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Año VII. No. 301 Febrero 17 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

VIDA Y PAZ(1)

Son una

Así quiero pensar que es la paz: Como si fuera la vida misma. Porque, entenderla así, ejerce la fuerza suficiente de atracción que permitirá ordenar lo desordenado en función de ella misma. Normalmente, se ama la vida, se lucha por la vida, amamos a otro por la vida. Con paz hay vida. En la vuelta de la esquina, perdura la vida cuando hay paz. En el hogar la vida va emergiendo cuando hay paz. En la ciudad la paz extiende la vida.
Vida y paz son una.
Los estudiosos de la violencia urbana señalan el gran desapego que las nuevas generaciones tienen de la vida. Es así, pero aceptarlo no es contradictorio con nuestro principio: vida y paz son una.
El concepto de vida sería lo discrepante. Para nosotros, la vida tiene el profundo significado de la energía dada que se convierte en nuestro propio ser, en dimensión real, con el deber de conservarla y desarrollarla (de la manera como lo concebimos dentro de nuestra propia cultura, en la que interactuamos, en la que damos y recibimos elementos esenciales a nuestro ser) con una apropiación personal nuestra y de otros. Y con la convicción de que es preciso retornar esa energía recibida, transformada. La vida, por consiguiente, tiene la dimensión de una propiedad recíproca individual y colectiva, tan intensa y amplia como sea nuestra ansia de vivir, porque nos pertenecemos y porque pertenecemos a otros, a los que amamos y nos aman.
Este sentido de pertenencia, que trasciende al ser individual, es el que, a su vez, se apropia de las actividades necesarias para la convivencia humana. Mientras tal apropiación exista, hay interés vital. La suma de los intereses por la vida individual y por la vida de todos, es lo que constituye la paz.
Paz y vida son una.

BUENAS MANERAS

Ø Si tienes información que pueda evitar un desastre, un acto criminal en la empresa, tienes el deber de darla a tus superiores. El silencio te convierte en cómplice. Lo llevarás en tu conciencia.
Ø¿Cómo puedes enseñar honradez en tu cátedra y te robas la propiedad intelectual de los otros?

TRES PREGUNTAS:

Ø¿NO ES, ACASO, COMPLICE EL SILENCIO INTERNACIONAL DE ONGs CUANDO SE MASACRA LA POBLACION CIVIL?
Ø¿SON PAISES AMIGOS LOS QUE EN DIPLOMACIA ALARDEAN DE SU AFECTO POR NUESTRA PATRIA, PERO ACOGEN LAS FINANZAS DE TERRORISTAS QUE NOS DESTRUYEN COMO PAIS, COMO NACION Y COMO PUEBLO?
Ø¿Y, A QUIEN LE VA A DOLER ESTA PATRIA SI NO TE DUELE A TI?
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Año VII. No. 302 Febrero 24 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

VIDA Y PAZ(2)

La de ellos, la de todos.

El sentido de apropiación de la vida, entendido como que nuestra vida nos pertenece y pertenece a otros, a los que nos aman y a los que amamos, no se iguala en modo alguno al sentido de tener, sino que contiene absolutamente implícito y explícito el de ser. Soy energía vital compartida, socializada. Soy barro de tu mismo barro resurgente. Soy sombra y luz de tu amor y de mi amor. Soy vosotros en mí y yo en vosotros.
Es aquí, en el concepto de tener, en donde los valores de nuestra cultura andan perfectamente desencuadernados, porque, entre nosotros, quien no tiene, no vale. Quien no vale, no es. Quien no es, carece de motivación para vivir. Quien carece de motivación para vivir, no tiene paz. Quien no tiene paz, no puede ser pacífico. Quien no puede ser pacifico, destruye la vida, hasta su propia vida.
Si lográramos, con nuestro esfuerzo, con nuestra convicción, con la potencia de nuestro liderazgo, con la fuerza de nuestra pluma, introducir un cambio en el enunciado, las consecuencias serían bien diferentes. Mirémoslo: Quien no tiene, aunque no tenga, vale. Quien vale, es. Quien es, tiene motivación para vivir. Quien tiene motivación para vivir, tiene paz. Quien tiene paz es pacífico. Quien es pacífico ama la vida, hasta su propia vida.
Podríamos decir entonces, que el exagerado peso que se le da al valor de tener en nuestra cultura, por encima del valor de ser, es una causa suficiente de la extensión de la falta de paz y de vida, que son una.
Un ejemplo de ello son los millones de latinoamericanos que viven en pobreza absoluta. No caben en las ciudades, se hacinan en la miseria. Los que tienen se amurallan. Los que no, se acordonan. Las ciudades no empieza sus obras allí donde ellos se guarecen, de la periferia al centro, como lo exigiría una elemental justicia distributiva, por el contrario, las obras empiezan del centro a la periferia. Se mejora lo mejorado, los que tienen acumulan más, la brecha es más grande, porque las ciudades no están humanizando la vida de los pobres y en consecuencia no se humaniza la vida de todos los que estamos en alguno de los puntos del continuo.
Al no humanizarse la vida de la mayoría de las gentes, la paz está herida de muerte y por allí se escapa la vida.
La de ellos, la todos. Porque vida y paz son una.

BUENAS MANERAS

Ø Cuando estés haciendo el aseo en oficinas, concéntrate en tu trabajo. Ni las conversaciones, ni los papeles de los escritorios, deben distraer tu atención. Estarías violando la confianza que se te ha dado.
ØCuando se pierde la confianza es muy difícil recuperarla.
ØCuando alguien te llame por teléfono, ten la elegancia de devolver la llamada o haz que tu secretaria se cerciore de los deseos y motivos que tuvo la persona para llamarte.
ØSiempre debes llegar con anticipación a tu puesto de trabajo.


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Año VII. No. 303 Marzo 3 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

VIDA Y PAZ(3)

Dar valor al ser y hacer que el ser se autovalore.

