Etica pública

PARA LA REUNION DE EVALUACIÓN DE DESEMPEÑO, CITELO, PERO NO LE CAUSE ANGUSTIA


Hernán Saldarriaga A.



Una vez realizada la preparación remota y próxima de la reunión de evaluación de desempeño, es necesario convocar al evaluado para informarle sobre los resultados de su evaluación.

Para ello es preciso fijar el día, la hora, el lugar donde se hará la reunión. Se informará de ello al evaluado, se le explicará el objetivo y la importancia y trascendencia de este acto y se le invitará también a que se prepare, inclusive haciendo él mismo su propia evaluación para tener una base de comparación que permita un diálogo más objetivo.

Para ese día usted debe tener llenos los documentos proformas de la evaluación, tener razones explicativas y ejemplos que permitan precisar, con honestidad, el porqué de tal o cual calificación.

A la vez es necesario que usted esté dispuesto a aceptar los razonamientos de su colaborador, en caso de que éste presente alguna objeción a su calificación, para explicarle, para entender sus razones y aún, si es preciso, para cambiar el valor del punto de calificación en la que el evaluado tenga razón.

Esta sana predisposición parte del principio de que somos humanos, de que podemos equivocarnos y de que reconocer el error no implica pérdida de autoridad, sino, por el contrario, afianzar una autoridad basada en la justicia.


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LA REUNION DE EVALUACION DE DESEMPEÑO UN RITUAL TRASCENDENTE

Hernán Saldarriaga A.

A la reunión de evaluación de desempeño es necesario darle toda la seriedad y ritualidad, propia de un acto de tan gran trascendencia para la vida de la empresa, para el evaluador mismo, para el evaluado y para el país.

Para la empresa, la reunión de evaluación es el acto por medio de cual busca fortalecer las virtudes de sus trabajadores, y reducir sus debilidades. El promedio de la suma de todas las valoraciones le permite observar la calidad humana de su gente, y sobre tales observaciones construir los estímulos o las correcciones o las disciplinas necesarias. También le permite compararse con otras organizaciones y ver su nivel de calidad humana.

Para el evaluador mismo, este acto le permite orientar su grupo de trabajo hacia el logro de los objetivos de su dependencia, de una manera estratégica, tal como un general prepara y orienta a sus soldados para la batalla. No puede pensarse que un general no sea amado por su ejército, no sea reconocido, ni obedecido, ni menos, que no esté clara la disposición para seguir su estrategia. El evaluador tiene que preparar su grupo y saber la respuesta que ese grupo es capaz de dar en todo momento, así sea de dificultad.

Para el evaluado, interesado como debe estar en el mejoramiento continuo de su calidad humana, la información de retorno que se produce sobre sus fortalezas y debilidades, debe entusiasmarle. Además, porque los resultados de esta evaluación, se traducen en estímulos cuando las calificaciones son sobresalientes.

Para el país, débil en la competitividad internacional de su "capital humano", el fomento, control, y mantenimiento de las fortalezas propias de los ciudadanos, le permitirán mejorar en la escala comparativa entre las 49 naciones del mundo que participan de esta medición.

Por todas estas razones, es preciso, preparar la reunión de evaluación y seguir todo el ritual que ella demanda.


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LA PREPARACION DE LA REUNION DE EVALUACION DE DESEMPEÑO POR PARTE DEL EVALUADO

Hernán Saldarriaga A.

También al evaluado corresponde responsabilidad en la fase de preparación, próxima y remota de la reunión de evaluación o valoración del mérito.

Esta responsabilidad se centra en concertar con diligencia y entusiasmo los objetivos reales que en cantidad y calidad podrá racionalmente alcanzar durante el período de la evaluación.

Ni la pereza, ni el temor a la carga normal de trabajo, ni el temor al compromiso, pueden llevarle a proponer objetivos ínfimos, irrealizables, inmedibles.

Igualmente, debe hacer seguimiento periódico a sus objetivos, para estar al tanto de los porcentajes de logro alcanzados en los períodos previstos.

Y próximo a la reunión de valoración de méritos, el evaluado debe realizar su propia valoración, lo más objetivamente posiblemente, para poder tener puntos de referencia para analizar los acuerdos o desacuerdos que se presenten con la valoración que hará su superior.

Cuando el evaluado entiende que la valoración es una ayuda que le hace su superior, para que pueda alcanzar sus objetivos personales y organizacionales, entonces, pondrá todo su interés en esta etapa de preparación, porque tendrá argumentos serenos, objetivos y apreciaciones reales sobre su comportamiento que podrán influir en el concepto del evaluador justo.

Igualmente para esta preparación, el evaluado debe acostumbrarse a llevar su propio Cuaderno de Bitácora, que le permitirá registrar los hechos, las fortalezas y debilidades que él se encuentra en el proceso de cumplimiento de sus objetivos concertados.


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LA PREPARACION REMOTA Y PROXIMA DE LA REUNION DE EVALUACION DEL DESEMPEÑO

Hernán Saldarriaga A.

La reunión de evaluación del desempeño, requiere de preparación, por parte del evaluador y del evaluado.

Hoy nos centraremos en la responsabilidad del evaluador.

Las fases de una reunión de evaluación son: Preparación, próxima y remota. Convocatoria. Apertura. Centro. Cierre y Post-reunión.

La preparación remota exige acción desde el momento mismo en que se inicia el período de evaluación, con la concertación de los objetivos, la definición, con el evaluado, de los elementos de productividad, administración de personal y conducta laboral, que se le evaluarán.

Continúa con los procesos de seguimiento tanto a la concertación de objetivos, para observar cómo se están cumpliendo y si es necesario redefinirlos o reconcertarlos. Y un análisis de los demás elementos que constituyen la evaluación. En el Instituto Latinomericano de Etica, hemos diseñado y estamos recomendando el uso del Cuaderno de Bitácora, como instrumento facilitador de los registros necesarios para ser más justos, más descriptivos, más reales, en este seguimiento. (Los lectores interesados en mayor información sobre el Cuaderno de Bitácora, pueden solicitarla a nuestro correo electrónico)

La preparación próxima exige una revisión de todo el proceso seguido, con anticipación. La consulta del Cuaderno de Bitácora. El diligenciamiento de las proformas de evaluación. La calificación de los puntos que se evaluarán. La preparación de los ejemplos con los cuales se ilustrarán las razones por las cuales se otorgaron esos puntos. Y la forma como orientará el inicio, el Centro y el Cierre de la reunión. De igual manera preverá la posible fecha de la reunión de evaluación.


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LA REUNION DE EVALUACION DEL DESEMPEÑO

Hernán Saldarriaga A.

La reunión de evaluación del desempeño, en el sector público, consta de dos partes fundamentales: La concertación de objetivos y el análisis de la conducta laboral, la productividad y la administración de personal.

Este sistema de evaluación de personal en carrera administrativa, moderniza la administración estatal y le confiere un ordenamiento fundamentalmente participativo en la vida del ente público por parte de todos los servidores vinculados a la carrera.

El proceso que contiene unos pasos fundamentales como concertación de objetivos, seguimiento y reconcertación, y valoración, necesariamente demanda un sistema de reuniones entre el evaluador y el evaluado.

Pero uno observa que por desidia o por temor o por ignorancia, a estas reuniones no se les está dando toda la importancia que el espíritu de la normatividad exige.

Tampoco ha calado en la mentalidad de los evaluadores y evaluados, los componentes éticos civiles exigibles en este proceso, que de entrada está imponiendo alta responsabilidad, cuidadosa justicia y equidad, elevada imparcialidad, profundo respeto por la verdad y gran honestidad.

La desidia, el temor, la ignorancia o la falta de ética en este proceso, puede también derivarse del no entendimiento del valor que tiene para contribuir al desarrollo del Talento humano, a la competititidad del organismo del Estado, a la modelación del grupo de acuerdo a las expectativas del líder y a la trascendencia para el país.

Y como no se entiende así, entonces se toma como un juego, como una obligación desesperante, como un período del cual uno quisiera deshacerse, con lo cual no quisiera comprometerse, o lo toma como el momento propicio para desquitarse, para vengarse del evaluado, o para no dar las respuestas positivas que el evaluador está esperando de su colaborador o subalterno.

Tanto evaluador como evaluado, deben entender que el proceso es fundamental para uno y otro, para la dependencia, para la organización y para el país. Y con esta apertura mental, se ha de acercar a este proceso evaluativo.


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ETICA PUBLICA

Hernán Saldarriaga A.

En los organismos del Estado se impone, con mayor rigor, una concepción de la ética civil en las personas que participan de la administración pública, porque el hombre y la mujer que trabajan en ellos reciben de la comunidad un encargo perentorio de administrar los bienes públicos, dentro de los postulados del bien común, a su leal saber y entender.

Por lo tanto, no administra éticamente la cosa pública:

Quien desempeña un cargo a sabiendas de su propia ignorancia en materia relacionada con la descripción de ese oficio.

Quien tolera, permite o facilita que otros defrauden las organizaciones públicas por razón de su conciencia de clase o adhesión política.

Quien desde las oficinas donde se desempeña, a través de donaciones, tolerancias, aceptaciones, pactos, adjudicaciones, ocultamientos, prepara para sí una posición importante o no, en el sector privado o en otra organización pública.

Quien pacta adjudicación de beneficios, para que, cuando esté por fuera de la organización estatal, se le adjudiquen de manera semejante y en contraprestación.

Quien, por disciplina política, boicotea la normal actividad de su trabajo para perjudicar la buena obra y el prestigio del gobernante democráticamente elegido.

Quien sigue considerando al ciudadano colombiano, como súbdito y no como un usuario o cliente del Estado.

Quien ante la inminencia de no quedar colocado en el siguiente período gubernamental, atesora para sí recursos públicos con el pretexto de cubrirse con anticipación para el tiempo que estará sin empleo.

Resulta, entonces, fundamental y necesario volver por los postulados éticos civiles en las organizaciones del Estado y por la revitalización de su enseñanza en los establecimientos educativos públicos, porque el país está hastiado de tanta corrupción.

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ESTRATEGIAS, POLÍTICAS Y PROGRAMAS PREVENTIVOS

Hernán Saldarriaga A.

El Estado usa con mayor fuerza la sanción, para hacer que los Servidores Públicos, mantengan sus comportamientos adecuados, reduciendo al mínimo la prevención.

El miedo a la cárcel, a la sanción, a la pérdida del empleo, es el sistema pedagógico más utilizado por los orientadores de quienes trabajan en los organismos del Estado.

El resultado es la permanencia de un comportamiento elaborado de tal manera, que no pueda ser cogido con facilidad.

Con ello muchos servidores públicos caen en la trampa de la creencia de que nunca van a ser atrapados en la falta y roban, difaman, chismosean, lanzan anónimos, trafican con subversivos, aceptan sobornos, etc. etc. confiados en la perfección de su sistema de camuflaje.

En cambio si el Estado asumiera la pedagogía de la Prevención, la revitalización de la ética civil en sus servidores, tendría un grupo de trabajo, movido en sus comportamientos por la convicción, por la fuerza de la creencia en los valores, en sus contenidos, por encima de todo.

Su reflexión autocontrolaría sus actos y la fuerza de sus creencias reduciría y minimizaría sus comportamientos no adecuados.

Porque la ética es el instrumento poderoso que una organización estatal tiene para reducir los niveles de corrupción.


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CONFLICTOS DE INTERESES

Hernán Saldarriaga A.

Se presentan conflictos de intereses al servidor público, cuando en una relación de servicio, se encuentra con que hay posibilidades de obtener beneficios personales en detrimento del Estado o de otros.

De hecho la sola presencia del conflicto no constituye la falta. Esta se configura cuando se acepta el beneficio personal en detrimento de otros.

El servidor público puede alcanzar prestigio por prestar un servicio. Puede hacer méritos para su ascenso. Puede obtener reconocimiento de sus superiores, de sus compañeros, de su comunidad.

El obtener tales beneficios personales como consecuencia del buen servicio, es de justicia.

Pero buscar su beneficio personal defraudando a los demás, se convierte en un atentando con las normas éticas y legales.

Cuando se reciben obsequios y se agilizan trámites que a un ciudadano común u corriente demoraría mayor tiempo, allí hay conflicto de intereses.

Cuando se liquidan servicios y parte se entrega al Estado y la otra se apropia, o se da a un tercero, allí hay conflicto de intereses.

Cuando, por la contraprestación que dará el político recomendante, se preferencia a su recomendado por encima de las capacidades de los otros candidatos, allí hay conflicto de intereses.

Lo que ocurre, a veces, es que eso es tan común y corriente que no pareciera falta de ética cometerlo, sino falta de viveza no hacerlo.


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FORMACION EN ETICA PUBLICA

Hernán Saldarriaga A.

Todos los organismos del Estado tienen la obligación moral de revitalizar la ética entre los Servidores Públicos adscritos a sus entidades y empresas.

Uno ve mucho interés en los altos funcionarios por desarrollar las competencias del saber en ellos y se invierten grandes sumas para que obtengan los modernos conocimientos que exige la administración de las entidades públicas.

Y está bien que lo hagan.

Pero en Etica Civil Empresarial hemos comprobado que escaso servicio le presta al país un funcionario de muy aquilatados conocimientos en las ciencias de conducción del Estado, sino no tiene una formación ética a toda prueba.

La sagacidad, la capacidad de engañar, de fingir, de mentir, suele desarrollarse con facilidad cuando la mente humana cultiva su creatividad, su inventiva, si paralelo a ello no se están desarrollando las demás facultades de su alma relacionadas con la parte sensitiva.

Y esa parte sensitiva del hombre es la que lo lleva a la solidaridad con su pueblo y con su gente, y la que lo dota de fortaleza para buscar por sobretodo el beneficio de los nacionales.

Sin desarrollar esa parte sensitiva del ser humano, que tiene intima relación con su esencia, el servidor público se convierte en frío razonador insensible a las necesidades humanas, incapaz de servir y por lo tanto incompetente para el cumplimiento de la principal función de su cargo.

Es preciso entonces revitalizar la ética en las organizaciones del Estado, a través de la formación y la permanente difusión del comportamiento esperado, para tener servidores públicos que sean amados por su pueblo. -p73


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EL CONTROL INTERNO EN LOS ORGANISMOS DEL ESTADO

Hernán Saldarriaga A.

La modernización del Estado, a través de las leyes nuevas que buscan actualizar los modelos administrativos gerenciales propios de toda organización, pública o privada, ha hecho hincapié en la importancia del fomento de la cultura del Control interno, no sólo en aquellos que tienen posiciones de mando, sino en todos los servidores públicos.

Las contralorías, entes generalmente de tendencia fiscal, cuya vigilancia se orienta más a al análisis de los estados financieros y a las formas mecanicistas de los documentos probatorios, han relegado a su mínima expresión, el fomento de la cultura organizacional basada en la reconstrucción de los valores éticos empresariales.

No se ve, en los organismos estatales, una clara disciplina programática de inculcar, por ejemplo, el autocontrol como el mejor y más eficiente de los controles.

Por el contrario, han enfocado sus esfuerzos a la pesquisa de las evidencias negativas del Servidor Público, y no en la regeneración de la cultura de este valor. Claro que aquella acción es importante, pero es simplemente correctiva, por lo que la prevención está resultando secundaria.

Es una clara obligación de los organismos de control el fomento de la cultura del autocontrol en todos los niveles de los organismos del Estado.


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LOS ASUNTOS PROPIOS DE LA ETICA PUBLICA

Hernán Saldarriaga A.

La ética pública presenta una gama muy amplia de temas que son propios de su reflexión, entre varios queremos destacar los siguientes: Conflictos de Intereses de funcionarios, empleados y servidores públicos; capacitación e instrucción en ética pública; códigos de conducta para funcionarios, empleados y servidores públicos; interacción entre el Gobierno y la empresa privada; auditoría y control interno; participación de la sociedad civil; compras y contrataciones públicas; estrategias, políticas y programas preventivos; la probidad administrativa; los indicadores objetivos de efectividad de los programas..

Como puede observarse, la ética pública no se restringe simplemente a reflexionar y fomentar comportamientos sobre la transparencia en los negocios.

Es una actividad importantísima, más aún, cuando cada día cobra mayor fuerza la acción corruptora. Pero no pueden descuidarse, de modo alguno, los demás frentes fundamentales de reflexión de la ética que en su unidad llevan a la probidad en el servicio al Estado.

Uno de esos temas es el análisis objetivo de la efectividad de los programas que realizan los organismos del Estado. Muchos autores coinciden en que ni la corrupción ni la subversión causan tanto mal a un país, como la ineficacia e ineficiencia del Servidor Público.

Por ello, hay que insistir en que un servidor público ético, necesariamente tiene que desarrollar un servicio con una gran calidad humana que se traduce en efectividad para beneficio del Común.


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LA EVALUACION DEL DESEMPEÑO DEL SERVIDOR PUBLICO

Hernán Saldarriaga A.

Algunos jefes, coordinadores de grupo, supervisores, por estas épocas del año, están haciendo seguimiento evaluativo a los objetivos concertados a principios del año con sus subordinados o colaboradores.

Esta práctica, novedosa en el proceso de modernización del Estado y sumamente importante para los intereses de la entidad, del superior, del colaborador, de la comunidad, del país, es realizada por muchos de los responsables en forma irresponsable.

La concertación de objetivos, no se hace de acuerdo a las disposiciones legales, si no se tienen claros los planes de acción por dependencia, como desagregados de los planes de desarrollo. Tampoco se ajustan a esas disposiciones, cuando no se enuncian los objetivos en forma cuantitativa, medible, realizables, congruentes con la misión, la visión, los objetivos, las estrategias, las políticas y los recursos.

De allí se deriva, que los responsables de la evaluación de los servidores públicos, la hagan con pereza y con miedo.

Si uno quiere cambiar el comportamiento de una persona que orienta, no hay instrumento más eficaz que un sistema de evaluación de desempeño laboral participativo, en donde a través de una información de retorno oportuna, descriptiva y específica, pueda llegarse a concertar planes de acción que permitan convertir las limitaciones del evaluado en fortalezas.

Para llegar allí es necesario entender que estas evaluaciones tienen una gran trascendencia en la vida de la institución y del servidor público y en la propia estabilidad en su puesto de trabajo.

Por eso, es necesario exigir que se ponga todo el rigor ético, en este proceso evaluativo.


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LA CORRUPCION EN NUESTRA REGION LATINOAMERICANA

Hernán Saldarriaga A.

Con profunda tristeza, aún como periodista, uno tiene que registrar la noticia de la pobre evolución del Indice de percepción de la corrupción, en nuestra región latinoamericana.

Las actitudes corruptas de servidores públicos y empresarios, no sólo significan billones de dólares que nuestros países dejan de invertir para atender las necesidades más urgentes de sus pueblos, sino que alimentan las fuerzas soterradas de quienes no ven otra salida a este lastre, que las armas.

No sé que maldita herencia cargamos nosotros, o qué atávico placer nos hace enorgullecer de ser los sagaces depredadores del Bien Común, que no hemos sido capaces de sacudirnos de este yugo de vergüenza regional, que nos muestra ante el mundo, con la excepción de Chile, como naciones de tan elevada corrupción.

Los caminos de la paz de nuestras naciones no pueden trazarse sino sobre la pulcritud, la probidad, de los hombres y de las mujeres en el manejo de los bienes del común. Esto tienen que entenderlo nuestros gobernantes, tal vez llenos de buenos propósitos, pero rajados en la tarea de ordenar el ejercicio honesto de los bienes de la república.

En el caso colombiano, con los billones de pesos con que se defrauda al país, no tendríamos necesidad de plañir ayudas internacionales para resolver nuestros conflictos internos, y podríamos hacer inversión social capaz de reconstruir nuestro mal trecho tejido social.


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EL EJERCICIO DE LA AUTORIDAD

Hernán Saldarriaga A.

El servidor público, a quien compete la responsabilidad de la honra, la vida y los bienes de los asociados, tiene en sus manos un poder que le confiere la Constitución y las leyes, para cumplir tan importante cometido.

Pero uno como que les observa cierto miedo y vacilación en el ejercicio de ese poder o autoridad que se les ha dado, porque temen ser llamados "autoritarios".

Claro que en nuestros países, cualquier servidor honesto que templa la rienda suelta a sus conciudadanos es llamado "autoritario", porque se olvidan que la libertad plena no se concibe en un estado de derecho, sino en relación con la libertad de los demás.

Algunos quisieran tener plena libertad para hacer lo que quieran, para publicar lo que quieran, para vender las armas que quieran, para robar lo que quieran, para explotar al que quieran, para enriquecerse a costa de otros como quieran, para subvertir el orden público como quieran.

Entonces, se les dice que eso no puede ser así, y escudados en libertad de prensa, en libertad de empresa, en libertad de acción, en libertad de movilización, gritan que se les están conculcando sus derechos, cuando son ellos los que han privado de sus derechos a la mayoría de sus conciudadanos.

El servidor público no puede tener miedo a ejercer la autoridad, menos en pueblos tan indisciplinados como los nuestros, aunque haya organizaciones nacionales e internacionales de corean voces de protesta como eco, cuando se busca el bien común sobre el bien individual desbordado.

¡Y cómo estamos de desbordados!


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MAS ESCANDALOS

Hernán Saldarriaga A.

Siguen siendo investigadas muchas empresas que tienen como común denominador las manipulaciones contables.

Los contadores, los revisores fiscales, los auditores, son profesionales que tienen un deber fundamental con la organización y con la sociedad o comunidad en general: su independencia y objetividad.

El profesional de estas disciplinas, si bien es pagado por las organizaciones que contratan sus servicios bien con trabajadores dependientes, bien como independientes, tienen que saber que las empresas pagan su trabajo, pero no compran su objetividad, su transparencia, su dignidad, su decoro.

Y no pueden hacerlo, porque el dictamen de este profesional es un servicio público, en el cual se basan el Estado, los accionistas, los corredores de bolsas, los inversionistas, para tomar sus importantes decisiones.

Pero esto parece que lo hubieran olvidado los mismos profesionales, o las universidades de donde son egresados, porque, unos rudimentos de ética civil, les hubiera enseñado que esta disciplina es exigente con el titulado, en los informes que debe rendir y su trascendencia para la economía de una empresa, unas personas y un país, inclusive.

Y aún más, el Estado, como salvaguardador del Bien Común, desde ya debe entrar pisando duro, en todos nuestros países, porque si eso pasa en pueblos que se dicen respetuosos de la ley, ¿que será en los nuestros, donde "hecha la ley, hecha la trampa"?


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LA AMENAZA DE LA PERDIDA DEL EMPLEO

Hernán Saldarriaga A.

El Servidor Público está en permanente zozobra en relación con su puesto de trabajo.

Los mandatarios de turno suelen presentar como trofeo de caza el número -mientras más voluminoso mejor-, de puestos de trabajo recortados o de servidores públicos con los cuales se llega a arreglos para que se retiren de la institución.

Es absolutamente claro que el recorte de los gastos públicos, es una imperiosa necesidad para fomentar la inversión social.

Pero también es claro que en una economía en dificultades -también por acción u omisión gubernamental-, no se puede arrojar a la calle legiones de servidores públicos, que no encontrarán empleo en el sector privado y que tendrán que derrochar sus liquidaciones, en esfuerzos de aprendizaje, a través del ensayo error de prácticas de pequeños empresarios, para los cuales no están preparados, o que tendrán que ir a ocupar los puestos que les ofrece la subversión.

Los grandes recortes presupuestales tienen que hacerse pero no en perversas acciones como es la de arrojar mas leña al fuego de la tasa de desempleo ya alta en los países latinoamericanos.

Los gobernantes, capaces, tienen que vencer la corrupción que es la vena rota de la economía. Ahí si se mide su talla administrativa. No en el fácil acto de quitarle un pobre salario a un grupo familiar que depende del servidor público.

Los economistas se retorcerán en sus asientos leyendo este mensaje, pero si estamos con grandes problemas sociales por culpa de un sistema económico, tenemos que buscar el mayor desarrollo del Estado como empleador, mientras las dificultades económicas, propias de la globalización, sean superadas.

O para qué demonios sirve, entonces, el Estado.-p66-


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ETICA Y POLITICA

Hernán Saldarriaga A.

Recurrimos nuevamente al libro de Fernando Savater, para ilustrar el comportamiento ético que se tiene que exigir a los políticos. En Etica, política y ciudadanía, dice:"La deontología política debería impulsar una cierta función ejemplar o educativa en las tareas del político".

Pero lo que uno está viendo es el mal ejemplo de políticos que se apropian de bienes del común; políticos que lanzan acusaciones graves contra personas, sin pruebas, sin evidencias, salvaguardados en sus fueros; políticos opositores sistemáticos, por el solo hecho de buscar los votos, sin importarles los riesgos de sus juicios ligeros, para el país; políticos que apoyan por disciplina de partido, a hombres o mujeres cuya conducta contrasta con las sanas costumbres de su pueblo; políticos que pisotean la fe de su gente, para alcanzar titulares de primeras planas en los periódicos, por el "arrojo" de sus declaraciones antirreligiosas; políticos que intrigan ante los organismos que deben controlar, y a cambio de prebendas abandonan su rol evaluador de las gestiones de sus controlados.

Pueden ser los menos, pero se ven más.

Hay políticos alineados con su tarea de ser educadores con su ejemplo, pero su voz es como apagada, su acción no está visible a los ojos de sus conciudadanos, por falta de coraje, de capacidad de defender lo que es bueno, por carencia de facultades que los políticos no éticos desarrollan con gran habilidad.

Será preciso, entonces, que los políticos que sienten como propia la tarea de servir de ejemplo en su actuar ético a su pueblo, tengan igual o superior entereza que aquellos que con su mal ejemplo multiplican la maldad entre sus gentes.


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ESCANDALOS INTERNACIONALES

Hernán Saldarriaga A.

Ya no son una, ni dos ni tres,las empresas que siguen siendo investigadas por su falsedad contable y destrucción de pruebas, y como ellas son muchas las firmas que tienen un común denominador: las manipulaciones contables.

Los contadores, los revisores fiscales, los auditores, son profesionales que tienen un deber fundamental con la organización y con la sociedad o comunidad en general: su independencia y objetividad.

El profesional de estas disciplinas, si bien es pagado por las organizaciones que contratan sus servicios bien con trabajadores dependientes, bien como independientes, tienen que saber que las empresas pagan su trabajo, pero no compran su objetividad, su transparencia, su dignidad, su decoro.

Y no pueden hacerlo, porque el dictamen de este profesional es un servicio público, en el cual se basan el Estado, los accionistas, los corredores de bolsas, los inversionistas, para tomar sus importantes decisiones.

Pero esto parece que lo hubieran olvidado los mismos profesionales, o las universidades de donde son egresados, porque unos rudimentos de ética civil, les hubiera enseñado que esta disciplina es exigente con el titulado en los informes que debe rendir y su trascendencia para la economía de una empresa, unas personas y un país, inclusive.

Y aún más, el Estado, como salvaguardador del Bien Común, desde ya debe entrar pisando duro, en todos nuestros países, porque si eso pasa en pueblos que se dicen respetuosos de la ley, que será en los nuestros, donde "hecha la ley, hecha la trampa".


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EL MIEDO EN EL SERVICIO PUBLICO

Hernán Saldarriaga A.

El servidor público tiene que entender que su cargo es, fundamentalmente, un cargo de servicio a la comunidad.

Servir a la comunidad exige una vocación diferente a la que exigen los otros cargos en empresas que no son del Estado.

Esto lo tienen que entender todos los servidores públicos, muy claramente, porque esa vocación para estas posiciones, demandan espíritus valientes y no pusilánimes ni cobardes.

Un juez tiene que saber y tiene que admitir al tomar posesión de su oficio, que hay muchos riesgos implícitos en su tarea. Riesgos grandes, inmensos, relacionados con su patrimonio, con su libertad y con su vida.

El militar y el agente de policía, igualmente tienen que entender que hay riesgos tremendos, en el ejercicio de salvaguardar los bienes, la honra y la vida de los ciudadanos.

Como ellos, los ciudadanos que buscan el favor de la comunidad a través de las urnas, no pueden, ahora que las fuerzas de la subversión amenazan su libertad, su vida y la vida de sus familias, huir como atemorizados gazapos, ante tales amenazas. Ellos tuvieron que ser conscientes de los riesgos que asumían cuando aceptaron el reto de una democracia en dificultades.

Esto es duro decirlo, pero así es. No honran a su patria, ni honrarán su memoria, ni honrarán su puesto en la historia con esas actitudes.

En cambio sí, hay Servidores Públicos, que están encarando con honor, con valentía, y aún con heroísmo este momento de dificultad histórica, en respuesta a su juramento ante Dios y ante la Patria.

Que Dios y la Patria premien con abundancia su actitud heroica.-p61-


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¿SE PUEDE DERROTAR LA CORRUPCION?

Hernán Saldarriaga A.

Transparencia Internacional para Latinoamérica y el Caribe, nos hizo reflexionar con los siguientes interrogantes:

¿Se puede evitar la corrupción?

¿Se puede lograr que el gobierno evite la corrupción?...

¿Se puede lograr que el gobierno y la oposición eviten la corrupción?...

¿Se puede lograr que el gobierno, la oposición y los ciudadanos eviten la corrupción?...

¿Se puede lograr que el gobierno, la oposición, los ciudadanos y los empresarios eviten la corrupción?...

¿Se puede lograr que el gobierno, la oposición, los ciudadanos, los empresarios y también los periodistas eviten la corrupción?...

La verdad que nuestra respuesta inicial pese a nuestra permanente lucha contra la corrupción, era pesimista: La corrupción parece una hidra, de muchas cabezas, incapaz de ser derrotada, por más esfuerzos que hagamos

Pero la respuesta que da Transparencia , a todos sus interrogantes es un sí rotundo y explica que una de las formas de lograrlo es con el programa de Contrataciones Transparentes.

De este programa, que considera como sistema preventivo simple y económico para el control de la corrupción, detalla dos componentes fundamentales: Las Audiencias públicas y el Pacto de Integridad.

Las audiencias públicas son foros convocados por las autoridades, donde todo ciudadano puede exponer sus objeciones sobre las condiciones previstas para la contratación.

El Pacto de Integridad es un convenio celebrado ente el gobierno y todas las empresas que compiten por un contrato, para evitar el pago de “mordidas” entre los proveedores y el Estado.

Se espera que a través de estas prácticas de transparencia se reduzca la corrupción, se ahorre el dinero del erario público, y se genere confianza en las licitaciones.

La transparencia en las contrataciones del Estado, es absolutamente necesaria en un régimen que busque mayor inversión social para sus conciudadanos, y no el beneficio de los depredadores que se enriquecen y que corroen las entrañas del Bien Común, con el beneplácito de los gobiernos débiles.


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Sistema de estímulos para los empleados del Estado

Hernán Saldarriaga A.

El sistema de estímulos para los empleados del Estado, presenta unos principios axiológicos que deben regir estos actos administrativos, fundamentales en la vida de la organización pública y que, muchas veces, no se practican por la economía de reconocimientos en lo que son expertos muchos servidores públicos con mando, porque creen que el sólo pago con dinero es la retribución debida a un trabajo hecho con dignidad y con decoro.

Esos principios son:

a. Humanización del trabajo. Toda actividad laboral deberá brindar la oportunidad de que las personas crezcan en sus múltiples dimensiones cognitiva, afectiva, valorativa, ética, estética, social y técnica y desarrollen sus potencialidades creativas mejorando al mismo tiempo la gestión institucional y el desempeño personal.

b. Equidad y justicia. Este principio considera que sin desconocer la singularidad de cada persona, el sistema de estímulos deberá provocar actitudes de reconocimiento para todos en igualdad de oportunidades, de tal manera que la valoración de los mejores desempeños motive a los demás para que sigan mejorando.

c. Sinergia. Este principio se orienta a buscar que todo estímulo que se dé al empleado beneficie a la organización en su conjunto a través de la generación de valor agregado; más que considerar la motivación de unos pocos empleados en el corto plazo, debe procurar el bienestar del conjunto de empleados en relación con la organización y dentro de la continuidad del tiempo.

d. Objetividad y transparencia. Los procesos que conduzcan a la toma de decisiones para el manejo de programas de bienestar e incentivos deberán basarse en criterios y procedimientos objetivos, los cuales serán conocidos por todos los miembros de la entidad.

e. Coherencia. Este principio busca que las entidades desarrollen efectivamente las responsabilidades que les corresponden dentro del sistema de estímulos. Las entidades deberán cumplir con los compromisos adquiridos a través de sus programas de bienestar e incentivos.

f. Articulación. La motivación del empleado deberá procurarse integrando acciones, proyectos, programas y estrategias que contribuyan simultáneamente a la satisfacción de sus necesidades materiales y espirituales.


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PRINCIPIOS DEL CODIGO DISCIPLINARIO UNICO

Hernán Saldarriaga A.

El Código Disciplinario Unico es una ley colombiana.