Cuando la ciudad empieza a humanizar la vida de los que tienen menores oportunidades, las tensiones ceden, las estadísticas de violencia descienden, la vida tiene sentido, la paz se asoma a los poros y se contagia por ósmosis. Porque cuando la ciudad humaniza la vida de los pobres, tiene en cuenta el ser, el valor del ser, y cuando el ser es valorado, cobra fuerza por el concepto de vida.
No puede deducirse de aquí que la pobreza sea causa de falta de paz. Mejor, dedúzcase que el no dársele valor a los que poseen poco o nada, es una causa suficiente para la falta de paz, para la falta de vida.
Cuando decimos “la ciudad” hacemos, referencia no a los gobernantes solamente, también al ciudadano, al habitante de la ciudad, a todos. Estamos hablando de reconocimiento y valoración del ser, por los otros y por sí mismo. Cuando esto se hace, la ciudad lucha por reducir el nivel de necesidades básicas insatisfechas, por mejorar la calidad de vida, por elevar los índices del bienestar optimizando la educación, la salud, las fuentes de trabajo, el hábitat, la recreación.
En esta dirección debería enrutarse el trabajo por la paz, por la vida, de los organismos solidarios. Que paz y vida son: Dar valor al ser y hacer que el ser se autovalore. Este trabajo puede hacerse en las varias actividades de cada uno de los miembros comprometidos en la multiplicación de este mensaje por la vida y por la paz. Porque vida y paz son una.
No es un mensaje nuevo. Es el cumplimiento del compromiso del servicio en una avanzada fe en sí mismo, en su ser y en los otros seres, valorados, autovalorados por lo que son, no por lo que tienen.
Porque vida y paz son una.

BUENAS MANERAS

Ø Cuando pienses en desquitarte de una ofensa o atropello que recibiste de un compañero o de un superior, recuerda que si empiezas la cadena, tu grupo, tu empresa, se destruye.
ØLa autoridad no puede volverte petulante, engreído, misterioso ni, menos. insensible.
ØRecuerda que la autoridad es un servicio de orientación a otros.
ØEl liderazgo situacional te exige que tengas una red intensa de comunicación con cada miembro de tu equipo.
ØAunque tu corazón se desgarre de tristeza, no puedes cohonestar el delito de tu amigo.


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Año VII. No. 304 Marzo 10 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

DOMINIO DE SI MISMO.

Para una convivencia grupal más humanizada.

La capacidad para controlar las propias acciones y emociones y dirigirlas a metas deseadas, es lo que se ha llamado el dominio de sí mismo.
Hay quienes dicen que la madurez es el dominio perfecto y absoluto de la razón sobre el sentimiento y sobre los actos. Mientras otros aducen que el dominio de sí mismo es contrario a la naturaleza humana.
Nosotros sostenemos que el dominio de sí mismo, definitivamente es una etapa superior de la formación humanizada de una persona, que no concluye.
Si bien, en la medida en que se desarrolla nuestra personalidad, vamos observando que la razón es fundamental en las decisiones y acciones que realizamos, también hemos comprendido que la manifestación de los sentimientos y de las actitudes ordenadoras y protectoras, pueden ser perfectamente compatibles con ese desarrollo.
Es precisamente la razón, en este mayor nivel de crecimiento, la que nos induce a la manifestación oportuna de nuestros sentimientos, a permitir la aparición de nuestras emociones, a producir acciones de control y de protección para otros en las circunstancias requeridas.
Así hay que entender el dominio de sí mismo, no como el frío cálculo que endurece la mente y el corazón del hombre, sino como la razón que es capaz de poner al servicio de nuestros sueños, de nuestros ideales, de nuestros objetivos y de nuestras metas, los pensamientos, acciones, reacciones, sentimientos, con la suavidad o el rigor que el momento reclame.
Ese dominio de sí mismo es capaz de orientarnos en el aquí y en el ahora, para pensar, desear, decir o hacer aquello que es conveniente para nosotros mismos o para otros y que no perjudica a nadie en equidad, en verdad y en justicia.
Nuestras relaciones requieren inmensamente de este valor para una convivencia grupal más humanizada.

BUENAS MANERAS

Ø Como administrador tienes que dar oportunidades a tus colaboradores cuando cometan errores, pero no puedes excederte en ello porque atentarías contra la eficacia de tu grupo de trabajo.
ØTienes que entender, y hacer entender el control como una ayuda para conseguir los objetivos. De esta manera el control se recibirá con entusiasmo.
ØComo administrador puedes ofuscarte, puedes molestarte con la lentitud en los procesos, pero no puedes gritar, ni ofender, ni lastimar a los demás.
ØEl liderazgo situacional te exige que hagas reconocimientos oportunos de los éxitos alcanzados con tu grupo.
ØHay tanta gente tan buena en nuestras empresas pero que se deja llevar por los vicios. ¿Cómo vas a ayudarles?


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Año VII. No. 305 Marzo 17 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

LA CONCIENCIA LABORAL.

La conciencia es el núcleo de pensamiento que rige nuestra vida.

A manera de voces interiores, hay algo dentro de nosotros que nos dice si debemos obrar de una u otra manera. Esas voces, se han dado en llamar, la conciencia. La conciencia se va formando en nosotros a medida que crecemos en nuestro desarrollo. Los mandatos internos que como seres humanos recibimos; las enseñanzas que nos dan nuestros mayores, por comunicación oral o por actitudes; lo aprendido de la vida con nuestras experiencias, van tejiendo nuestra ideología o forma como, desde nuestro punto de vista, captamos la realidad y nos acercamos e imbuimos en ella. Y aprendemos a considerar qué es para nosotros bueno y qué no lo es, en la relación que establecemos entre nuestras conveniencias y quereres y las normas, usos y costumbres de la cultura grupal a la cual pertenecemos. Pero nuestra conciencia se nutre, además, de los criterios nacidos de nuestra propia reflexión de la vida. Este aporte es tan importante o mayor que lo aprendido de la vida. La reflexión nos permite interiorizar estructuras de comportamientos pensadas y decididas por nosotros mismos y, aún, cuestionar lo recibido de los mayores, para así conformar el núcleo de pensamiento que regirá nuestra vida: En el trabajo, los compañeros, los superiores, la empresa, poseen un bagaje de normas, políticas, creencias que, al ingresar a ella, empezamos a asimilar, a confrontar con nuestros propios patrones de conducta. Nuestra conciencia laboral desarrolla, entonces, un modelo interno de comportamiento que nos instruye y alerta en relación con nuestro obrar. Hay en nosotros algo que nos dice con claridad qué hacemos bien o qué hacemos mal como trabajadores, es nuestra conciencia laboral.