Este código trae unos principios básicos, algunos de los cuales queremos recoger en esta publicación:

En primer lugar, resaltamos la intencionalidad de ley que es la de convertir el acto disciplinario en un acto formativo que permita el crecimiento o desarrollo de la persona objeto de la sanción. Se establece este anhelo cuando se dice que la sanción disciplinaria "tiene función preventiva y correctiva, para garantizar la efectividad de los principios y fines previstos en la Constitución, la ley y los tratados internacionales, que se deben observar en el ejercicio de la función pública".

Cuando la sanción busca otro fin distinto, es una sanción que corrompe la intención de quien la aplica porque busca más las satisfacción de sus instintos de venganza, de castigo, que la obligación de la formación que tiene que ser propia de todo funcionario público que ejerza el mando.

Concordante con el anterior principio, está el de reconocimiento de la dignidad humana, cuando dice: "Quien intervenga en la actuación disciplinaria será tratado con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano". Este enunciado de la ley fundamenta las actitudes de nobleza en el manejo de los asuntos que correspondan al comportamiento de la persona que tiene su propia dignidad por el solo hecho de pertenecer al género humano, independientemente de la adecuación o no de su conducta.

Este reconocimiento de la dignidad soporta también el de la posibilidad de equivocarse que tiene el Servidor Público, de buena o mala fe, y el de la importancia de brindar nuevas oportunidades para quien, con igual gallardía, sea capaz de reconocer su error y resarcirlo, en razón también del reconocimiento propio de su propia dignidad.


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"ENTREGAMOS PEDAZOS DE ESTADO"

Hernán Saldarriaga A.

La Corporación Transparencia por Colombia nos hizo llegar su publicación No. 4 sobre el Sistema Nacional de Integridad en Colombia.

Este importantísimo documento que presenta un análisis de los resultados del estudio de caso sobre dicho sistema, es una postura crítica frente a la institucionalidad del país, y muestra los avances verificables en los procesos de mejoramiento de los niveles bajísimos en que le ha colocado la corrupción.

El diseño de la presentación del caso establece un indicador, formulado a manera de pregunta; un previsión formal y una presentación de lo que realmente sucede.

Este material de trabajo, con seguridad que va a inspirarnos muchas páginas que el lector tendrá a su disposición para el futuro. Entre tanto, transcribamos, al azar, algunas frases que aparecen marginales en la publicación y que nos harán reflexionar profundamente, por los hallazgos o confirmaciones que ellas revelan:

"El dinero del narcotráfico fue progresivamente derrumbando valores, sacrificando principios".

"La nueva Constitución terminó favoreciendo de manera evidente a las más dañinas costumbres políticas. Se abrió la puerta para que una deteriorada clase política -contaminada de narcotráfico y corrupción- ganara amplios espacios en el Congreso, y en el poder ejecutivo."

"La estructura política amparada por la Constitución vigente y la cultura política que de ella se ha derivado han generado un entorno fértil para la corrupción administrativa".

"El desempeño concreto y efectivo de la Fiscalía ha sido mucho menos sobresaliente de lo que se esperaba de ella cuando fue creada".

Y para cerrar por hoy esta reflexión, veamos esta tremenda conclusión:

"Se ha generado un peligroso incesto político, en función del cual el Gobierno para alcanzar mayorías parlamentarias que lo apoyen en sus iniciativas, entrega pedazos de Estado a los congresistas".


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"FORMAS DE CORRUPCION"

Hernán Saldarriaga A.

Oscar Darío Bustamante Moratto, ha editado tres veces un folleto que titula 250 formas de Corrupción.

En él, además de explicar qué es la corrupción, qué produce, quién es corrupto, cómo y dónde se genera y cómo combatirla, trae un listado de casos prácticos de corrupción.

De entre todos ellos extraemos los siguientes:

• Entregar dádivas a funcionario público para agilizar trámites personales.

• Ofrecer incentivos económicos a empresarios del sector público para adjudicación de contratos.

• Utilizar carros oficiales en asuntos particulares o en campañas políticas.

• Ejercer el gobierno de las mayorías en favor de intereses particulares.

• Exigir dádivas para dar empleo a una persona.

• Con documentos falsos alcanzar un cargo público o privado.

• Ofrecer pago o amenazar al juez para exonerar o declarar culpable.

• Mediante engaño lograr adjudicación de subsidios.

Hay múltiples formas de corrupción, pero las que menos son atacadas son el amiguismo ( favores a los amigos), el nepotismo (favores a los parientes), tráfico de influencias, que buscan privilegiar a los más cercanos con perjuicio para terceros o para las instituciones.


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¿QUE ESTA PASANDO CON LA JUSTICIA?

Hernán Saldarriaga A.

WILLIAM DAU, Director Ejecutivo de CORPORACION CARTAGENA HONESTA, una organización de veeduría ciudadana, nos envía una valiente denuncia sobre la forma como el poder judicial de Cartagena, Colombia, contribuye al indicador fatal del 90% de impunidad en este país, aduciendo, además, que el "10% restante corresponde a gente pobre y sin influencia".

La valiente denuncia, que recopila un sin número de casos que demuestran las razones de su afirmación, nace a raíz de una actitud, también valiente, de la Fundación Cívico-Social pro Cartagena – FUNCICAR, que el pasado 5 de febrero declaró desierto un premio: El del "Mejor funcionario de la rama judicial", de los cuatro que anualmente entrega en su evento público "Pórtate bien con Cartagena".

La denuncia recopila seis años de experiencia combatiendo la corrupción y busca mostrar la realidad de esa Rama Judicial.

Algunas de sus denuncias son:

Prevaricato, por el hecho de haberse proferido una resolución judicial manifiestamente contraria a la ley, no por un juez, sino por cuatro (4) Magistrados.

Juez Penal Municipal de Cartagena, denunciada penalmente por el Director de la DIAN (Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales) en relación con una sentencia de tutela que ordenó devolver a favor de unos contrabandistas un cargamento de mercancías que habían sido decomisadas.

Juez Civil de Circuito premiado por sus superiores en el Tribunal como “Mejor Juez del Año” que consiste en un año de licencia remunerada y estudios pagos para realizar una especialización, siendo que cursan diez (10) procesos penales en su contra en la Fiscalía Seccional de Cartagena.

En la sola Fiscalía Seccional, existen procesos penales abiertos contra ciento catorce (114) funcionarios judiciales, muchos de los cuales (47) tienen múltiples denuncias.

Muchos otros casos presenta el doctor Dau, para mostrar las razones del alto desprestigio de las autoridades judiciales y lo indefensa que se siente la población civil ante tantos abusos.

A estas cifras de impunidad, que son altas, además de las causas de falta de pruebas, de temor ciudadano para denunciar, de la seguridad que existe entre las comunidades de que es muy escasa la posibilidad de administrarse cumplida justicia, se suma la perversa corrupción de muchos de los servidores públicos de la rama judicial, como tantas veces se ha denunciado.


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RECORDANDO A GILBERTO ECHEVERRI MEJIA

Hernán Saldarriaga A.

Abandonamos la orientación regular de esta sección, para rendir un homenaje de gratitud, de afecto, de solidaridad a la memoria de Gilberto Echeverri Mejía, con motivo del nuevo aniversario de su asesinato.

Su idealismo, admirable, su concepción de una patria grande y soberana basada en la justicia y en la democracia, le llevaron por la vida, enderezando senderos para la paz, comprometiéndose con principios de no violencia.

A su benevolencia, a su trabajo en organizaciones que buscan el mejoramiento de las condiciones vitales de los más pobres, la subversión respondió secuestrándole cuando realizaba el acto sublime de ondear una bandera blanca con su pueblo frente a fusiles que dicen defenderlo y asesinándolo inmisericordemente.

Que toda Latinoamérica sepa a través de nuestros abonados al Correo de la ética, que había un hombre probo, un hombre limpio, un hombre lleno de amor por su gente a quien se le privó del derecho de su libertad y de su vida, por serlo, y que ni Colombia ni Latinoamérica pueden quedar calladas ante semejante crueldad.

¡Ay, patria, patria, cómo dueles!


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EL NUEVO RETO DEL EDUCADOR Hernán Saldarriaga A. Llámele maestro, profesor, educador, como quiera, él tiene en sus manos el futuro de su país.

No obstante tan gran responsabilidad entregada, el educador en muchas ocasiones no comprende, no reflexiona sobre su tarea forjadora de hombres y mujeres para la competitividad del país a nivel internacional.

Si la capacidad de generar riqueza de un pueblo, para beneficio de sus habitantes, aprovechando sus fortalezas en comparación con otras naciones, está influida enormemente por la el conocimiento, por la actitud, por los valores y por el desarrollo humano de su gente, se entiende que en manos de los educadores está el moldear y orientar esa materia prima que reciben para sembrar en sus mentes y en sus corazones una semilla de excelencia en el ser, en el saber y el servir, fundamentales para transformar la concepción que los demás países tienen del hombre y la mujer latinoamericanos.

Nuestros países, llamados por vocación, dadas sus enormes riquezas naturales, a mantener elevados ingresos de su producto bruto interno, para beneficio común, se encuentran en inferiores lugares en la comparación que se hace con el resto de países del mundo.

Nuestra pasión, nuestra creatividad, nuestra entrega, y un sinnúmero de valores que compartimos en la región, no son visibles para los demás países, porque igual pasión, igual creatividad e igual entrega caracterizan a quienes obran mal y deterioran, así, el buen nombre de millones de gente de bien.

Se impone, entonces, la tarea de educar para esa competitividad desde los bancos escolares, con los procesos necesarios para que el producto de ellos sea gente de calidad humana, entendida como gente no sólo de gran saber sino forjada y revitalizada en sus auténticos valores humanos.

Esto es lo que se espera del servidor público que ejerce el cargo de educador.


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EL COMPROMISO SOLIDARIO DEL GOBERNANTE

Hernán Saldarriaga A.

Hace falta reconocer a los gobernantes sus ejecutorias, cuando en cumplimiento de sus compromisos morales, más que programáticos, son capaces de desafiar la geografía, el clima y la subversión, para empeñarse, con un puñado de alegres y solidarios conciudadanos, en un propósito de mostrar la solidaridad de un pueblo con los pueblos que padecen la injusticia de la barbarie y del secuestro colectivo de su gente, de sus bienes y de sus productos.

Y aunque el gobernante tiene entre sus obligaciones la de liderar sus pueblos hacia los ideales propios de la nación, aunque esa sea su labor fundamental, el generoso aplauso, el estímulo franco y abierto, el agradecimiento inmenso por la tarea emprendida, tiene que resonar, así los resultados de su esfuerzo sean minimizados por acción de quienes tienen el propósito perverso de la búsqueda del poder destrozando pueblos y vidas.

Cada alcalde de municipio, cada gobernador de departamento, tiene que mantener en alto el ideal de la resistencia pacífica a través de la no violencia entre su pueblo, para hacer frente a forajidos de todas las corrientes, y no sentarse a rumiar su incapacidad, cuando tiene en sus manos el instrumento de liderazgo capaz de enardecer a su gente, en la defensa de bienes, vida y honra, con sus banderas de libertad, de orden y de justicia.

A cada gobernante empeñado con pasión en esta tarea. A cada gobernante caído en esta lucha de no violencia contra la violencia. A cada gobernante amenazado por las fuerzas oscuras, pero firme en sus propósitos de dar lo mejor de sí para bien de su pueblo, hacemos el homenaje de nuestro reconocimiento y gratitud. 50


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OTRA GRAN VERGÜENZA NACIONAL

Hernán Saldarriaga A.

El escandaloso fraude en elecciones para el Congreso, se convierte en otra de las grandes vergüenzas nacionales.

Tantas vergüenzas sumadas a nadie como que importan.

País de vivos, de pícaros, de contrabandistas, de narcotraficantes, somos llamados en el exterior y día a día crecen las razones para que el universo vea en el colombiano, no a los millones de hombres probos, de servidores públicos honrados que existen, de creadores aportantes al desarrollo del mundo, sino que sólo ven esos hechos y los generalizan para todos los que habitan este hermoso país.

Pero es que también nosotros callamos por miedo, por vergüenza, por no entrar en polémicas o por no causarnos dificultades.

Y las fuerzas del mal arremeten y comprometen nuestro patrimonio moral.

Producen asco las sonrisas de satisfacción de los que ahora pretenden llegar al Congreso, cuando todo el país ha visto las pruebas de los informes tachados, de las actas enmendadas, de los tarjetones arrojados a las canecas de las basuras.

¿Qué democracia es esa?

¿Qué voto puede estimularse, qué voto puede llegar a obligarse, cuando el ciudadano honrado lo deposita de buena fe, y otros actores y cómplices, realizan todas las artimañas para cambiar la voluntad de los votantes?

¡Canallas de cuello blanco, políticos corruptos y mendaces, no martiricen más esta patria; no afrenten más a la república; no jueguen con la hidalguía de un pueblo; no sean mulas muertas atravesadas en el propósito nacional de limpiar el nombre colombiano y devolverle el prestigio que han ganado los hombres y mujeres de bien que están aportando su contribución de fe, de investigación, de hechos beneficiosos para la humanidad!

Como decía el senador Romano: ¿Hasta cuándo van a abusar de nuestra paciencia? ¿Entre qué gente estamos? ¿Qué república tenemos?


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CORRUPCION EN LA SEGURIDAD SOCIAL

Hernán Saldarriaga A.

Uno no entiende por qué, si todo mundo sabe donde está el nido de corruptos, la corrupción no se mengua.

Los organismos de salud del Estado, sobre todo aquellos que tienen la responsabilidad de la seguridad social, se han convertido en antros de este flagelo.

Y que tengan que ser estas instituciones las que aparezcan en las primeras filas de las investigaciones como de mayor podredumbre, produce mayor extrañeza, porque tales prácticas atentan directamente contra la salud y la calidad de vida de las comunidades de trabajadores.

Tampoco sabe uno si es que el Estado no tiene voluntad para perseguirlos o simplemente cohonesta o por incapacidad o por otras prioridades o simplemente por complicidad.

Estas entidades, además, tienen organizaciones de control, con responsabilidades serias frente a la creación de la cultura del control interno, pero tampoco se siente la actitud erguida de los funcionarios de las contralorías, auditorías, que denuncien para que lleven a la cárcel, pero a la cárcel, no a las mansiones por cárcel, a quienes defraudan en provecho propio o de terceros, los servicios de quienes con su aporte, está buscando la permanencia de su salud, como garantía de la calidad de su vida.

Pero tampoco se ve una acción clara de los organismos sindicales, que son los llamados a proteger los derechos de los trabajadores, para que las cosas se enderecen.

Será que todo mundo piensa como un lector, que al responder a una de nuestras preguntas de la semana, nos escribió diciéndonos que antes había que reglamentar la “mordida” para tener buenos servicios. Qué tal. Dios mío.


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LA PRUDENCIA DEL MANDATARIO

Hernán Saldarriaga A.

El servidor público, en la medida en que asciende en la escala de las posiciones del Estado tiene que proveerse de mayor prudencia en su hacer y en su decir.

Lo que dice, lo que hace, las decisiones que toma tienen repercusión incalculable en la vida de sus comunidades.

La forma poco prudente como un mandatario emplaza a un obispo, para que denuncie nombres, de lo que a manera de pastoral enseña a sus feligreses para que no depositen votos por los candidatos de los narcotraficantes, puede ser elemento azuzador de la jauría.

Los cambios insuficientemente estudiados de los sistemas de tráfico vehicular, producen accidentes en los que se lesionan o mueren personas o se producen daños en los bienes patrimoniales de ellas, sin que nadie responda.

El uso inapropiado de las fuerzas del Estado para disolver manifestaciones pacíficas, puede derivar en grandes tragedias nacionales.

Y aunque no estamos de acuerdo con el irrespeto al funcionario público que ostenta la dignidad de la república, si es preciso reconocer que es explicable la espontánea ira de un pueblo, manifestada en silbatina o en frases unísonas de rechazo de una multitud, cuando esa multitud percibe los efectos desastrosos de las decisiones imprudentes.

En los regímenes dictatoriales, en aras de un nacionalismo extremo, se conduce a los pueblos a la barbarie contra sus hermanos, o contra los pueblos vecinos, en acciones de las cuales la historia de los pueblos se avergüenza.

Igualmente, muchos pueblos guardan vergonzosas historias por la imprudencia de sus dirigentes.


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ETICA Y POLITICA

Hernán Saldarriaga A.

Fernando Savater, en su libro ética y política, recoge el sentir de la mayoría de la gente cuando dice que muchos consideran la política un asco.

No parece que pudiera hablarse de ética en política, porque la experiencia es que la búsqueda del poder conlleva a la realización de cualquier acto, porque en ella se acepta que el fin justifica los medios.

Vemos cómo, en el ascenso al poder, se irrespeta toda norma de buen comportamiento ciudadano; se compran votos y votantes; se seduce a los seguidores de otros políticos con prebendas; se construyen ilusiones a base de promesas que conquistan a los incautos y a los que creen en las ardorosas palabras promeseras.

Sin embargo, también vemos políticos honestos, con interés de llegar a las altas corporaciones públicas influidos del deseo de cambiar las tradiciones politiqueras de la nación.

La democracia está exigiendo unas reglas de juego y unos comportamientos éticos, fundamentales para allanar el camino de la convivencia y la compresión entre los ciudadanos.

Pero es necesario que esta democracia trabaje con mayor vigor en la formación política de sus ciudadanos a base de repetir y hacer que se constate que la política es servicio, servicio de sus dirigentes para su pueblo.

Si no, ¿Para qué democracia? ¿Para qué políticos? ¿Para qué instituciones?


Semana anterior

¿POR QUE SIEMPRE HAY QUE HACER UN PARO PARA QUE EL ESTADO CUMPLA?

Hernán Saldarriaga A.

Se ha convertido en un hecho común que cualquier organismo del Estado sólo atiende sus obligaciones cuando se le amenaza o se le hace un paro.

No se atiende oportunamente el pago de los maestros, el de los funcionarios de los servicios hospitalarios, éstos hacen huelga, y luego de escuchar frases de cajón como: "El Estado no negocia bajo presión", "haremos caer el peso de la ley sobre los manifestantes", ni lo uno ni lo otro ocurre, porque el Estado hace aparecer los recursos y paga y conviene con los organizadores que no habrá represalias, que hay "borrón y cuenta nueva".

Esta actitud del Estado es una actitud miope e injusta.

Todo paro, necesariamente, causa perjuicios a otra parte de la población que queda en el medio del conflicto.

A veces esos perjuicios son enormes desde el punto de vista económico, pero absolutamente perturbadores de procesos de formación, fundamentados en la justicia y en la equidad, porque toda la comunidad va aprendiendo que para que el Estado reconozca sus derechos básicos, hay que hacerle un paro. Y si el Estado enfrenta la fuerza pública con los manifestantes, estos se arman de palos, piedras, llantas, porque al final del paro, el Estado cederá, negociará, reconocerá derechos, se comprometerá, aunque las más de las veces no cumplirá exactamente lo negociado.

Y esa es la lección que deja: que el Estado es mentiroso, engañador, promesero y pícaro.

Entonces, ¿por qué dejar que las cosas vayan a esos extremos? ¿Por qué, obrando inteligente y pedagógicamente, no cumple sus compromisos con oportunidad, para evitar el caos?

Es muy común ver la sonrisa de los candidatos en campañas políticas, convertirse en gestos de dientes afiliados cuando llegan a las posiciones del Estado. Y la mano que se posaba acariciadora sobre las espaldas del posible votante, se convierte en la mano que sostiene el látigo contra el pueblo que se levanta para exigir sus elementales derechos, que prometieron cumplir, pero que no cumplen.

El Estado, con esta actitud, está maleducando a sus usuarios, a los ciudadanos, y está fomentado la anarquía.

¿De qué se extrañarán entonces, cuando el pueblo termine por erguirse, unánime, ante tanta burla? 45


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AGRAVIOS EN LAS CAMPAÑAS ELECTORALES.

Hernán Saldarriaga A.

Resulta recurrente, entre candidatos a los altos cargos de un país, que en sus campañas políticas estén lanzando calumnias e injurias a sus contrincantes.

En el fragor de los discursos políticos, en el afán de conquistar el voto de los que asisten a las manifestaciones, y en el tumulto masivo, es fácil perder los estribos por arrancar gritos y consignas entre ellos.

Explosiones así, encolerizadas muchas de ellas, pierden la racionalidad con que deben denunciarse los hechos negativos de quienes concurren a la búsqueda del favor de las urnas.

La explicación serena, con base en investigaciones, con fundamento en indicadores, que muestren los graves y anormales comportamientos de un candidato, calan más fácilmente en el votante reflexivo, que el grito enardecido, sin fundamentos ciertos y reales.

Pero suelen, los que se van sintiendo perdedores, acudir a estas artimañas, con graves riesgos de procurar el encono y la rabia de los copartidarios.

Por otra parte, la respuesta serena, sensata, sabia y prudente a las mentiras y calumnias, calan también, pero para bien, con profundidad en aquellos que sienten agredido a su líder.

Olvidan los actores que juegan con el fuego de las pasiones de los pueblos, y que un pueblo como el latinoamericano, fácilmente se enciende por los factores de desesperación en que muchos de ellos viven.

Y por eso, además, la lucha partidaria, con base en la lucha de clases, sólo es un arma de tremendas e incalculables proyecciones.

Las propuestas de inversión social, de mejoramiento de las condiciones de vida de los más pobres, postulados energizantes y vigorosos y esenciales en los programas de cualquiera que quiera ascender a los altos cargos públicos, no pueden basarse en la incitación de los pobres contra los ricos, sino en unos programas claros de distribución de la riqueza, con base en empleo, con base en impuestos y en reformar agrarias y urbanas de profundo interés social.

Pero no de insultos, no de azuzar el sur contra el norte o el norte contra el sur, no de calumniar, ni ofender a los demás candidatos.

PORQUE EN AMERICALATINA EL PALO NO ESTA PARA CUCHARAS.


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LA ETICA DEL SERVIDOR PUBLICO

Hernán Saldarriaga A.

La ética de los servidores públicos debe empezar a revitalizarse en las aulas, para poder llegar a tener funcionarios transparentes, éticos, respetuosos del bien común

Se dice que los jóvenes de la antigua Antenas prestaban el siguiente juramento:

“Nunca traeremos vergüenza sobre nuestra ciudad mediante actos de deshonestidad o cobardía.

Lucharemos por los ideales y las cosas sagradas de la ciudad, tanto individualmente, como en grupo

Reverenciaremos y obedeceremos las leyes de la cuidad, y haremos todo lo posible para alentar la reverencia y el respeto en quienes estén por encima de nosotros y sean propensos a soslayarlas o desobedecerlas.

Lucharemos sin cesar para agudizar el sentido del deber cívico en el pueblo.

De esta manera legaremos una ciudad aun más grande y esplendorosa que la que hemos recibido”.

Y en Tito 2:6-8 encontramos, en versión moderna,...”aliente a los hombres jóvenes para que ejerzan autocontrol. Para todo, actúe como un ejemplo haciendo solamente actos buenos. En su enseñanza muestre integridad, seriedad y solidez de palabra que no pueda ser condenada, para que así todos aquellos que se opongan a usted. nunca puedan decir nada malo sobre nosotros”.

Mensajes llenos de profundo contenido de amor por la ciudad y de compromiso por la enseñanza de valores profundos.

¿Y cuál es el ejemplo que hoy está dando el Servidor Público a los jóvenes ciudadanos que esperan su turno para llegar a regir los destinos de la ciudad?


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LA ETICA DEL SERVIDOR PUBLICO:¿Qué es la Transparencia?

Hernán Saldarriaga A.

Jim Wesberry de Casals & Associates y Director del Proyecto AAA México responde esta pregunta en la conferencia recientemente dictada en su país:

“La transparencia es mucho más fácil de comprender que la ética, pero es igualmente difícil de lograr y mantener. Específicamente exige la eliminación del secreto oficial y la elaboración de información útil y comprensible para su receptor. Algo transparente es libre de mentira o engaño, es claro sin explicación o interpretación, es fácilmente comprendido, es obvio. La transparencia no puede esconder un secreto.

La empresa transparente es la que divulga su información gerencial y financiera públicamente. Este requisito se está convirtiendo en una obligación inevitable de la empresa grande con múltiples accionistas cuyas acciones son compradas y vendidas públicamente en bolsas de valores o de cualquier otra manera.

El gobierno transparente es aquel que no tiene secreto oficial, con excepción de lo relacionado con la seguridad nacional, que permite el informe periodístico de todas sus acciones y decisiones en base de reuniones abiertas al público y la prensa. Un gobierno transparente publica sus estados financieros oportunamente en formato fácilmente compresible, lleva a cabo sus transacciones de adquisiciones y contrataciones públicamente con participación abierta a todos.

La transparencia en los negocios y el gobierno constituye uno de los requisitos de conducta ética. La ley puede obligar la transparencia, pero la ética siempre la demanda.


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LA ETICA DEL SERVIDOR PUBLICO

Hernán Saldarriaga A.

En los organismos del estado se impone con mayor rigor una concepción de la ética de las personas que participan de la Función pública.

El hombre o mujer que trabaja en ellos recibe de la comunidad un encargo perentorio de administrar los bienes públicos dentro de los postulados del bien común a su leal saber y entender.

Por eso, no administra éticamente la cosa pública:

Quien se apropia directa o indirectamente de los dineros y bienes de la comunidad, en su provecho o en beneficio de otros.

Quien desempeña un cargo a sabiendas de su propia ignorancia en materia relacionada con la descripción de su oficio.

Quien ejerce presión sobre sus recomendados para inferir ganancias políticas o económicas a cambio de perseverar en su recomendación.

Quien tolera, permite o facilita que otros defrauden las organizaciones públicas por razón de su conciencia de clase.

Quien insinúa, cobra o exige participación porcentual para la aprobación de contratos o su adjudicación o su implementación.

Quien desde las oficinas donde se desempeña, a través de donaciones, tolerancias, aceptaciones, pactos, adjudicaciones, ocultamientos, prepara para sí una posición importante en el sector privado, o en otra organización pública.

Quien pacta adjudicación de beneficios, para que cuando esté por fuera de la organización estatal se le adjudiquen semejantes beneficios en contraprestación.

Quien por disciplina política boicotea la normal actividad de su trabajo para perjudicar la buena obra del gobernante elegido en contrariedad a sus ideales.

Quien sigue considerando al ciudadano colombiano, como súbdito y no como un usuario o cliente del estado.

Quien ante la inminencia de no quedar colocado en el siguiente período gubernamental, atesora para sí recursos públicos con el pretexto de cubrir con anticipación el período que estará sin empleo.

Quien olvida la práctica de las virtudes básicas propias del poder público y no rinde tribute a la dignidad, decoro y honor con que debe estar investido su cargo y su propia persona.


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La administración de la ética en la organización pública.
- 2ª. Parte-

Hernán Saldarriaga A.

Decíamos que el Código de Etica no puede quedarse como un hermoso enunciado para admiración de los visitantes.

Es preciso: Administrarlo. Hacerlo conocer de toda la organización. Hacer que la organización lo asimile y lo convierta en actos reflejos, a través de la capacitación, la divulgación, la recordación, el estímulo, la evaluación del desempeño y la disciplina. Sembrarlo en el personal nuevo. Auditar los comportamientos desde el interior y el exterior. Estimular su aceptación con el ejemplo de su práctica por parte de la alta dirección.

Las organizaciones modernas, públicas y privadas están exigiendo un nivel elevado de compromiso de su Talento Humano con actitudes y valores que permitan elevar la competitividad del país en el mundo globalizado. Estas actitudes y valores que hay que revitalizar en nuestra gente, se encuentran dentro de los principios universales que todo hombre o mujer profesan por el solo hecho de pertenecer al género humano, principios universales que la ética civil empresarial propone a consideración de su adopción por parte de las organizaciones públicas estatales. Para ello es necesario direccionar esas actitudes a través del código de ética o cuerpo de valores o deberes de la organización y alcanzar así la calidad humana porque donde no exista esta calidad, no hay posibilidad de alcanzar la expectativa de calidad de nuestro servicio.

SI HAY CALIDAD HUMANA, HAY LA POSIBILIDAD DE CALIFICAR AL PAIS EN UN MEJOR NIVEL COMPETITIVO INTERNACIONAL.

QUÉ GRAN CALIDAD HUMANA OSTENTAN LOS FUNCIONARIOS PUBLICOS QUE RINDEN CULTO A LA RESPONSABILIDAD, A LA VERDAD, A LA VIDA, A LA HONRADEZ Y A LA SOLIDARIDAD.


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La administración de la ética en la organización pública -1ª. parte-

Hernán Saldarriaga A.

Para lograr que el conjunto de personas que constituyen la organización pública, oriente su acción a los mínimos éticos exigibles, y para obtener que en cada una de ellas se fortalezcan, se revitalicen, se asimilen y se posicionen esos principios, es necesario que los administradores públicos orienten la construcción del código de ética o cuerpo de valores o deberes o principios, como un enunciado de comportamientos esperados que su organización busca sembrar en el corazón y en la mente de sus miembros, a fin de que a todos sirva de espejo para revisar sus pensamientos, sus palabras, sus actos o sus deseos.

Esto es necesario porque sabemos que cada organización tiene una personalidad social que la hace diferente de las demás. Esta personalidad es el alma colectiva, producto de la cultura organizacional. En esa cultura hay un acervo de tecnologías, conocimientos, principios, valores, normas, pautas de comportamiento que la hacen irrepetible. Por eso, quien ingresa a una organización, proveniente de otra, requiere de una información oportuna para asimilar esa cultura y no enfrentar el choque de dos culturas, con sus comportamientos.

Para empezar a construir el código de ética, se requiere una actitud participativa de los aportantes a la organización y que se den los siguientes pasos:

1. Organizar un grupo interdisciplinario para la construcción del Código.

2. Organizar talleres para la definición del entorno y para la determinación de los principales comportamientos esperados con él, con base en los mínimos éticos exigibles.

3. Recopilar la información obtenida en los talleres.

4. Elaboración del proyecto de código de ética, por parte de un grupo representativo de los participantes en los talleres, coordinados por el grupo interdisciplinario.

5. Presentación del proyecto para su discusión.

6. Presentación del proyecto ante el organismo cúpula para su aprobación.

Finalmente, el Código de Etica no puede quedarse como un hermoso enunciado para admiración de los visitantes.


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MINIMOS ETICOS
Segunda parte

Hernán Saldarriaga A.

Los otros tres mínimos éticos, de los cinco que estamos proponiendo a los servidores públicos, son: el respeto por la vida, la honradez y la solidaridad

El respeto por la vida, traducido en todas las manifestaciones de compresión, más que de tolerancia, y en una actitud de no violencia activa, que nos permita desarmar a los violentos por la fuerza de la compresión, de la reflexión y de la serenidad.

La honradez, fruto de una profunda convicción interna del respeto a los bienes físicos y espirituales de los demás. En donde el buen uso de los bienes del común sea una exigencia extrema de todo servidor público; donde la transparencia de sus actos sea cada vez más reconocida, también por la extrema delicadeza en sus acciones de uso o vigilancia de los bienes y patrimonio de la nación. Y en donde el respeto por las ideas y sugerencias de los demás compañeros, jefes, colaboradores o subalternos, nos impida apropiarnos de ellas o presentarlas como si fueran nuestras. Y en donde finalmente, la honra y fama del otro sea custodiada por nuestra extrema prudencia al emitir juicios acerca de los demás.

La solidaridad, traducida en el apoyo y colaboración a cada uno de los que conformamos el conjunto organizacional, para que juntos podamos alcanzar nuestros objetivos. Y en donde el espíritu de servicio, la lealtad, el espíritu de grupo, la discreción, la guarda del secreto profesional, contribuyan a mantener los nexos de compañerismo, que permitan un ambiente de mutuo acompañamiento en la tarea diaria del ejercicio de nuestras aptitudes, para beneficio de los ciudadanos colombianos.

Con el cumplimiento de estos cinco mínimos éticos exigibles al servidor público, estaremos concentrando todas las virtudes básicas y modernas que deben profesar los servidores públicos de una nación.


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MINIMOS ETICOS
Primera parte

Hernán Saldarriaga A.

Estamos proponiendo, desde la óptica de la ética civil en nuestras organizaciones privadas y públicas, que restauremos la exigibilidad y la adopción de cinco principios mínimos éticos universales, que nos permitan redireccionar las intervenciones en nuestras culturas organizacionales, en forma didáctica y metodológica, a fin de que lleguen a convertirse en modos de acción dentro de la actividad diaria del ejercicio del trabajo.

Estos mínimos éticos exigibles que estamos proponiendo son: La responsabilidad. El respeto por la verdad. El respeto por la vida. La honradez. La solidaridad.

Hoy trataremos de la responsabilidad y del respeto por la verdad.

La responsabilidad, entendida no tanto como el cumplimiento a cabalidad de las funciones que se nos han encomendado, sino como la capacidad de responder por nuestros actos, adecuados o no, a manera de enfrentamiento consciente con la realidad.