BUENAS MANERAS

Ø Después de una discusión con tu compañero de trabajo, con tu jefe o con tu colaborador, estrecha su mano, es señal de generosidad.
ØNo obligues a otro a hacer jugadas sucias a sus compañeros de trabajo, eso se volverá contra ti.
ØQuien bebe en exceso, atenta contra su salud, su trabajo, su familia.
ØSe entusiasta en el aplauso a quien se lo merece y muy parco cuando tengas que referirte a los defectos de los demás.
ØCumple tus compromisos a tiempo. Cuando te citen a una reunión, llega puntual, no te hagas esperar. Es cuestión de disciplina, responsabilidad y respeto por los demás.


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Año VII. No. 306 Marzo 24 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

DEMOCRACIA COOPERATIVA.

Por el respeto de los principios cooperativos.

Uno de los principios cooperativos que más arraigado se encuentra en el sector solidario, es el de la democracia.
Siempre se ha dicho que los contenidos básicos del concepto son autoridad y pueblo.
En el pueblo, en el común, reside la autoridad.
Sin embargo uno observa cómo en algunas cooperativas se va deteriorando este hermoso principio clásico, entre los clásicos:
Impedir o tratar de impedir por parte de quien dirige la asamblea o por parte de cualquier participante, el uso de la palabra al asociado activo debidamente acreditado y ajustado a los reglamentos de la misma, es una actitud no democrática.
Desactivar los micrófonos cuando un asociado respetuoso presenta cuestionamientos a la administración, es una actitud no democrática.
Forzar las decisiones con un acelerado: “Se abre la discusión, continua la discusión, anuncio que va a cerrarse, queda cerrada. Aprueba la honorable asamblea…”, sin dar tiempo a que las personas que tienen opiniones diferentes las expresen, es una actitud no democrática.
A veces también se observan desesperados esfuerzos de los Consejos de Administración por acabar rápidamente las asambleas, debido al afán de sus prestantes miembros, porque no la asumen como el espacio más importante de la intervención democrática, donde el Consejo de Administración, la Junta de Vigilancia, el Gerente, la administración, en forma paciente, amable, compresiva, tolerante, puedan dar explicaciones, orientar, responder inquietudes, iniciativas y quejas generalizadas de los asociados y obtener de éstos, con elegancia, pulcritud y honestidad, la aprobación de sus informes, estados financieros y proposiciones.
Actitudes contrarias a la democracia ningún bien le hacen al movimiento cooperativo, sino que contribuyen a distanciar a los asociados que a veces también son proveedores y clientes. Más aún cuando estos asociados tienen bajos niveles de educación.
Estas actitudes antidemocráticas se pagan tarde que temprano, sobre todo en los momentos de crisis institucional.

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Año VII. No. 307 Marzo 31 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

LA DIGNIDAD DEL SER.

El trabajador debe amarse y amar su dignidad.

El ser humano es un ser integral.
Hay quienes han pretendido hacer divisiones de ese ser, colocando de un lado la materia, de otro lado el espíritu y de otro la mente. Para la ética civil, el ser humano es un ser integral.
Una sola e indivisible su totalidad. Ahí estriba su dignidad.
El hombre que trabaja debe rendir culto a su ser, lo que significa entenderle como una unidad, y tenerle respuestas de crecimiento y desarrollo integral.
Esta concepción digna del ser humano, exige que el trabajador equilibre los elementos constitutivos de su personalidad, como son los factores físicos, los síquicos y los sociales.
Esta exigencia, demanda un cuerpo sano, libre de aquellos vicios que causen efectos nocivos en la estructura física del hombre. Por esta razón deberá usar, que no abusar, de los elementos que han sido creados para su goce y placer, en la medida en que no cause perjuicios a este componente de su individualidad.
Demanda una mente sana, íntimamente relacionada con un cuerpo sano, libre de enfermedades mentales, de prejuicios, de odios, de rencores, de envidias malsanas, de deseos de venganza, de apetitos desordenados de poder, de riqueza y de grandeza.
Demanda una interacción social de doble vía, apoyadora, facilitadora del crecimiento personal, restauradora de energías a base de afecto y comprensión, presente en las soledades y alegrías del vivir, en las dificultades y satisfacciones del crecer, en las dolencias y el goce de la salud.
El trabajador debe cultivar su ser integral; amarse a sí mismo y a su dignidad. Esta es la medida de la capacidad de amar a otros.

BUENAS MANERAS

Ø La amabilidad ayuda a suavizar las duras dificultades del vivir.
ØCuando crees que el trabajo es un castigo, admites el mal trato, la esclavitud y el comercio de seres humanos.
ØCuando entiendes el trabajo como un medio noble para el desarrollo personal, asumes una actitud de contribución a la realización de los demás.
Ø¿Has preguntado alguna vez a tus trabajadores cuál es su mayor éxito en su vida y cuál es su sueño? ¡Vamos! Pregúntale.
Ø¿De que te sirven todas tus riquezas si no puedes disfrutarlas?


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Año VII. No. 308 Abril 7 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

HEROE…HEROE....

El trabajador debe amarse y amar su dignidad. Página de la vida…
(A la memoria de Iván Saldarriaga G.)

Fue declarado héroe. Era un joven maestro de escuela por vocación. Había salido del seminario. Tenía dificultades en su oído derecho, por el que no escuchaba bien.
Pero el quería servir y se entregó con pasión a la tarea dulce pero paciente de enseñar a leer y a escribir a los niños de la aldea.
A veces tenía que hacerse repetir lo que le decían y el agridulce y cruel sentido de los niños le impuso el sobrenombre de «Sordito». Había afecto en la expresión; él la toleraba, mas le dolía.
Un día viajaba del pueblo a la ciudad. El bus venía lleno de pasajeros. Después de una jornada de varias horas, se detuvo en la fonda para que desayunaran. Casi todos se bajaron, pero muchos padres dejaron a sus hijos en el bus, para traerles luego el alimento.
Nadie presagiaba la tragedia.
El bus se incendió, largas lenguas de fuego empezaron a devorarlo.
El maestro se precipitó al interior del bus y como pudo empezó a sacar los niños. De pronto, el fuego le envolvió y un grito de dolor se oyó entre el crujido de las llamas.
En el intento final de salvar al último niño, había desfallecido.
Una marcha triste acompañaba lo que había quedado de los despojos mortales del maestro. Los niños de la escuela, cabizbajos lloraban su dolor. Y una vocecilla empezó a gritar:
“Héroe...Héroe...”. Y las demás voces infantiles corearon incansables: “Héroe... Héroe... Sordito, eres un héroe. Héroe... Héroe... Sordito, eres un héroe”.
¿De qué fibra está hecho el corazón del hombre que da su vida por la vida de su hermano? No puede ser de la misma fibra de la que está hecho el de aquel que se la arrebata o la secuestra. ¿Cierto?

BUENAS MANERAS

Ø Si has dispuesto que darás prelación en las filas a los ancianos, a las embarazadas o a las madres, coloca varios carteles anunciándolo, los clientes te agradecerán y comprenderán.
ØNo dejes que tus amigos te influencien para que les des prelación en las filas. Para los demás, es demasiado molesto este tráfico de influencias.
ØCuando tengas que hacer fila, revístete de paciencia, quien está delante de ti tiene todo el derecho de ser atendido durante el tiempo que sea necesario para ello.
ØNo empieces a dar cabida en la fila a todo el que te lo solicite, los que están detrás de ti merecen respeto.


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Año VII. No. 309 Abril 14 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

LO QUE ENSEÑA LA GUERRA.

¡Pobre humanidad!…

1. La guerra es el punto más alto de la degeneración del natural humano.
A estas alturas, la humanidad ya debería haber encontrado una forma civilizada de resolver todos, absolutamente todos sus conflictos.
Tal como se ve, la lucha por el dominio de las ideas, de la religión, de la economía, del poder está por encima del culto a la libertad y a la vida.
Y en nombre de la libertad y de la vida, se busca subyugar a los pueblos, destruir su hábitat, asesinar a los que difieren, arrasar sus poblaciones y expulsar de ellas a quienes no tienen otro pecado distinto al de amar el lugar donde han nacido, crecido y vivido.
Los conductores de ambos lados de la contienda, invocan para su asistencia a su dios, un dios títere para ellos, porque no reconocen al Dios universal, al Dios que no está al servicio de despropósitos humanos -así se encuentren muchas razones justificables para tales despropósitos-, al Dios que no cabe por su pluralidad en una estructura individualista religiosa ni política ni ideológica, al Dios que enraíza en la conciencia humana y florece en el esplendor de las libertades de los hombres.
Ni sangre, ni dolor, ni orfandad, ni viudez conmueven a pueblos, cuando esos mismos pueblos se alinean bajo el manto protector de quienes agitan los estandartes de un dios. Entonces, quienes debían ser hermanos por el natural humano se enfrentan, se masacran, se derrotan, se vilipendian, se humillan y sus voces suben…pero sus voces resultan ser cánticos de alabanza a dioses de la guerra que solo escuchan y se solazan con el fragor fratricida humano.
¡Pobre humanidad que no ha encontrado ni a su Dios universal, ni su modelo o forma de dirimir los conflictos humanos sin depravarse, degradarse o degenerarse!

BUENAS MANERAS

Ø Valora lo que tienes, lo que te pertenece. Tu familia, tu trabajo, tus posesiones, tu salud, tu alegría. ¿Cuántos no anhelarán tener lo que tú tienes?
ØObserva a tu alrededor y aunque parezca más verde el prado de tu vecino, no lo envidies, trabaja para mejorar el tuyo.
ØMira cuán necios somos, que a veces, hasta las esmeraldas que aparecen en nuestro camino, las desechamos de un puntapié, porque no sabemos distinguirlas.
ØHay compañeros de trabajo que son como piedras preciosas, pero nuestro egoísmo o nuestra vanidad, no nos dejan valorarlos y aprovecharlos.


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Año VII. No. 310 Abril 21 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

LA ETICA COMO SABER.

Prudencial y falible…

Aristóteles dividía el conocimiento en tres grandes áreas:
El área del conocimiento teórico, un conocimiento que no transforma la realidad, sólo la “contempla”: Yo puedo conocer la superficie de un cuadrado, pero ese conocimiento no transforma el cuadrado. Yo puedo conocer una obra de Botero, la contemplo, la analizo, la critico, pero ese conocimiento no transforma el Botero.
El área del conocimiento técnico-productivo, transforma la realidad, hay obra externa: Yo conozco del hierro y he estudiado las formas de hacerle maleable, aplico este conocimiento a una varilla y la transformo en una herradura. Mi conocimiento aplicado produce una obra externa.
El área del conocimiento prudencial es ese que transforma al mismo sujeto que conoce: Yo conozco el valor de la lealtad; sé que hablar mal de los ausentes no es adecuado, y si alguien trata de hablar mal de una persona que acaba de retirarse, yo la invito a que no hablemos de ella mientras no esté presente. Ese comportamiento prudente me transforma, enriquece mi sentido de lealtad, me hace crecer.
En esta área del conocimiento prudencial está ubicada la ética, como saber.
Porque la ética es eso, un saber prudencial, que con su habitualidad contribuye a que las grandes o pequeñas decisiones de mi cotidianidad busquen claros fines, a través de comportamientos, adecuados a un imperativo universal que hay en mí como espécimen perteneciente al género humano, como lo explica Adela Cortina y en cuya constante práctica me engrandezco.
Un saber que también es falible, es decir que en el momento de decidir sobre una acción, un deseo, un decir, un pensar, puedo equivocarme.

BUENAS MANERAS

Ø Aunque te hayas equivocado, muchas veces, aunque sientas que tus errores te están conduciendo por un despeñadero, no vaciles en reconocerlos, aceptarlos y cambiar de comportamiento. Saldrás.
ØAférrate a tus fortalezas para vencer tus debilidades.
ØEn los momentos de dificultad, es tu familia el apoyo generoso que te ayudará a salir adelante.
ØBusca dentro de ti los valores que han orientado tu vida, para que ellos sigan guiando tus acciones en tus nuevos proyectos.
ØSe fuerte en tus tribulaciones


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Año VII. No. 311 Abril 28 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

FANEGAS DE DIAMANTES.