Este concepto de responsabilidad, nos permite humanizar la tarea y entender a los demás, en forma más humana. Cuando exigimos cumplimiento a cabalidad, estamos exigiendo perfección y sabemos que la perfección, aunque se busque, no alcanza a obtenerse. En cambio cuando elaboramos un sentido de responsabilidad como capacidad de dar respuesta, de responder, por los actos humanos, conscientes, deliberados, libres, que realizamos, damos la oportunidad de que aquellos actos que no son adecuados, o que son erróneos, puedan ser evitados en el futuro porque reconocemos nuestras equivocaciones y aceptamos que los demás puedan equivocarse.

El respeto por la verdad, entendida como la concordancia entre lo que pensamos y sentimos con lo que hacemos o decimos, y que nos exige manifestarla no como la ruda franqueza si no como la verdad serena, capaz de incidir en el cambio de comportamiento de nuestras gentes, por la forma descriptiva, más que evaluativa, como la presentamos a su consideración para ayudarle a conseguir los objetivos propios y los objetivos de la organización.


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VIRTUDES BASICAS DEL EJERCICIO DEL PODER- 7ª. parte

Hernán Saldarriaga A.

COMPRENSION. Se está imponiendo en el medio la llamada cultura de la tolerancia. Pero el concepto de tolerancia no puede entenderse en un significado diferente al de la virtud de la comprensión.

La comprensión hace entender al servidor público las razones que tiene el otro para obrar y aceptarlo tal cual es. Comprendemos sus debilidades en relación con nosotros y con los otros. Comprendemos su falta de tacto. Su lenguaje que a veces nos hiere. Sus modales diferentes. Sus ofuscaciones. Hay que comprenderlo pero también hay que buscar la modificación de su comportamiento cuando ello es necesario. Es, pues, preferible la comprensión a la tolerancia, porque tolerar tiene una connotación negativa -como no hay mas remedio, hay que aguantarlo-. También hay situaciones en las cuales la tolerancia se convierte en claudicación. Tolerar la infamia, el delito, el daño ajeno, es complicidad.

La comprensión, así entendida, nos permite romper la cadena perversa de la corrupción, en donde cada corrupto busca que los demás funcionarios de bien se vuelvan corrompidos como él, por su tolerancia.

OTRAS VIRTUDES DEL SERVIDOR PUBLICO

El ministro de Administraciones Públicas de España Mariano Rajoy Brey, ante el seminario de ética organizado por el Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo, afirmaba: "Ser honesto, íntegro e imparcial son virtudes básicas para el ejercicio del poder, pero hoy se necesita que los hombres públicos sepan manejarse en supuestos de complejidad creciente y que sepan interpretar las responsabilidades que llevan aparejadas los constantes y acelerados cambios sociales y políticos. Hoy más que nunca, se hace necesaria una mayor sensibilidad hacia los derechos humanos, un mayor respeto a las minorías, una mayor conciencia ecológica y una mayor operatividad del concepto de la dignidad de la persona."


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VIRTUDES BASICAS DEL EJERCICIO DEL PODER- 6ª. parte

Hernán Saldarriaga A.

DIGNIDAD, DECORO Y HONOR. Nada hay que haga sentir más orgullosa a una comunidad que el contar con unos servidores públicos, dignos, decorosos y de honor. Esta dignidad, este decoro y este sentido del honor, a su vez revierten en gran credibilidad y distinción por parte de esa comunidad, hacia sus funcionarios públicos. Cuando estas tres virtudes no aparece fuertes, la comunidad siente un profundo desprecio por el servidor publico. En estas tres virtudes se compendian las fuentes de ese amor, de ese respeto, de esa veneración que pueden tributar los pueblos a sus jueces, a sus alcaldes, a su secretarios de despacho, a sus cortes, a su gobernantes, a sus legisladores.

Y en contrario sentido, de la falta de dignidad, de la falta de decoro y de la falta de honor, nace el menosprecio, el estereotipo de que todo funcionario público es corrupto, es ineficaz, es un ciudadano de tercera categoría.

El honor es la cualidad moral que nos lleva al más severo cumplimiento de nuestros deberes respecto del prójimo y de nosotros mismos, y la gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas.

Cuando empeñamos nuestra palabra, cuando hacemos una promesa a alguna persona, cuando asumimos un cargo, cuando nos responsabilizamos de una actividad, cuando aceptamos una dignidad, cuando ejercemos un voluntariado, siempre encontramos en ello comprometido nuestro honor.

Está siendo muy común que una persona falte a su palabra, que no cumpla una promesa, que no sea fiel a los compromisos del cargo para el cual fue elegido, que no responda por la actividad en la cual se ha comprometido, que no sea disciplinado o puntual en el ejercicio de sus actividades de voluntariado.

Estas personas en nada valoran esta cualidad moral del honor y en nada aprecian el valor de la gloria o de la buena reputación.

Ellas olvidan que el honor es la consecuencia de la virtud y de los méritos y creen que el deshonor se cubre con la mentira y el dinero y que se pierde en la memoria de los demás.

Mas es necesario que el servidor público, ya sea gobernante, legislador, juez o control tenga el honor en su propia escala de valores, porque gobernantes con honor, forjan pueblos de honor.


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VIRTUDES BASICAS DEL EJERCICIO DEL PODER- 5ª. parte

Hernán Saldarriaga A.

USO DE INFORMACION. El deber de guardar el secreto profesional es un imperativo en el servidor público. Por sus manos pasan las informaciones más delicadas en relación con la vida económica y social de los colombianos. La divulgación de esa información puede alentar acciones de los delincuentes tan graves como el chantaje, el secuestro, la extorsión. Pero además el servidor público no puede utilizar información privilegiada para su beneficio particular o de terceros, información que podría tener graves incidencias en los planes económicos de empresas, organizaciones o personas. Indudablemente que el uso de la información está en relación directa con la discreción.

Detengámonos un momento en una reflexión sobre la discreción y los rumores:

Los rumores suelen presentarse en las empresas públicas, con mucha frecuencia.

Son informaciones que corren en la organización y que nadie quiere responsabilizarse de ellas. Generalmente, estos rumores preceden a decisiones, acciones, cambios y encuentran campo abonado en las expectativas de las personas. Por eso corren con suma facilidad.

El rumor se da porque hay alguien interesado en oírlo y alguien dispuesto a transmitirlo. El interés por escucharlo nace de la ansiedad que produce la no oportuna información que se dé a través de los canales formales de la entidad.

El canal informal por el que circula el rumor, de amigo a amigo, de pariente a pariente, de asociado a asociado, de militante a militante, transfiere información que va de lo inocuo hasta asuntos de suma importancia para las personas o para la organización.

El rumor predispone el ánimo del servidor público hacia la aceptación o no de una decisión, de una orden, de una actividad, de un cambio. El rumor predispone al superior para una valoración, para un ascenso, para un reconocimiento, para un estímulo o para una sanción de su colaborador. El rumor hace perder objetividad, crea prejuicios, y hasta coloca a los participantes a la defensiva.

Pero el más grave daño que crea el rumor está en lo que hace con la honra de las personas: acaba con ella, sin que la persona pueda explicar sus comportamientos, responder por sus actitudes, justificar sus acciones.

El rumor en la organización, gravemente perjudicial, se reduce si hay conciencia del daño que se produce a otros, si hay gente más segura de sí misma en el trabajo, si se mejora la comunicación formal, y si aprendemos a cortar la cadena del rumor.

Al rumor, a veces, también se le llama chisme.


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VIRTUDES BASICAS DEL EJERCICIO DEL PODER- 4ª. parte

Hernán Saldarriaga A.

COLABORACION. En los sucesos adversos o emergencias en que puede situarse la organización o las personas que la conforman, se espera la presencia activa de los demás funcionarios, para mitigar o superar las dificultades que se presenten. Esta colaboración tiene que ir muy directamente relacionada con el compañerismo. En las relaciones del trabajo público, se exige a los funcionarios que sea compañeros, no se les exige amistad, pero sí ese nivel de compañerismo.

Pero frecuentemente menospreciamos o menos valoramos al compañero, cuando un compañero es alguien que nos acompaña en camino laboral de nuestra existencia.

Hagamos un homenaje al Compañero:

Compañero: La vida nos unió aquí en esta entidad pública.

Venimos de diferentes mundos. Pertenecemos a diferentes familias, Tenemos distintos ideales.

Pero aquí estamos, tú y yo, trabajando juntos, en esta organización que nos brindó su techo, sus confianza, su esmero, para que juntos pudiéramos obtener el salario que nos permita alcanzar nuestros ideales.

Posiblemente no soy tu amigo, pero sí tu compañero.

Un compañero es alguien que acompaña a uno por un sendero para hacer más fácil el viaje.

Vamos juntos por este sendero de la vida. Yo te respetaré, te ayudaré, buscaré comprender lo que te hace diferente de mí; toleraré tu modo de ser, no tomaré lo que es tuyo, te señalaré tus errores y cuando estés fatigado, tomaré parte de tu carga para que te repongas en la tarea.

Recordaremos que así como nosotros necesitamos de esta entidad, la entidad también necesita de nuestro servicio, hecho con amor, con calidad, con honestidad, con perseverancia.

Cuando tengamos diferencias, recordaremos que tenemos que continuar nuestro camino.

Cuando veas que desfallezca, ayúdame. Cuando vea que no esté siendo fiel a la empresa, recuérdamelo. Cuando me sientas ofuscado, tolérame, tenme paciencia. Cuando observes que estoy desanimado, anímame. Que también yo te ayudaré, te lo recordaré, te tendré paciencia y te animaré.

Para eso tú y yo somos compañeros.


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VIRTUDES BASICAS DEL EJERCICIO DEL PODER- 3ª. parte

Hernán Saldarriaga A.

INDEPENDENCIA DE CRITERIO. Obliga al servidor público obrar independientemente en la toma de decisiones referidas a la prestación del servicio, desechando lazos de consaguinidad, política, raza, religión, favoritismos o preferencias, lo que le llevará a ser equitativo e igualitario en el trato, la atención y cumplimiento de los compromisos. La lealtad primera de un servidor público es con su país por encima de otras personas, partidos políticos o instituciones.

EJERCICIO ADECUADO DEL CARGO. Este ejercicio del cargo se entiende como la actitud desapasionada, equitativa de ofrecer sus funciones al servicio de su público, cualquiera que él sea y de prestar su concurso a su leal saber y entender, sin esguinces, sin espera de recompensa distinta a su salario y a su reconocimiento como buen servidor público.

USO ADECUADO DE LOS BIENES DEL ESTADO. Tiene gran responsabilidad el servidor publico en el uso de los bienes puestos a su servicio. La propiedad de estos bienes es del común, y su uso debe contribuir al beneficio de todos. Se espera de cada uno de los servidores públicos que la utilización de esos bienes no se haga en provecho personal de ellos o de terceros, sino que de acuerdo con las normas y la justicia los bienes del estado contribuyan al bienestar ciudadano.

USO ADECUADO DEL TIEMPO DE TRABAJO. La eficiencia, la eficacia y la economía son principios aplicables al uso del tiempo en el trabajo del servidor público. La falta de atención oportuna a los usuarios, los comentarios en los pasillos, la pérdida de tiempo en el teléfono, la desatención al público por las conversaciones intrascendentes, las reuniones innecesariamente prolongadas, hacen de la tarea diaria un pasatiempo sin resultados de efectividad en el quehacer del funcionario público.


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VIRTUDES BASICAS DEL EJERCICIO DEL PODER- 2ª. parte

Hernán Saldarriaga A.

TRANSPARENCIA. Define el comportamiento del servidor público que será traslúcido de tal manera que quien quiera observarlo encuentre en él la clara nitidez de sus ejecutorias.

OBEDIENCIA. Exige el respeto y acatamiento del superior y de sus órdenes dentro del concepto de la excelencia del servicio.

Reflexionemos un poco sobre la obediencia:

Para que exista la autoridad tiene que existir la obediencia.

En los modernos tiempos, la palabra obediencia suena como con un sentido raro. Ha de ser obediente el funcionario a quien se le da una orden o se le solicita un servicio o se le encomienda una tarea.

No puede pensarse que la obediencia está pasa de moda, así esté muy altamente valorada la rebeldía.

Es necesario pensar, creer y actuar en función de esa aceptación de la autoridad que conlleva la práctica de la obediencia debida.

Nadie tiene porqué sorprenderse de que esa obediencia se deba porque el acatamiento a la ley, al superior y a las normas es eso: obediencia.

Cuando la obediencia es abandonada por la soberbia, es necesario recordar que nadie, absolutamente nadie, es tan libre que no tenga a alguien quien le controle o le determine procedimientos o comportamientos.

Cuando una entidad pública tiene temor a rendir culto a la obediencia, necesariamente entroniza en su cultura la anarquía y el desorden.

Obedecer es, simplemente, acatar las disposiciones, la norma y la autoridad.

Este respeto hace que, cuando se ejerza el mando, se sepa hacerlo porque la conciencia de la obediencia también ejercita la conciencia de la autoridad.


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VIRTUDES BASICAS DEL EJERCICIO DEL PODER- 1ª parte

Hernán Saldarriaga A.

APTITUD, es entendida como las habilidades y conocimientos necesarios para desempeñar el cargo. Estas habilidades y conocimientos exigen una permanente capacitación para llegar a los niveles de competencia necesarios para su ejercicio.

LEGALIDAD. Obliga al servidor público a orientar su conducta irreprochable de acuerdo con la Constitución y las leyes.

VERACIDAD. Exige que cada servidor del Estado se convierta en guardián de la verdad serena, respetuoso de la concordancia entre su pensamiento y la acción.

Hagamos una reflexión sobre la verdad serena:

La verdad a veces resulta dolorosa.

Todos queremos saber la verdad, pero a veces esas verdades nos hieren, nos duelen, nos lastiman el amor propio.

¿Qué hay en el ser humano que amante de la verdad, siente que hay verdades que, al escucharlas, le ponen en actitud defensiva?

Cuando un funcionario pregunta acerca de cómo va en su trabajo, es necesario decirle la verdad.

Cuando un jefe pide una opinión acerca de una orden, un trabajo o sobre sus actuaciones, es necesario decirle la verdad.

Cuando un trabajo no ha sido hecho a satisfacción, por algún colaborador nuestro, es necesario decirle la verdad.

Cuando alguien ha cometido un error, es necesario decirle la verdad.

La verdad no debería herir a nadie. Mas, no es la verdad lo que hiere. Lo que realmente hiere es la intención con la que manifestamos esa verdad; intención que es fácilmente captada por los demás cuando lleva un mensaje oculto de crítica, de reproche, de desquite, de humillación, de intolerancia.

La ruda franqueza, que generalmente nace de la intención de cantarle a otro las "verdades", levanta barreras en la relación humana, que impiden la aceptación constructiva, por parte del otro, de la información cierta contenida en los mensajes.

La verdad no tiene porqué herir, cuando en nuestro ánimo está ayudar al otro a observar su conducta para que pueda direccionar sus comportamientos a fin de que alcance sus objetivos.

Es la verdad serena.


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La gran vergüenza nacional

Hernán Saldarriaga A.

Muchas veces, la falta de delicadeza del servidor público no permite observar los posibles conflictos de intereses que surgen en sus relaciones.

Recientemente escuchamos a un altísimo funcionario, con responsabilidad en combatir el contrabando del cigarrillo, afirmar que fumaba determinada marca que le obsequiaba la firma extranjera.

También recientemente, otro alto funcionario encargado del control de calidad de las drogas, informaba que había aceptado que un poderoso laboratorio internacional financiara programas para sus empleados oficiales.

La falta de delicada e ilustrada conciencia de funcionarios así, es una de las causas por las cuales llegamos a ocupar puestos entre los más corruptos en el mundo. Insistimos: ¿No es una vergüenza nacional?

Mas para que exista un corrupto necesariamente tiene que haber un corruptor.

Es admirable la actitud de algunas empresas que han definido en sus políticas su clara intención de no contribuir a este flagelo nacional.

Tal posición las pone, ciertamente, en desventaja, cuando multinacionales o grandes empresas nacionales no escatiman formas disfrazadas o directas de donaciones, regalos, cumplidos, para ganar la ventaja que puede darles una conciencia así comprada, en el momento de las grandes decisiones.

Pero los corruptos y los corruptores, también caerán.

La modernización estatal tiene que seguir orientado todo su esfuerzo administrativo a obtener un Talento Humano que aporte su capacidad integral a la gran empresa nacional de servicios sociales, como es el Estado, dentro de unos principios de eficacia, eficiencia y economía, orientados por una misión, como razón de ser, y una visión como propósito a largo plazo, dentro de un concepto de globalización de su economía, del cual, querámoslo o no, no es posible sustraernos, pero siempre con enorme transparencia y gran honestidad.