Un mensaje para cambiar con rumbo…

Volver a leer FANEGAS DE DIAMANTES de Jeff Merchand, es refrescar la mente y retornar con el recuerdo a nuestros primeros puestos de trabajo.
Aún jóvenes, sin mayor información acerca de cómo triunfar en la vida, pero con unos deseos inmensos de construir el futuro para uno, para su familia, para su generación, lecturas como esta resultaron ser el faro luminoso que empezó a guiarnos en ese mundo maravilloso, solidario y gratificante del trabajo.
“Honestidad = Triunfo. Deshonestidad = Fracaso”, fue la frase impactante de combate.
“La mayoría de los empleados viven tan ocupados, hablando de sus resentimientos, que no tienen tiempo para preocuparse por su futuro”. Quejas, amarguras, envidias, ambiciones, en vez de agradecer lo que se tiene y luchar con actividad, diligencia y voluntad por mejorarlo, solo conducen al desaliento y a la ceguera frente al reto del porvenir.
“Si no vemos las oportunidades que hay en todo trabajo, no es porque no las tenga: Es porque no sabemos verlas”. Mientras estamos creyendo que el trabajo del otro es el mejor, el más fácil, el más retributivo, nuestro trabajo se rutiniza, se llena de aburrición y no lo vemos con la ansiedad con la que lo veíamos cuando no lo teníamos. En el mundo de las oportunidades sólo pueden triunfar quienes son capaces de identificarlas y de aprovecharse de ellas.
“¿Por qué he de matarme por la Compañía? ¿Por qué he de hacer más trabajo del que me pagan? ¿Por qué he de procurar obtener beneficios, si la empresa no es mía? ¿Por qué he cumplir yo, si muchos no cumplen?”. Cuando este test nos impactó por su real crudeza y certeza, entendimos que hay siempre que dar más de lo que se espera recibir, que son nuestras actitudes hacia la vida, hacia la empresa, hacia los demás, las que hacen que la vida, la empresa y los demás nos retribuyan. De la generosidad de nuestra entrega depende nuestro éxito, porque toda “acción causa una reacción”.
“Los hombres somos arquitectos de nuestro destino”. Fue como un rayo en la profunda oscuridad que deslumbró y marcó esa ansia de realización, de trascendencia, para que a partir del sencillo trabajo poseído empezáramos a construir el andamiaje que fundamentó nuestro existir.
Hay fanegas de diamantes en nuestras vidas, en nuestros trabajos, en nuestras familias, en nuestros amigos, que no vemos, que no descubrimos por estar anhelando, deseando, envidiando el “pasto verde del vecino”, cuando el nuestro puede ser mejor o mejorado.

BUENAS MANERAS

Ø Si observas que un compañero es deshonesto con su familia, no puedes esperar que sea honesto contigo.
ØSi tu amigo habla mal de aquel que fue su amigo, ¿qué no hablará de ti, cuando deje de serlo?
ØEl chisme y el rumor se solazan en las empresas cuyos administradores le temen a la comunicación cara a cara.
ØCuando tengas que corregir a un colaborador tuyo, no empieces con lisonjas, para luego comentarle sobre el error que quieres subsanar. Utiliza la verdad serena.
ØLa verdad serena te hace ser claro con tu colaborador en sus debilidades y fortalezas, con el afán de ayudarle.


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Año VII. No. 312 Mayo 5 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

UNA CARTA A GARCIA.

Para llenarse de creatividad...

Una Carta a García de Elbert Hubbard, fue otro de los grandes escritos que contribuyeron a nuestra formación empresarial.
"McKinley da a Rowan una carta para que la lleve a García. Rowan toma la carta y no pregunta: ¿En dónde podré encontrarlo? ¡Por Dios vivo!, que aquí hay un hombre cuya estatua debería ser vaciada en bronces eternos.”
Las jóvenes empresarios de hoy deben alimentar sus esperanzas en las grandes posibilidades que les ofrece su capacidad creativa, su iniciativa personal, más que nunca enriquecida con el mayor conocimiento y la facilidad de obtenerlo.
Las formadores tienen que insistir en forjar hombres y mujeres, con mentalidad empresarial, capaces de llevar “la carta a García”, es decir capaces de acción independiente, llena de voluntad, que no se frena en las primeras barreras encontradas y que están conscientes de que del beneficio común derivan su propio beneficio.
“El mundo confiere su mejores premios tanto en honores como en dinero, a una sola cosa: a la iniciativa”.
Ese don, insuficientemente desarrollado, insuficientemente aprovechado por algunos empresarios, frenado conscientemente, muchas veces por los miedos del superior que ve amenazante a quien desarrolla su capacidad de hacer las cosas bien, sin necesidad de mucha orientación ni de supervisión, ese don hay que revitalizarlo en las jóvenes generaciones creando oportunidades y reconocimientos generosos al aporte creativo en las empresas.
A ese trabajador, hombre o mujer, que es capaz de ir más allá de lo que le ordena la descripción de su puesto de trabajo, que teje, conjuntamente con su iniciativa, sus aspiraciones y su afán de servicio, que sabe que su obra trasciende y que puede hacer fácil las decisiones de sus superiores con su aporte sincero, honesto y efectivo, y que contribuye, así, al crecimiento mutuo como personas y al de la organización como empresa, a ese trabajador hay que levantarle un “bronce eterno”.
“Descuido culpable, trabajo a medio hacer, desgreño, indiferencia, parecen ser la regla general”.
Después de muchos años en algunas empresas de hoy, esta podía ser, aún, su radiografía, porque ni enseñan ni desarrollan ni exigen ni estimulan la habilidad creativa de sus trabajadores, y, a su vez, éstos se reconcentran en las migajas que les ofrece su falta o su desinterés en desarrollar su iniciativa.

BUENAS MANERAS

Ø Cuando te ofusques sin razón, no vaciles en pedir perdón a quien así ofendiste.
ØLo que haces mal, por oculto que parezca, siempre te causará sinsabores.
ØSi participas de un grupo, no fomentes los subgrupos que aíslan a los demás miembros.
ØEl liderazgo empresarial tiene que ser cada días más participativo y menos autoritario.
ØHay quienes, por esnobismo o por vergüenza, ponen nombres rimbombantes a sus oficios: “Asistente de logística”, al cargo de servicios generales de aseo. “Asistente de información” al cargo de secretaría. “Asistente de correspondencia” al cargo de mensajería. Como si el hábito hiciera al monje.
ØEn las empresas hay hombres y mujeres que durante mucho tiempo han servido con lealtad y honestidad. Desde el punto de vista del negocio, nada adeuda a ellos la empresa porque les ha pagado sus servicios cumplida y oportunamente. Pero desde el punto de vista humano, el empresario tiene que reconocer esa entrega generosa y dedicada.