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Y qué es la corrupción:

Según el informe TASC de Chile

"El término corrupción en general se utiliza para englobar una serie de faltas a la probidad que se observan tanto en el sector público como en empresas privadas. Ejemplos son el tráfico de influencia, el uso de información privilegiada y la aceptación de dádivas.

En términos simples, la corrupción se puede entender como la utilización de un cargo en beneficio propio o de terceros y en contra de los intereses de la institución. Volvamos a repetirlo: En términos simples la corrupción se puede entender como la utilización de un cargo en beneficio propio o de terceros y en contra de los intereses de la institución.

Hay un tipo de corrupción que es abiertamente rechazada cuando involucra el enriquecimiento de unos pocos en actos claramente ilegales. Por ejemplo, vender o comprar información sobre una futura devaluación.

Pero otro tipo de corrupción que tiene menos impacto en la opinión pública y que incluso se mira con cierta simpatía corresponde a lo que puede denominarse "amiguismo" o "compadrazgo". Este tipo de corrupción de origen "cultural", que parece tener gran presencia en sociedades latinas, consiste en utilizar el poder de un cargo para otorgar pequeños favores a familiares o amigos. Un ejemplo típico de esta corrupción "inocente" es la agilización de un trámite.

En la medida que esta fuente de corrupción se encuentre enraizada en la cultura de un país, indudablemente será difícil de combatir.


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CONTRA LA CORRUPCION

Hernán Saldarriaga A.

Los organismos de control del Estado (los no corruptos) encargados de la vigilancia, la veeduría, la auditoría y la fiscalía de las acciones de los empleados públicos, tienen que aguzar su inteligencia y su diligencia y redoblar sus esfuerzos, para reducir esta maldita corrupción de “servidores públicos” descarados que están acabando con el empleo que brinda el sector privado.

Las mil formas como se disfraza la especie corrupta, las garras ocultas que utiliza, la manera sutil como induce a que se le retribuya por servicios que ya le compensa el Estado con el buen salario reconocido, están haciendo desistir, a empresas serias, de continuar en la brega, porque no sólo hay que luchar por la conquista de mercados nacionales e internacionales, ya de por sí difíciles, sino que también hay que luchar contra aquellos sinvergüenzas que en sus intervenciones de control de las empresas están teniendo actitudes intolerantes con quienes han definido con claridad que no van a pagar sobornos, y, que pase lo que pase, no van a contribuir a aumentar la corrupción.

Y el corrupto se ensaña contra esas empresas y convierte en graves, circunstancias de lenguaje, de presentación, de procedimientos que en otras admiten o toleran o ayudan a solucionar, para mantener su imperio de temor y beneficio.

Por eso es necesario que los organismos auditores y fiscalizadores del estado no corruptos, revisen con gran lupa las intervenciones de los mandos medios públicos y de los analistas que los organismos de control envían a las empresas para que sus abusos no contribuyan a desalentar el mantenimiento y la creación de empleo. Con tanto enemigo la industria privada no puede ser eficiente.

Pero también es preciso que dentro de las opciones democráticas, los empresarios honestos, solidarios, ejerzan acción de vigilancia y observen con especial cuidado acciones estatales en aquellas empresas que han definido no dar sobornos y que sistemáticamente están siendo demoradas, dilatas en aprobaciones necesarias para su funcionamiento.


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RESPONSABILIDADES DEL SERVIDOR PÚBLICO

1. Comprometerse profunda y efectivamente con la naturaleza y fines esenciales del Estado, del cual es agente, y con los principios generales que rigen la función administrativa.

2. Dedicarse por entero a la consolidación de una Administración Pública efectiva y democrática con fundamento en el principio del servicio público con el derecho ciudadano, no como gratuidad de los agentes del Estado.

3.Prestar el servicio público de su competencia con supeditación de los intereses particulares al interés general.

4. Asumir con honradez su compromiso para con la sociedad y para con el Estado, identificándose con los fines esenciales de éste, con la misión y objetivos de su entidad y con las funciones del cargo a través del cual se hace concreto su servicio a la comunidad.

5. Desarrollar las aptitudes exigidas por su cargo y las actitudes de innovación y respeto por las personas, con miras al mejoramiento de la calidad del servicio público.

6. Adoptar una clara voluntad de comprensión, respeto y defensa por el entorno, cultural y ecológico, en el cual presta su servicio.

7. Actuar con especial sensibilidad frente a los niños, los ancianos y las personas desvalidas o minusválidas que demanden el servicio público.

8. Convertirse en modelo de virtudes ciudadanas, mediante el acatamiento, en su conducta pública y privada, de las normas positivas y consuetudinarias en las cuales se cimenta la convivencia civilizada de los colombianos.

9. Asumir una actitud pedagógica hacia el ciudadano, en lo que respecta a los derechos y deberes de éste frente a la sociedad, al Estado y al servicio público.

10. Ejercer las funciones de su cargo de tal manera que sus motivaciones y procedimientos sean transparentes y faciliten, en consecuencia, el ejercicio del derecho ciudadano de controlar los actos del gobierno y de la administración pública.


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LA ETICA DEL SERVIDOR PUBLICO

Hernán Saldarriaga A.

La ética de los servidores públicos debe empezar a revitalizarse en las aulas, para poder llegar a tener funcionarios transparentes, éticos, respetuosos del bien común

Se dice que los jóvenes de la antigua Antenas prestaban el siguiente juramento: “Nunca traeremos vergüenza sobre nuestra ciudad mediante actos de deshonestidad o cobardía. Lucharemos por los ideales y las cosas sagradas de la ciudad, tanto individualmente, como en grupo Reverenciaremos y obedeceremos las leyes de la cuidad, y haremos todo lo posible para alentar la reverencia y el respeto en quienes estén por encima de nosotros y sean propensos a soslayarlas o desobedecerlas. Lucharemos sin cesar para agudizar el sentido del deber cívico en el pueblo. De esta manera legaremos una ciudad aun más grande y esplendorosa que la que hemos recibido”.

Y en Tito 2:6-8 encontramos, en versión moderna,...”aliente a los hombres jóvenes para que ejerzan autocontrol. Para todo, actúe como un ejemplo haciendo solamente actos buenos. En su enseñanza muestre integridad, seriedad y solidez de palabra que no pueda ser condenada, para que así todos aquellos que se opongan a usted. nunca puedan decir nada malo sobre nosotros”.

Mensajes llenos de profundo contenido de amor por la ciudad y de compromiso por la enseñanza de valores profundos.

¿Y cuál es el ejemplo que hoy está dando el Servidor Público a los jóvenes ciudadanos que esperan su turno para llegar a regir los destinos de la ciudad?


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LA MERITOCRACIA

Fernando Estrada Gallego, en internet. (Aparte)

Frente al deprimente panorama del clientelismo que campea arrogante en el manejo de las entidades oficiales como en el sector privado, la urgencia de calificar y mejorar la meritocracia cobra cada día fuerza. Y exige a sí mismo pensar que la depuración de las instituciones va de la mano con una ilustración abierta sobre los aspectos más preocupantes de las malas costumbres que hasta hoy tenemos. Colombia requiere una ética de los cargos públicos, una discusión crítica sobre las éticas del servidor público.

Nos ha recordado Michael Walzer, que lo importante en la distribución de los cargos es que con ellos (o con ciertos cargos) se distribuye mucho más: honor y status, poder y prerrogativas, comodidades. El cargo es un bien dominante que trae consigo otros más. La exigencia de cuestionarlos es “el riesgo de su insolencia” y salvo excepciones, la necesidad de controlar su manipulación. Alguien se puede creer con el derecho a la apropiación de un bien que le pertenece a todos.

El cargo es una forma de establecer relaciones de poder. En el más insignificante nombramiento se promueve una jerarquía de trabajo y en las relaciones con sus colegas. Propiamente hablando, sus colegas son subordinados. Mientras más grande sea la distancia que se pueda establecer, más grandes son los secretos de que disponen, y menos incierto que las amenazas se cumplen. En las actuales circunstancias de relativa incertidumbre, como lo hemos visto, algunos no resisten la tentación de pasar de la autoridad del conocimiento a la conducta autoritaria, es otra recompensa del cargo.

Los cargos directivos en el sector público suelen arrastrar los vicios propios de sus poseedores, por desgracia en muy contadas ocasiones, sus virtudes.


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LOS DERECHOS DEL SERVIDOR PUBLICO

Hernán Saldarriaga A.

Los servidores públicos por razón de los reconocimientos que les otorga la Constitución, las leyes y los tratados internacionales, no sólo son sujetos de deberes, también es preciso garantizarles el cumplimiento oportuno de tales derechos.

Por eso, no es claro cómo un gobierno no paga oportunamente la remuneración fijada cuando el servidor público ha cumplido con su compromiso contractual.

Tampoco se entiende que se le restringan su deseos de formación y capacitación a la que tiene derecho para poder cumplir su deber con la idoneidad correspondiente.

Y menos se comprende por qué en sus relaciones con los superiores no recibe el estímulo debido o el tratamiento cortés que es imperativo.

Al servidor público hay que estimularlo, hay que reconocerle su trabajo, su compromiso, sus méritos, no sólo con el homenaje moral del elogio oportuno, sino también con el interés del superior por el bienestar de cada uno de sus colaboradores.

Es cierto que al Servidor Público le exigimos el cumplimiento a cabalidad de sus deberes por su papel de servidor del Bien Común, pero también es de justicia reconocerle sus derechos con la equidad que el desempeño de su cargo demanda.


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LA IDONEIDAD DEL SERVIDOR PUBLICO

Hernán Saldarriaga A.

Una de las virtudes más necesarias, menos exigida, en el Servidor Público es la IDONEIDAD.

El conocimiento profundo de las actividades del cargo que le corresponde desempeñar, la capacidad de tomar decisiones acertadas con base en ese conocimiento y dentro de las funciones que le competen, sólo puede adquirirse a través de la formación previa a su desempeño y de la permanente actualización en el saber exigido y en la normatividad permamentemente cambiante, relacionada con sus tareas.

Esa idoneidad, tiene que convertirse en una constante y habitual actitud del Servidor Público, porque significa mayor capacidad para responder dentro de sus competencias, por sus actos y disminuir los riesgos de omisión o de extralimitación por ignorancia.

La idoneidad tiene muchas fuentes de donde nutrirse, por lo cual no puede el Servidor Público alegar poca disponibilidad económica para ello: Desde la actualización a través de la consulta bibliográfica, la asistencia a conferencias, el estudio a través de internet, las entrevistas con los expertos, y la asistencia a las programaciones de formación que hacen las propias empresas , son formas que no significan grandes erogaciones para el Servidor Público.

Ha, también, de hacer el esfuerzo de asistir a los Centros Educativos de Enseñanza Superior como esfuerzo personal propio para mantener los altos niveles de idoneidad que el ejercicio de su profesión demanda.

La idoneidad, entonces, a la vez que garantiza el ejercicio adecuado del cargo, mantiene abiertas las puertas para el crecimiento personal y en el medio social en el que interactúa el servidor público.


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COMUNIDADES UNIDAS CONTRA LA CORRUPCION DE LOS GRANDES

Hernán Saldarriaga A.

Los países latinoamericanos, aunque con asombro, están teniendo una actitud muy firme en vencer el fenómeno de la corrupción en los niveles más altos de su sociedad.

Ya no es tolerable que un presidente de una república se enriquezca en el poder con el juego sucio de aceptación de los sobornos.

Y aunque el rigorismo de la oposición política pueda presentarse, la transparencia de la justicia en los actos de detención a los mandatarios corruptos, deja poco lugar a la vacilación en la la creencia de que tales detenciones obedezcan a persecusión política.

Los escándalos de los presidentes están tocando a organismos tan importantes como la OEA, que en un breve lapso pierde su Secretario Ejecutivo por la macha de la corrupción en el ejercicio del poder.

Esta cruzada de lucha contra la corrupción hay que apoyarla y todo servidor público, cualquiera que sea el cargo que desempeñe, debe entender que siempre el bien de la nación, el bien común, tiene que estar por encima de las pretensiones personales.

Así como el mal ejemplo de los altos mandatarios, ejerce tanta influencia en la conducta de los ciudadanos, el castigo ejemplar sirve también de ejemplo para disuadir conductas corruptas.

Que tiemblen tambien los poderosos porque hay una comunidad que se une para hacer respetar su patrimonio.


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Servidor público... y servidor público

Roberto Eisenmann - En internet-

"La Nación –hoy deshonrada y pesimista– requiere que ambos poderes (el formal y el moral) se unifiquen y que todos los servidores públicos, juntos, elevemos a nuestra querida Nación."

Servidor público es todo aquel que está dedicado a la noble tarea de servir a la República, o sea, al bien común.

Mucho se ha escrito sobre el hecho de que muchos políticos y funcionarios, en vez de cumplir lo que debe ser su noble misión de servidor público, aprovechan los puestos para servirse del erario público cual niños ante una piñata > hay que recoger la mayor cantidad de pastillas ($) antes de que se acaben (período electoral).

Lo usual es pensar que el único servidor público es aquel que ha sido elegido o designado para un puesto en el Gobierno. Esta definición tradicional parece limitar el título de “servidor público” a aquel que recibe emolumentos del erario público, del Tesoro Nacional.

Esta definición es, en mi concepto, unidimensional y limitativa a la realidad del ámbito político real. La realidad es que hay muchísimas instituciones privadas dedicadas a la agenda pública cuyos integrantes son también servidores públicos; la única distinción entre estos y los que tradicionalmente se les conoce con ese título, es que no reciben emolumentos del erario público. Este hecho –de que se dediquen a la agenda pública, sin por ello percibir pago público– si en algo los convierte es en servidores públicos-plus. Unos trabajan la agenda pública porque les pagan por hacerlo; los otros lo hacen por profunda convicción de que la salud de la Nación merece el esfuerzo de todos sus ciudadanos.

Ejemplos sobran en nuestra sociedad. Los ciudadanos dedicados a Transparencia, al Movimiento Visión 2020, a la Acción y Poder Ciudadano, al Movimiento en Defensa del Ambiente, a la ética e integridad, a crear un nuevo documento constitucional, a la defensa de la mujer, a la Comisión de la Verdad, a los valores éticos y morales, a –con sus esfuerzos cívicos– financiar el Hospital del Niño, el Museo Gehry, las granjas sostenibles para combatir la desnutrición; los que se dedican a incluir a los excluidos con crédito y capacitación, y muchos más que no cabrían en este escrito, son sin duda modelo de servidores públicos, el más elevado ejemplo de lo que es un servidor público.

Es importante que los servidores públicos pagados por el erario público abandonen su natural propensión a sospechar de los servidores públicos de la sociedad civil y gremial, y a resentir de ellos.

Igualmente importante es que los servidores públicos de la sociedad civil y gremial depongan actitudes antipolíticas o –como lo catalogó Sanguinetti– el “apoliticismo”.

Las actitudes negativas de ambas categorías de servidores públicos le hacen un flaco favor a la Nación que todos pretendemos servir.

Unos ejercen el poder de la autoridad formal, y los otros el de la autoridad moral.

La Nación –hoy deshonrada y pesimista– requiere que ambos poderes (el formal y el moral) se unifiquen y que todos los servidores públicos, juntos, elevemos a nuestra querida Nación y la convirtamos en un proyecto de esperanza para todos sus hijos.

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana


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CODIGOS DE ETICA EN EMPRESAS DEL ESTADO
Hernán Saldarriaga A.

Algunas contralorías están recomendado a las empresas del Estado que formulen sus códigos de ética.

Esta recomendación, un poco extraña por venir de un ente de control generalmente fiscal, es una clara muestra de que el control del Estado ha entendido a cabalidad que sin una definición de los principios que deben orientar a tales organizaciones, sin una convergencia de todos los servidores públicos de esas empresas, en torno de los valores más importantes de su cultura, sin una declaración de la normatividad exigida para el comportamiento con sus grupos de interés, el cabal cumplimiento de sus responsabilidades no podrá lograrse.

Por otra parte, está claramente establecido que los organismos de Control tienen que velar por la introyección en la cultura de estas organización del Control Interno, como los prescriben las leyes, especialmente para quienes tienen mando.

Pero el Control Interno, tiene que fincarse, principalmente en el autocontrol, que a su vez, nutre su información del querer ético de la empresa definido en su Código de ética.

Por consiguiente, el definir el Código de Etica de una institución, promueve el que todos los servidores públicos ajusten sus comportamientos a él y, a la vez, les sirva de espejo para mirar si su comportamiento es como la empresa lo desea.


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CAUSAS DE LA DELINCUENCIA

Hernán Saldarriaga A.

En América Latina, según los resultados de la encuesta del Latinobarómetro, se está observando una multiplicidad de causas de la delincuencia, las dos que más sobresalen son la situación económica y la drogadicción.

Aunque hemos indicado con mucha frecuencia, que la situación de pobreza no necesariamente es causa de la delincuencia, si reconocemos que es un caldo de cultivo para ella.

Los grandes delincuentes se aprovechan de los pobres para meter en sus filas legiones de hombres y mujeres necesitados, sin alternativas, sin protección estatal. Los que no satisfacen sus necesidades básicas, pueden ser presa fácil de ellos.

Pero lo que llama la atención es el avance de la drogadicción como causa de la delincuencia, el 56% la señala como una de las principales.

Este tremendo coctel, donde se mezclan la necesidad, las fantasías, la degeneración humana, hace mas difícil la lucha contra este flagelo.

Y si a ello se suma el mal funcionamiento de la justicia, la falta de exigencia en el cumplimiento de las leyes, la impunidad de los delincuentes y la escasa dureza de las penas, entonces, todo ello explica por qué, en la guerra contra la delincuencia, la percepción de estar ganándola es tan reducida.

América Latina, ¡despierta!


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GUERRA CONTRA LA DELINCUENCIA

Hernán Saldarriaga A.

El Latinobarómetro que entrevistó a 19.605 ciudadanos en 18 países de América Látina, con un margen de error del 3%, descubrió que en Colombia el 58% de la población cree que este país se está ganando la guerra contra la delincuencia.

A pesar de que queda un alto porcentaje que no lo cree así, resulta alentador al comparar estas cifras con países como Chile, donde solo el 14% lo afirma, y en México sólo el 28% lo cree.

Estas cifras nos indican que en Latino América la lucha contra la delincuencia no es tan frontal como debía serlo.

En el mundo, las manifestaciones de avance del terrorismo, las manifestaciones múltiples de actos delincuenciales, están exigiendo propósitos universales de profundo calado, para enfrentar con éxito todo este boom delincuencial observable.

Para América Latina son imprescindibles decisiones políticas, sociales y policiales, conjuntas como región, para ganar la guerra contra la delincuencia que se pavonea por las fronteras o que globaliza los conflictos.

Pero tenemos que contar con gobiernos, legisladores, jueces con visión global, y comprometidos seriamente en restaurar el orden en el continente, a pesar de las tácticas de soborno, amenazas, asesinatos con que los amedrenta frecuentemente la delincuencia.


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SOBORNAR POLICIAS

Hernán Saldarriaga A.

El Latinobárometro, que es la más grande encuesta político-social de nuestro continente, nos muestra la percepción sobre las probabilidades de sobornar a un policía.

En México el 65% de la población considera que hay bastante probabilidad de sobornarlo. En Colombia el 30%. En Chile el 22%.

Esta apreciación demuestra que es mucho lo que hay que hacer en el saneamiento de las instituciones policiales de nuestros países.

Se notan esfuerzos de los gobiernos, pero a cada instante golpea sus acciones positivas, el descubrimiento de nuevos hechos de corrupción de individuos que ostentan la calidad de ser guardianes de la vida, honra y bienes de los ciudadanos.

Un 22% de la población que tiene esta apreciación, es todavía un porcentaje muy alto en nuestra región.

Las causas de la corrupción son múltiples.

No puede hablarse de estratificación, porque en los escándalos generados se encuentran involucrados desde patrulleros a generales.

Habría que centrarse en el cultura del servicio, para estudiar desde ahí, las iniciativas que hay que implementar para acabar con la corrupción policial, porque si un policía, sea patrullero o general, no tiene entre sus mandatos interiores éticos el imperativo de servir, sólo aprovechará su puesto para enriquecerse con el chantaje, el soborno o con el secuestro.

Un policía que no tenga vocación de servicio a la comunidad, tiene que ser aislado de la institución, porque se convierte en un peligro social inmenso.


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COMPROMISO DEL ESTADO CON EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY

Hernán Saldarriaga A.

El Latinobarómetro es un sistema de medición que permite la observación de la democracia en los países de nuestra región.

Respecto al compromiso del Estado con el cumplimiento de la ley, en una escala de 1 a 10, ninguno de los 14 países latinomericanos supera la media, porque todos, empezando por Colombia, estan ubicados con una calificación por debajo del 5.4.

La lectura de esta información estadística, nos está mostrando una percepción de falta de compromiso del Estado en su obligación de cumplir la ley. Estádos débiles frente al crimen organizado o no.

Esta debilidad demuestra que los deberes constituciones impuestos por las cartas de las naciones, en donde se impone que el Estado está en la obligación de garantizar el respeto a la vida, honra y bienes de los ciudadanos o son un gran instrumento de engaño en las plazas públicas por parte de quienes detentan el poder estatal, o no tienen la capacidad necesaria y suficiente para hacerlos cumplir.

Colombia aparece con el 5.39, de 10 posibles, es decir, es el país de la región donde más comprometido está el Estado con este cumplimiento de la ley. Pero si tal es el caso y observando lo que sucede en nuestra nación, ¿qué podrá esperarse de otros países calificados en 3.67?

Sólo en el respeto a la ley podremos llegar a encontrar el respeto a nuestra libertad y el orden necesario para disfrutarla.

Latinoamérica tiene que cambiar radicalmente esta percepción que está dando de falta de compromiso con el cumplimiento de la Ley, por todas las consecuencias políticas, sociales, económicas y vitales que ello significa.


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PRONTA Y CUMPLIDA JUSTICIA

Hernán Saldarriaga A.

El asesinato de Luis Carlos Galán Sarmiento, político colombiano masacrado hace quince años en plena plaza pública, delante de miles y miles de seguidores, continúa con un manto de impunidad.

Detrás de este crimen hubo muchos intereses.

Si uno es un político de derecha, que quiere enderezar las cosas, con seguridad que hay quien quiera prescindir de uno.

Si es de izquierda, también es una amenaza y alguien estará pensando en acabarlo.

Todo ello protegido por la garantía de impunidad, de un Estado o de un sistema judicial que es incapaz de ejercer pronta y cumplida justicia. A lo que se suma esta violencia crónica instalada en el propio corazón del ciudadano, que todo lo quiere resolver a la brava, a los gritos, a las trompadas o a las balas.

El saber que los índices de impunidad de un país alcanzan más del 90%, no ejerce ninguna eficacia disuasiva para los malhechores, porque tienen todas las probabilidades de no pagar su culpa.

Pero en sentido contrario, cuánta rapidez y cuanto cumplimiento de la justicia cuando de derechos del asesino se trata.

A la familia de uno de los asesinos de Galán, ya la justicia le otorgó miles de gramos de oro a cargo del Estado Colombiano, por que el Estado fue incapaz de garantizar la vida del asesino en la cárcel.

No observa uno igual diligencia y esmero de la justicia. Habrá muchas razones para ello. Pero no se observa.


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POR GANAR VOTOS

Hernán Saldarriaga A.

El panorama político latinoamericano, presenta un común denominador, en las maromas que se realizan para lograr un voto.

La interpretación amañada que se asume ante un hecho: La oposición siempre ve mal todo. La fracción gobernante, todo lo ve bien.

El que gana es un ladrón, el que pierde un amargado. La oposición siempre verá fraude en toda elección por pulcra que sea. El que gana siempre dirá que las reales quejas del perdedor son pataleos por no saber perder.

El acto bien intencionado del gobernante, tiene siempre detractores. Palo porque bogas, palo por que no bogas.

El insulto al opositor es estrategia para caldear los ánimos de los seguidores e invitarlos a la contienda o la manifestación pública. No importa que después, con el opositor, en el club, se den un fuerte abrazo de amigos.

Hay quienes no sólo lanzan sus dardos verbales en las manifestaciones sino que también les tiran piedras, físicas piedras, a sus propios manifestantes para que la manifestación se exalte, porque manifestación pacífica es poco atractiva para los medios de comunicación y sobre todo para la televisión.

Para lograr un resultado que beneficie al político o al partido, si hay que aliarse con el que está a la orilla opuesta de sus ideas y de sus valores, hay que aliarse.

La mejor manera de ganar votos, de los políticos sin conciencia, es atacando sin razón. Porque la alianza con quien está en el poder, el reconocimiento de su obra benéfica para todos, no da tantos votos. Lo que da votos es la sagacidad en el ataque calumnioso, porque a la masa le gusta los careos: Dale rojo, dale; dale azul, dale; dale verde, dale.

El príncipe bueno se desgasta, el maquiavélico, es exaltado porque la masa olvida.

Por eso hay que reinventar la democracia, porque la democracia latinoamericana todavía tiene mucho de farsa.


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IMPORTANCIA DE LAS RENDICIONES DE CUENTAS DE LOS FUNCIONARIOS DEL ESTADO

Hernán Saldarriaga A.

Uno de los sistemas modernos que los estados han promulgado para incidir en el control de la corrupción y en el cumplimiento de los compromisos programáticos que llevaron a gobernantes a ocupar el puesto de Jefe del Estado, es la rendición de cuentas.

Es un ejercicio informativo de amplias proyecciones y contenidos que está mostrando, con cifras relevantes y verificables, qué tanto se está cumpliendo el plan de desarrollo o los planes de acción de todos los organismos del Estado.

Con frecuencia se ve, a quienes están en la rama ejecutiva, desplegar ante el país los resúmenes de sus ejecutorias, pero pocas veces se observa a los demás poderes entregar información sobre sus actividades, comparadas con los objetivos o metas propuestas.

La OEA en su resolución sobre el acceso a la información pública: Fortalecimiento de la democracia, aprobada en la cuarta sesión plenaria, celebrada el 8 de junio pasado, insiste en la necesidad de

“Alentar los esfuerzos de los Estados Miembros para que, a través de su respectiva legislación nacional y otros medios apropiados, adopten las medidas necesarias para facilitar la disponibilidad electrónica de la información pública.

Reiterar que los Estados tienen la obligación de respetar y hacer respetar el acceso a la información pública a todas las personas y de promover la adopción de disposiciones legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para asegurar su reconocimiento y aplicación efectiva.

Reafirmar que toda persona tiene la libertad de buscar, recibir, acceder y difundir informaciones y que el acceso a la información pública es un requisito indispensable para el funcionamiento mismo de la democracia”.

Porque, definitivamente, rendir cuentas de su gestión al pueblo habla de buen gobierno y de democracia estatal.


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LAS AMÉRICAS EN LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN Y LA IMPUNIDAD

Hernán Saldarriaga A.

El pasado 8 de junio, en la cuarta sesión plenaria, la OEA aprobó, entre otras, la siguiente resolución en la lucha contra la corrupción y la impunidad.

“Reafirmar que la lucha contra la corrupción y la impunidad es un compromiso fundamental y un deber mutuo de los estados de las Américas, como garantía del ejercicio de la democracia y la consolidación de sus instituciones, la gobernabilidad, el fortalecimiento del estado de derecho y el respeto a los derechos humanos; ya que la corrupción, pasiva y activa, constituye una amenaza a la seguridad de los Estados, socava las instituciones públicas y privadas, así como obstaculiza el desarrollo de los pueblos”

La razón de ser de esta declaración de la OEA está en la comprobación que ha hecho de que “la corrupción ha dejado de ser un problema local para convertirse en un fenómeno transnacional que afecta a todas las sociedades y economías, lo que hace esencial la cooperación internacional para prevenirla y luchar contra ella”.

Estos enunciados y estas resoluciones, dan un marco de principios y de búsqueda de una voluntad política colectiva regional para reducir a la mínima expresión estos flagelos que azotan nuestras Américas.

Suscriben estas resoluciones jefes de Estado, aún aquellos comprometidos con graves denuncias públicas en sus gobiernos, pero es un paso importante para que la sociedad civil exija el cumplimiento de estos compromisos a todos nuestros gobernantes, porque como lo dice la resolución comentada: “ el combate contra la corrupción fortalece las instituciones democráticas, evita distorsiones en la economía, vicios en la gestión pública y el deterioro de la moral social; y que, en esta lucha es responsabilidad de los Estados la erradicación de la impunidad, siendo la cooperación entre ellos necesaria para que su acción en este campo sea efectiva”.

El camino está, pues, expedito para dar la batalla contra la corrupción y la Impunidad.


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LA POBREZA, LA MISERIA Y LA VIOLENCIA

Hernán Saldarriaga A.

El Estado tiene una inmensa responsabilidad en los fenómenos económicos de una nación.

Más, cuando el Estado ha acorralado hasta el extremo la iniciativa privada, la empresa privada, la que ha sido un claro modelo de contribución a la generación de riqueza nacional para beneficio de todos los ciudadanos.

Es razonable y aceptable la intervención del Estado para regular la relación de justicia y equidad entre las gentes.

Pero no puede el Estado ni tomarse el derecho de saquear inmisericordemente, los capitales de trabajo de las empresas a través de los tributos, como tampoco puede deshacerse de funciones sociales básicas que son indelegables como la salud, la educación y los deportes, ni estar incrementando constantemente el déficit fiscal, por el derroche en sus gastos.

La enorme brecha, creciente, que va dejando la línea de pobreza y de miseria, desdice no sólo del humanismo de los servidores públicos, sino de su credo político y de los reales intereses por la nación.

Da tristeza percibir una clase social alta que considera vergonzoso vivir en un país como el nuestro, que considera a las demás clases sociales como una raza de indios, o que buscan fugarse con sus capitales, en vez de quedarse a vivir aquí, a pesar de las dificultades, a invertirlos en empresas generadoras de empleo para reducir los niveles de pobreza y reducir, de contera, el caldo de cultivo de la violencia. Estas gentes necesitan que empiecen a vibrar con el amor por una patria que lo merece todo. Y por sobre ese todo, el respaldo honesto, hasta el sacrificio, de los servidores públicos para estimular la reducción de la brecha.


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EL EJEMPLO EN LA FUNCION PUBLICA

Hernán Saldarriaga A.

Un ex ministro de estado, consejero presidencial y asesor de empresas, al preguntársele que haría por dinero, respondió que todo. ¿Todo? Al preguntársele si diría mentiras, respondió que cada vez que fuera necesario.

A un hombre así, con unos criterios como esos, ¿cómo es que se le confía la función de aconsejar a un presidente de una República, donde la corrupción impera, donde la trampa y la triquiñuela están tan metidas en la cultura absurda de unos pueblos?

¿Cómo puede un presidente de una República pensar que su consejero le va a recomendar lo mejor para su pueblo, lo mejor para la vida ciudadana, lo mejor para sacar a Colombia de este atolladero de violencia, de corrupción, de pobreza, de miseria, si es capaz de decir que por dinero lo haría todo? Sin poner restricciones. Por dinero mataría, por dinero mentiría, por dinero se llevaría en los cachos a sus amigos, por dinero entregaría la República en manos del mejor postor, por dinero no vacilaría en entregar a sus allegados para que sean vendidos, así como suena, vendidos a los secuestradores. Eso es lo que en este país los malos hijos hacen por dinero.

Duele inmensamente que por tan alto cargo del Estado pase gente que piensa así, porque quien así piensa, de tal manera obra.

No hay dignidad, no hay decoro, no hay limitación responsable a la avaricia, a la ambición, lo que complementado con la mentira y la aceptación de su uso para conseguirse lo que quiera, muestra a este Consejero como un ejemplar claro de la miseria humana.

Y lo peor es que ese mal ejemplo, se pega porque se pega.


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Importancia y dignidad del servidor público

Juvenal Ramírez Artavia, en internet

El funcionario público tiene bajo su responsabilidad una misión de gran relevancia para la consecución del bien público. Contrario a lo que usualmente se opina, el funcionario público cumple un papel social de indiscutible trasfondo ético; sin su participación no es posible concretar en la práctica las políticas públicas orientadas a amparar los derechos de los diferentes sectores de la sociedad. Su valor ético se expresa en la acción de servicio eficiente y equitativo que debe brindar a los ciudadanos, independientemente de las razones ideológicas, económicas, religiosas y culturales. Esta dimensión ética es también la base de su autoestima, en la medida que le confiere dignidad y un sentido altruista de la vida; no olvidemos que: Bello es hacer el bien a uno solo, pero más bello aún es hacerlo a las ciudades (Aristóteles, Política).

La grandeza y dignidad moral del funcionario público radica precisamente en esa noble misión de poner sus facultades al servicio, no de esta o aquella persona, sino de la comunidad nacional. Su misión social puede resumirse en los siguientes aportes:

• Es una persona investida de autoridad para servir a otros

• Es el representante de la Administración ante la sociedad de la que depende

• Tiene un papel determinante en el logro del bien público

• Sin su trabajo muchos ciudadanos estarían desprovistos de servicios que no pueden pagar a las empresas del sector privado.


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Veinte preceptos morales del servidor público

Juvenal Ramírez Artavia, en internet.