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Año VII. No. 313 Mayo 12 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

PERDONA Y CREE EN TI.

Cuando hiera tu alma la ponzoña de la murmuración y de la envida…

Recibimos de ERIKA TERESA DUQUE BEDOYA la siguiente carta “... lo que me dejó como pensativa fue el mensaje de la semana que trae una solución tan trivial y con falta de profundidad: Cuando hiera tu alma la ponzoña de la murmuración y de la envidia... Cree en ti. (hsa) Sinceramente me decepciona porque creí que iba a decir algo así como: no sigas el ejemplo, perdona y continúa tranquilo pero eso de "Cree en Ti" suena egoísta y facilista (y si la persona que debe creer en si misma es mas venenosa que las que tiene a su alrededor entonces????).
La reflexión es valiosísima. Cuando se habla de ponzoña de la murmuración y de la envidia, a pesar de la frase tan corta, se puede deducir que ellas son injustas, perversas. Y hay personas muy buenas, que frente a tales murmuraciones decaen en su bien obrar, desisten de continuar su camino, y temiendo al “que dirán” se debilitan en sus principios y en sus propósitos. Entonces lo que se requiere es que uno entienda que la maledicencia de otros, no puede orientar su vida y que sobre esa maledicencia uno tiene que erguirse con la confianza de que la creencia en sus virtudes, en sus capacidades, en su bien obrar, en sí mismo, será el báculo que le fortalezca en ese momento de dificultad, porque la ponzoña, ciertamente lastima.
Pero cuando la persona es “en sí misma más venenosa”, uno tiende a creer que, como a las víboras, es difícil que su propio veneno o el de las que comparten su nido, le pueda causar daño alguno. Aunque en oportunidades acaece.
Decíamos que la reflexión es valiosísima porque aporta maravillosamente a mejorar la enseñaza que buscan nuestros mensajes de la semana. Por eso, lo reconstruimos, con el aporte de nuestra lectora, diciendo: Cuando hiera tu alma la ponzoña de la murmuración y de la envidia…no sigas el ejemplo, perdona, continúa tranquilo: Cree en ti.
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Año VII. No. 314 Mayo 19 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

¿MAGNANIMIDAD O DEBILIDAD?.

¿Cuando perdonar?...

El perdón puede ser la más grande demostración de la magnanimidad de un hombre o una mujer, o puede ser la mayor demostración de su debilidad.
En nuestra sociedad estamos recurriendo muy fácilmente al perdón, antes que a la justicia, quizás muy influenciados por las doctrinas. Y eso está bien en organizaciones sociales donde sus miembros son creyentes y practicantes. Pero en sociedad de creencias tan disímiles, o de creencias tan contaminadas, en donde se invoca la ayuda de Dios para causar mal a sus criaturas, no se puede anteponer el perdón sobre la justicia, porque se estará fortaleciendo al delincuente y debilitando la convivencia.
Cuando el delincuente sabe que al final será amnistiado, perdonado o podrá reinsertarse a la sociedad sin ningún castigo por sus atroces delitos, vivirá ejerciendo actos criminales para someter a la sociedad al miedo y del miedo a la condición de otorgarle el perdón.
Pero este perdón, por la debilidad de la sociedad, sólo contribuye al incremento de los actos de venganza, de justicia por mano propia.
Y en una nación como la nuestra, donde la corrupción parece irreducible, donde la impunidad es inmensa, donde el silencio por miedo a denunciar al delincuente raya en complicidad, nuestro Presidente no puede a título individual perdonarlo o no denunciarlo, porque su investidura de jefe de Estado le exige, por el bien de la propia nación, como ejemplo de justicia, mantener “el pulso firme” aunque su corazón de hombre magnánimo le esté incitando a perdonar.
Muchas veces el delincuente está realmente arrepentido, pero el crimen cometido contra un individuo es un crimen que se comete contra toda una sociedad, por lo cual, a quienes imparten justicia en nombre de la república y por autoridad de la ley, corresponde definir sobre el perdón o la pena y no puede ser, únicamente, decisión de la victima, cuando la sociedad toda ha sido vulnerada.
Hay momentos para la justicia. Hay momentos para el perdón. Hoy ¿qué momento es?

BUENAS MANERAS

Ø ¿Cómo están tus manos?
Ø¿Perdonas pero no olvidas? Entonces, ¿cuál es tu capacidad de perdonar?
Ø¿Qué estás haciendo por los que menos poseen?
Ø¿Tu misericordia nace de la lástima por el otro, o por un sentimiento de solidaridad con el prójimo?
Ø¿Para qué tanta ropa en tu ropero, cuando hay gente que no tiene con qué vestirse?
Ø¿Te duele tu patria?
Ø¿Visitaste ayer a algunos enfermos?
Ø¿Cuándo alguien comete un error, te callas, dejas las cosas como están, lo toleras, o por el contrario lo comprendes pero lo corriges?
Ø¿Tu religión te separa de otros compañeros de trabajo?
Ø¿Te duele la alegría de los hinchas cuando gana el equipo rival del de tus preferencias?
Ø¿Se te olvidaron las obras de misericordia?
ØEntonces: ¿Cómo están tus manos?


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Año VII. No. 315 Mayo 26 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

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¿La tolerancia está legitimando el crimen?…

El Diccionario de la Real academia dice que:
Ajusticiar es “castigar al reo con pena de muerte”.
Retener es “imponer prisión preventiva, arrestar”.
Secuestrar es “aprehender indebidamente una persona para exigir dinero por su rescate o para otros fines”.
Asesinar es “matar a una persona alevosamente, o por precio, o con premeditación”. Matar es “quitar la vida”
Tolerar es “sufrir, llevar con paciencia, o permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente”.
Recientemente un eclesiástico decía que Gilberto Echeverri y los mártires de Urrao habían sido ajusticiados, como si Gilberto y los demás fueran reos que merecieran la pena de muerte.
Es muy común escuchar que la subversión ha retenido a un ciudadano, cuando lo ha secuestrado, con lo que se le da a la subversión el carácter de autoridad que puede imponer prisión.
Y en la prensa, recurrentemente, se lee que mataron en una emboscada a unos soldados, cuando realmente los asesinaron.
Y se oye predicar en todo los escenarios la tolerancia, como virtud, en vez de la comprensión que es la “facultad, capacidad o perspicacia para entender y penetrar las cosas”, sin necesidad de permisividad y con posibilidad de corregir, reorientar o sancionar.
No nos gusta el término tolerancia, como lo hemos estado usando. Por tolerancia la libertad está secuestrada. Por tolerancia el miedo impide llamar por su nombre real a las cosas. Por tolerancia tenemos que sufrir, padecer, soportar a los malvados. Por tolerancia somos unos mansos corderos frente al crimen organizado. Por tolerancia no denunciamos al delincuente. Por tolerancia, en mala hora, un representante de una organización religiosa reduce a Gilberto y a los mártires a reos que merecían la pena de muerte, cuando dice insistentemente, que los ajusticiaron y no que los asesinaron.
Podemos y debemos comprender las actitudes de los demás, sus posibilidades de errar, de estar equivocados; entender razones que motivaron sus actos, pero jamás cohonestar ni justificar ni tolerar sus acciones perversas, porque estaríamos legitimando el crimen.

BUENAS MANERAS

Ø Cómo está tu corazón?
Ø Si a aquello que haces, no le pones amor ¿de qué te sirve?
ØSi las buenas obras que realizas por los demás, no son hechas con amor ¿de qué te enorgulleces?
ØSi no eres paciente, ¿cómo puedes decir que amas a los demás?
ØSi eres benigno ¿acaso ello no es una muestra de tu amor?
ØSi eres envidioso ¿en dónde está tu amor?
ØSi eres cortés con los demás ¿no prueba esto tu amor?
ØSi piensas mal, si hablas mal de los demás, ¿cómo puedes decir que los amas?
Ø Si te alegras de las injusticias que tantos hombres y mujeres padecen, si no te duele el dolor de los desplazados, de los secuestrados, del padre y la madre que velan a sus hijos asesinados ¿de qué está lleno tu corazón”.
Ø¿Recuerdas a Pablo? El amor comprende, cree, espera, excusa.
ØY entonces, ¿cómo está tu corazón?


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Año VII. No. 316 Junio 2 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

¡Qué vergüenza enseñar honestidad!.

¿Acaso el ser humano no es vulnerable siempre?…

Aquel empresario, en una conferencia sobre responsabilidad social empresarial, dijo que era una vergüenza que se reuniera un grupo de empresarios a estudiar honestidad, porque el conferencista insistía que la principal responsabilidad del empresario era serlo.
Seguramente la intención de aquel era resaltar que en pleno siglo XXI la honestidad debería ser una virtud social de tan gran alcance y calado que a nadie tuviera que recordársele.
Nuestro desacuerdo con su frase, no estuvo relacionado con esa esperanza, intrínseca en ella, sino con el desconocimiento, que mucha gente buena tiene, acerca de que los vacíos de bondad en el hombre o en la mujer son llenados con la maldad y tal como lo dice Hans Jonas en su libro El principio de Responsabilidad: “La sencilla verdad, ni sublime ni humillante, pero que respetuosamente debemos aceptar, es que el “hombre auténtico” estuvo aquí presente, con su nobleza y su bajeza, con su grandeza y su miseria, con su felicidad y su tormento, sus justificaciones y sus culpas, en definitiva, con la ambigüedad que le es indisociable”
Esa ambigüedad, es lo que hace posible que el ser humano ante la decadencia de la virtud, valore lo no virtuoso, es lo que impone que constantemente todo hombre o mujer que trabaja, tenga que estar recibiendo información, revitalizando sus valores porque todos somos susceptibles de ser vulnerables en nuestros comportamientos frente a los actos circunstanciales, a pesar de la autenticidad, porque la autenticidad no es ausencia de la debilidad humana.
Los empresarios no pueden bajar la guardia en la reiterada formación o revitalización de los valores éticos y humanos, (esto si sería lo vergonzoso) porque creer que ya todo está enseñado y aprendido, lleva a las enormes sorpresas en las organizaciones cuando vemos caer a aquellos que en su virtud eran unos robles y los robles también son carcomibles. Porque todos, así como somos susceptibles de mejorar, lo somos de desmejorar, y para evitarlo, es necesario apuntalar la estructura ética con la permanente revitalización de sus valores.
No desistamos, ni dejemos la tarea de formación, ni nos de vergüenza decir que en nuestra empresa estamos revitalizando permanentemente los valores, porque la especie humana tiene esa característica, no angelical, de la ambigüedad.

BUENAS MANERAS

Ø ¿Cómo están tus labios?
Ø¿Sabes que cuando hablas, todo mundo sabe de qué está lleno tu corazón?
Ø¿Por qué crees que hay quienes hallan un dulce sabor en el chisme?
Ø¿Por qué en las pocas palabras encuentras tanta profundidad y en las muchas tanta necedad?
Ø¿Haz meditado sobre aquel refrán que dice: Por la boca muere el pez?
Ø¿Has observado que la mentira exige otra cadena de mentiras para hacerla ver como verdad?
Ø¿Si sabes que el chismoso no guarda secretos, por qué entonces te rodeas de personas sueltas de lengua?
Ø¿De que te sirve la lisonja? Pero nunca dejes de alabar lo que tu corazón y tus labios consideran que es digno de alabanza.
Ø¿No volviste a leer el Libro de los Proverbios? “Da un beso en los labios quien da una buena respuesta”
Ø¿Y cómo están tus labios?


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Año VII. No. 317 Junio 9 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

Cuando el jefe falla....

Necesidad de reforazar la autoridad moral…

Los jefes, cuando no han revitalizado en sí mismos los mínimos éticos exigibles en su cargo, fallan y sus fallas se convierten en desastres empresariales o institucionales, por la cantidad de gente que arrastran con sus decisiones equivocadas.
Las instituciones militares y empresariales, tienen un común denominador que es el sistema administrativo jerárquico.
Cada jefe tiene un contingente de personas las que no solamente le reportan, sino a las que debe orientar en estrategias, en tácticas, en planes, en disciplina, en trabajo de equipo, en amor por su grupo, por su patria, y más.
En la medida en que estas organizaciones tienen que improvisar en su selección por la premura de las demandas de crecimiento o por rutina, se debilita la formación en los valores fundamentales institucionales.
Por lo tanto en los momentos en que se ponen a prueba esos valores, las debilidades de los jefes inducen la caída de todo el grupo cuando el acontecer circunstancial, impelido por euforia, por ambición, por debilidad en el mando, o por complicidad con los subalternos, no se ha reforzado con los controles que ejerce una autoridad moral reconocida, acatada y amada.
Pero esta falla de los jefes subalternos, necesariamente salpica a los jefes superiores, porque la dirección tiene la obligación de ejemplarizar, y consolidar con su ejemplo, actitudes que sean el norte en el momento de la decisión a cualquier nivel jerárquico, aunque siempre pueda presentarse el riesgo de que, pese al ejemplo, alguien se descarríe. Pero ya no será culpa del superior.
Uno puede inferir que falta formación ética a los jefes, no por un hecho aislado, sino por una concatenación de hechos como: Soldados que disponen de grandes cantidades de dineros encontrados, soldados que toman arbitrariamente bienes o semovientes ajenos, soldados que atentan contra la vida de sus jefes o compañeros. Trabajadores que se apropian de elementos de propiedad de la empresa o de sus compañeros, trabajadores que sabotean las máquinas, trabajadores que producen con mala calidad o que prescinden de los rigurosos procesos que la acreditan.
Ahí lo primero que tiene que analizar un general o un empresario es la jefatura de esos que están al frente del contingente porque son quienes hacen de su grupo o una obra humana de arte por sus valores o un desperdicio, por lo tanto son los jefes los primeros culpables en los desastres institucionales.

BUENAS MANERAS

Ø ¿Cómo están tus pies?
Ø¿Ese camino por donde vas, te conduce realmente a la felicidad?
Ø¿Tienes clara la línea que diferencia lo correcto de lo incorrecto?
Ø¿Cuándo te sales del camino y tropiezas, buscas enderezar tus pasos o sigues por el sendero equivocado?
Ø¿Tienes cuidado de pensar y reflexionar sobre los pasos que estás dando?
Ø¿Escuchas los consejos de los amigos que te advierten que tus pasos están errados?
Ø¿Te has dado cuenta de que muchos están siguiendo tus huellas? Tus alumnos, tus hijos, tus trabajadores, tu personal.
Ø¿O simplemente vas por el camino de la vida sin el peso suficiente de tus obras para dejar la huella de tus plantas en el?
Ø¿Has desandado alguna vez tus pasos para ayudar a quien cayó a tu lado, o has seguido adelante sin importarte nada?
Ø¿Y cómo están tus pies?


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Año VII. No. 318 Junio 16 de 2003. Circulación gratuita semanal vía e-mail, fax e internet.

Que tire la primera piedra....

Administrador, no estás hecho de diferente masa.

No recuerdo el autor, pero me impactó este pensamiento suyo: Valió la pena haber vivido toda una vida para producir esta frase: “Aquel que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”.
Es tan maravillosa, es tan comprensiva del natural humano porque consagra el principio de nuestra fragilidad, de nuestra vulnerabilidad, de nuestra necesidad de solidaridad fundamentada en la autenticidad.
Ningún hombre o mujer puede elevarse en un pedestal de gloria para juzgar a los demás, sin la humildad suficiente que le permita reconocer la fragilidad humana, propia y de los otros, aún en aquellos que de la virtud han hecho un ejercicio de vida.
Por ello, el administrador de empresas, tendrá que esmerar su interés en sobresalir, no tanto por su capacidad de mando, cuanto por su capacidad de orientar grupos humanos, llenos de fortalezas y debilidades, con altibajos en sus actitudes diarias y en sus comportamientos frente a los valores.
Pero hecho de la misma masa, tendrá que tener presente, a cada instante, que también le son propias fortalezas y debilidades, actitudes cambiantes y comportamientos virtuosos o no virtuosos. Tendrá que aprender de su propia fragilidad a entender la fragilidad del otro, no para tolerarle, sino para comprenderlo y orientarlo por caminos de mejoramiento continuo. Tendrá que llenarse de humildad para reconocer que aunque por sus manos de dirigente pasan la ciencia administrativa, la tecnología y el saber prudencial, a veces esas manos también se contaminan, voluntaria o involuntariamente. Y tendrá que tener también la sencillez inmensa para enseñarle a sus propios dirigidos a comprender que él también puede equivocarse.
Y a la manera como el agua cristalina correrá por canales de oro, de plata, de barro o de caña, quien busca saciar la sed sabrá que el instrumento puede no ser apto, pero le traerá el agua de la vida. Tendrá que depurarla, pero será agua de vida. Del mismo modo el administrador tendrá que esforzarse en que sus orientados beban de sus fuentes la necesaria sabiduría, que a veces habrán de purificar antes de beberla porque el canal por donde corre puede contaminarse.
Cuando veas que uno de tus colaboradores falla, piensa si tu realmente eres apto para tirarle la primera piedra, o bien prefieres con inteligencia de administrador humano, aconsejarle, orientarle, darle una y otra oportunidad, disciplinarlo formativamente.
Habrá muchos momentos en los cuales tú también quisieras que te orientaran así.

BUENAS MANERAS

Ø ¿Cómo están tus ojos?
Ø¿Tienen la mirada sosegada y tranquila, que revelan la paz de tu alma?
Ø¿Desvías tu mirada cuando te diriges a otro, para que no descubran la intención de tus palabras?
Ø¿Se iluminan las niñas de tus ojos, cuando tiendes los brazos para el reencuentro con el ser que amas?
Ø¿Se empañan tus ojos de dolor cuando sientes que no estás en capacidad de ayudar a quien lo necesita?
Ø¿Frecuentemente hay ira o rencor en tu mirada?
Ø¿Están llenos tus ojos de codicia y la envidia enceguece tus pupilas?
Ø¿Están puestos tus ojos en grandes metas de realización personal?
Ø¿Cómo ves tu futuro?
Ø ¿”Miras la paja en el ojo ajeno, y la viga jamás ves en el propio”?
ØY ¿cómo están tus ojos?