1. Trate al usuario como quisiera que lo traten usted

2. Respete y sirva al usuario en forma equitativa, sin distinción ni preferencia por edad, sexo, parentesco, religión, procedencia étnica o filiación política

3. Actúe con transparencia y sinceridad en las relaciones formales e informales, evitando la hipocresía y la doble moral.

4. Respete las creencias, opiniones, costumbres y preferencias políticas de sus compañeros, compañeras y superiores jerárquicos

5. Respete y cumpla los pactos, orales o escritos, con superiores jerárquicos, compañeras y compañeros

6. Use siempre las atribuciones del cargo en beneficio del bien público

7. Ponga al servicio de la Administración Pública su máximo esfuerzo y conocimiento.

8. Sea solidario con sus compañeras, compañeros y superiores jerárquicos, compartiendo las ideas, el esfuerzo y la experiencia, en procura del logro de metas comunes.

9. Valore a las personas por lo que realmente son, sin dejarse influenciar por las apariencias y lo que de ellas se dice.

10. Reconozca sus errores y acepte positivamente los consejos de sus superiores jerárquicos, compañeras y compañeros

11. Escuche y valore las opiniones de sus compañeras, compañeros y superiores jerárquicos, sin menospreciar ninguna por intrascendente que parezca

12. Tome decisiones en forma justa, basándose en hechos demostrados y no en rumores, mentiras o “chismes”

13. Maneje con discreción y prudencia la información y los asuntos que se le confían en razón de su cargo

14. No realice actos contrarios a la justicia y a las normas jurídicas que amparan el bien público

15. No solicite ni acepte recompensas por los servicios que, en función de su cargo, le corresponde prestar

16. No difame a sus compañeras, compañeros y superiores jerárquicos con comentarios que perjudiquen su dignidad, dentro o fuera del lugar de trabajo

17. No ofenda de palabra ni de hecho a los usuarios, compañeras, compañeros y superiores jerárquicos

18. No utilice el poder y las facultades del cargo para humillar, acosar o abusar sexualmente a sus compañeras o compañeros de trabajo

19. No use términos ni gestos grotescos y despectivos en sus relaciones con sus superiores jerárquicos, compañeras, compañeros y usuarios

20. No utilice el lugar de trabajo para la realización de actividades impropias que dañen la imagen y la razón de ser de la institución.


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El contenido de la ética pública.

Según José Manuel Canales Aliende, en Internet.

En la Administración Pública, habría al menos tres perspectivas de la ética pública: a) su consideración como actividad social, que persigue un bien público; b) su aspecto organizativo, habida cuenta que una organización, es un grupo humano compuesto por personas especialistas que trabajan juntos en una tarea común y; c) una cultura organizacional, o sólido grupo de creencias sobre las que se orienta la política y acciones; porque las organizaciones son comunidades morales, que interactúan y desarrollan relaciones humanas, y resulta esencial en este grupo humano las buenas relaciones, las relaciones de cooperación entre quienes trabajan en ella y los ciudadanos.

Desde este punto de vista, los valores específicos de una Ética de la Función Pública, serán entre otros: la profesionalidad, la eficiencia, la calidad en el producto final, la atención y el servicio al ciudadano, la objetividad, la transparencia, la imparcialidad y la sensibilidad suficiente para percatarse de que el ciudadano es el centro de referencia de su actividad, y quien da sentido a su existencia (MARTÍNEZ BARGUEÑO, 1997).

Como causas actuales que favorecen la corrupción pública, podrían citarse entre otras las siguientes: a) la anomia o falta de valores; b) la mayor fragmentación y diversidad de intereses sociales; c) el poder de los expertos; d) el individualismo y el egoísmo; e) el consumismo; f) la falta de control y de transparencia de las nuevas tecnologías; g) la mayor externalización de servicios en el sector público; y h) la desmoralización y las bajas retribuciones del sector público.


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NORMAS DE CONDUCTA PARA LA VIDA PÚBLICA

Informe NOLAN, citado por José Manuel Canales Aliende en Internet

Según el Informe NOLAN, citado por José Manuel Canales Aliende en Internet, los siete principios de la Vida Pública, son los siguientes:

a) Desinterés. Los que ocupan cargos públicos deberían tomar decisiones sólo con arreglo al interés público;

b) Integridad.- Los que ocupan cargos públicos no deberían tener ninguna relación financiera u otra, con terceros u organizaciones que puedan influirles en el desempeño de sus responsabilidades oficiales;

c) Objetividad.- En la gestión de los asuntos públicos, incluidos los nombramientos públicos, la contratación pública, o la propuesta de individuos para recompensas y beneficios, los que ocupan cargos públicos deberían elegir por el mérito;

d) Responsabilidad.- Los que ocupan cargos públicos son responsables de sus decisiones y acciones ante el público, y deben someterse al control que sea apropiado para su cargo;

e) Transparencia. Los que ocupan cargos públicos deberían obrar de la forma más abierta posible, en todas las decisiones que toman y en todas las acciones que realizan. Deberían justificar sus decisiones y limitar la información sólo en el caso de que esto sea lo más necesario para el interés público;

f) Honestidad. - Los que ocupan cargos públicos, tienen la obligación de declarar todos los intereses privados relacionados con sus responsabilidades públicas, y de tomar medidas para solucionar cualquier conflicto que surja de tal forma que protejan el interés público:

g) Liderazgo. Los que ocupan cargos públicos, deberían fomentar y apoyar estos principios con su liderazgo y su ejemplo


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BENDITA DEMOCRACIA

Por Hernán Saldarriaga A.

Pero ¿cuándo?..

Fernando Savater en una conferencia servida en Méjico, profundizó interesantemente sobre el tema ética y política.

La política, dice, como toda profesión tiene sus exigencias éticas, o su propia deontología.

Y es que, aunque parece lo contrario, la política también tiene su normatividad y los políticos han de responder por sus actos ante tribunales de honor tan exigentes como la opinión pública.

Realmente, hay ciudadanos que sienten un rechazo compulsivo por los políticos; lo que tiene su razón de ser en la manera como muchos han ejercido su profesión, no para el servicio del pueblo, sino para el beneficio de su hacienda particular o de sus compadrazgos, en la tramoya.

Y muchos principiantes en estos menesteres, en vez de llegar con remozadas conductas a mejorar ese estadio nauseabundo, contribuyen con sus aviesos comportamientos a hacerlo más repulsivo.

Los buenos políticos, que por lo demás tienen que ser muchos, no alcanzan a reducir esa pestilencia, porque pareciera que la campaña política para los altos cargos públicos, les contagiara, también, de ese hacer, decir, pensar o desear cualquier cosa con tal de ganar la buena voluntad del electorado.

Uno quisiera ver surgir una clase política con claras propuestas de visiones a largo plazo, propicias para un país (país que no puede entenderse como la hacienda de un partido) y planeadas con sistemas prospectivos, apuntando eficazmente al mejoramiento de las condiciones de vida de todos, pero de todos, los ciudadanos, y expuestas en la plaza pública no con gritos enardecedores de los sentimientos beligerantes de las masas, sino con la reflexión serena de quien tiene la capacidad de ser un conductor de masas entre el laberinto de los odios y fanatismos partidistas, para congregar la voluntad de unos y otros en la solución de los problemas de pobreza, injusticia, miseria, hambre, desasosiego social y guerra que se enseñorearon de nuestros pueblos.

Entonces sí, uno podría decir: Bendita democracia.


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Donde anidan los corruptos...

Cuidado con los millones que se pierden en los contratos pequeños...

Por Hernán Saldarriaga A.

En esto de la corrupción, sobre todo en los países de nuestra región, no puede el gobernante venir a escudarse en que sus dependientes son corruptos porque el sector privado los corrompe.

Admitimos que para que haya corrupción se requiere que haya corrompido y corruptor.

Pero, en esta materia, generalmente los corrompidos son los de las agallas, los que han hecho doblegar el ánimo de no soborno de muchas gentes del sector privado por los trámites reales e inventados, por el ofrecimiento del tráfico de influencia, por el abuso de la necesidad de un registro del comerciante, del empresario, del particular.

Que no vengan los alcaldes y funcionarios del sector público a aparecer como simples víctimas ahora que hay mayor energía en los gobiernos democráticos latinoamericanos de cazar los corruptos y escudriñar con firmeza los nidos públicos, porque es allí donde se siguen empollando esas negras aves de rapiña.

Si bien en los grandes contratos se ha logrado algunos resultados contra la corrupción, con los pequeños contratos se está abriendo el apetito voraz de muchos “servidores públicos”.

Y es aquí, señores alcaldes, donde hay que dar la pelea, no simplemente lavándose las manos con el sector privado, sino encarando con entereza la triste realidad de que somos uno de los países con alta corrupción.


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VIGILANDO AL VIGILANTE

Por Hernán Saldarriaga A.

¿Lo ha visitado un funcionario público de control en su empresa? ¿Ha notado que, muchas veces, sus exigencias sobrepasan lo que la ley, los reglamentos y los principios de auditoría y revisoría indican? ¿Ha sentido la impotencia de tener que agachar la cabeza, pese a que los requerimientos no hacen parte del juego claro y transparente, y de tener que entregar su conocimiento, su “good will”, sus fórmulas y sus procedimientos, sin saber a dónde van a parar?

Bien, eso esta pasando con algunas actividades de auditoría, revisión, certificación, verificación. Debería bastar con que el funcionario verificara el cumplimiento de la norma en la institución, sin que de ella tuvieran que salir los secretos, los cómos y los porqués de las actividades centrales de la empresa.

Una cosa es que se generen reportes financieros, contables, y otra muy distinta que cualquier empleado público, sin que medie acción judicial alguna, se adueñe del conocimiento, del saber, que tienen las empresas. Esto se convierte en un atropello, escudado en las funciones asignadas a los cargos de vigilancia y control.

No es ético, de ninguna manera puede serlo, en el más alto y significativo sentido que tiene esta palabra, que la autoridad se adueñe de las empresas, bajo la excusa de una prueba objetiva del cumplimiento de su trabajo. Si se necesita la prueba, verifíquela en la empresa, no la saque.

No son pocas las veces que por el inadecuado manejo que se hace de la documentación empresarial o industrial, no sólo la competencia, sino también grupos de interés, se apropian de bienes y conocimientos que costaron a las empresas años, dinero y tiempo de sus empleados.

Nos surgen muchos interrogantes:

¿Quién está respaldando a los empresarios honestos que tienen que soportar estos atropellos? ¿Qué puede pasar si usted se opone a que su conocimiento sea hurtado bajo la aparente necesidad de pruebas objetivas?

¿Que hacer si no se confía en el servidor público que interviene en los procesos de auditoría?

¿Si hay funcionarios públicos que para ejercer su control creen que los empresarios privados siempre obran de mala fe, por qué los empresarios sí tienen que creer en ellos?

¿Quién está vigilando a los vigilantes?


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EMPRESARIOS Y SERVIDORES PUBLICOS HONESTOS

Por Hernán Saldarriaga A.

Este formativo de Etica Civil Empresarial, quiere hacer claro su pensamiento:

Son muchos los servidores públicos y los empresarios honestos, honrados, transparentes.

Son muchos los que creen que la ética y los valores humanos deben primar en sus tareas de construir un mundo mejor desde la óptica del servicio al público y desde la doctrina de la empresa privada al servicio de las causas del Bien Común.

Pero también son muchos, más de los que pueden tolerarse en un Estado de Derecho, los que hacen de la triquiñuela y el soborno el camino expedito para enriquecerse ilícitamente.

Contra estos, nuestra posición es dura, igual que dura debe ser la actitud del Estado para castigar tanto atropello, porque ante el tamaño de semejante desgreño, las acciones adelantadas se observan débiles, ineficaces, pírricas.

El problema serio que aquí denunciamos es que los empresarios buenos quedan en tremenda desventaja porque no dan soborno, ni coimas, y porque sus empresas por ello están en grave riesgo. Si no hay una acción decidida, de Estado, empresarios y medios de comunicación, veremos flaquear a muchos de los que hoy están convencidos de que sobornar es el peor camino para una empresa seria.

Y en esto, todos estos empresarios buenos tienen que ser solidarios, absolutamente solidarios con los demás empresarios en riesgo porque son sometidos a las presiones de infames servidores públicos.

Hay que detener esa mancha del mal que crece y crece.


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LA CONFIDENCIALIDAD EN EL SECTOR PUBLICO

Por Hernán Saldarriaga A.

Si alguien debe conocer a fondo las obligaciones de la guarda del secreto profesional, es el servidor público.

Por normatividad del Estado, hay mucha información que el ciudadano debe entregar a las diversas instancias de funcionarios. Esa información va desde sus datos personales requeridos para la identificación, hasta su declaración de renta anual. Es decir cualquier servidor público, tiene toda la información relevante de una persona.

Estas informaciones, mal utilizadas o puestas en manos de la subversión y delincuencia común, se convierten en instrumento para el chantaje, el secuestro, la amenaza y aún la muerte.

Por la trascendencia que esa información tiene, en un país azotado por el terrorismo y la barbarie, la información confidencial debería estar celosamente guardada.

Las medidas extremas de seguridad y garantía de la reserva de esta información resultan escasas, cuando empieza a develarse a través de archivos fotocopiados, o préstamos de documentos, o imprudencias en su manejo, o no destrucción oportuna de papeles que son arrojados a la basura sin medir las consecuencias.

Muchas veces se ha oído decir que la subversión o la delincuencia común manejan más información sobre los ciudadanos que el mismo Estado. Los cruces provenientes de fuentes como los bancos, los despachos de tránsito, las notarias, las registradurías del estado civil, las registradurías de instrumentos públicos, los archivos de facturación de los servicios públicos, son instrumentos que caen fácilmente en manos indeseables, por la falta de ética de servidores públicos en el manejo de estos documentos.

Y nada se sabe acerca de lo que el Estado está haciendo para evitarlo.


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EMPRESARIOS Y SERVIDORES PUBLICOS HONESTOS

Por Hernán Saldarriaga A.

Este formativo de Etica Civil Empresarial, quiere hacer claro su pensamiento:

Son muchos los servidores públicos y los empresarios honestos, honrados, transparentes.

Son muchos los que creen que la ética y los valores humanos deben primar en sus tareas de construir un mundo mejor desde la óptica del servicio al público y desde la doctrina de la empresa privada al servicio de las causas del Bien Común.

Pero también son muchos, más de los que pueden tolerarse en un Estado de Derecho, los que hacen de la triquiñuela y el soborno el camino expedito para enriquecerse ilícitamente.

Contra estos, nuestra posición es dura, igual que dura debe ser la actitud del Estado para castigar tanto atropello, porque ante el tamaño de semejante desgreño, las acciones adelantadas se observan débiles, ineficaces, pírricas.

El problema serio que aquí denunciamos es que los empresarios buenos quedan en tremenda desventaja porque no dan soborno, ni coimas, y porque sus empresas por ello están en grave riesgo. Si no hay una acción decidida, de Estados, empresarios y medios de comunicación, veremos flaquear a muchos de los que hoy están convencidos que sobornar es el peor camino para una empresa seria.

Y en esto, todos estos empresarios buenos tienen que ser solidarios, absolutamente solidarios con los demás empresarios en riesgo porque son sometidos a las presiones de infames servidores públicos.

Hay que detener esa mancha del mal que crece y crece.


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LOS CUERPOS COLEGIADOS EN LAS DEMOCRACIAS

Por Hernán Saldarriaga A.

La existencia de los cuerpos colegiados para la legislación, el control político y gubernamental, es necesaria en las democracias. Su existencia busca garantizar el ejercicio de la libertad y del orden en el Estado- Nación.

Pero qué dura carga imponen estas democracias, cuando en razón de la pluralidad o de las mismas amnistías con los grupos armados se tiene que aceptar que personas, cuya opción fue la violencia y el crimen, sean los nuevos legisladores, controladores o gobernantes de un pueblo.

Pero bien, esa es la democracia.

Pero lo que uno no ve bien es que frente a los magnicidios, a las masacres, a los desbordes de terrorismo, no se observe una unidad nacional grande, liderada por estos cuerpos colegiados del Estado que faciliten el camino para que la sociedad civil, de la cual son responsables de su vida, honra y bienes, pueda salir de esa encrucijada de hordas de terror, de violencia y de muerte. Claro que hay muchos intereses que no parecieran ser el interés de la patria unificada en torno a los valores de libertad y orden; que hay quienes sacan ganancias del desorden y de coartar las libertades. Pero es preciso que en razón de la hombría de bien que se espera de quienes conforman tales cuerpos colegiados, se sacrifiquen mezquinos intereses por el interés de la Nación.

Estamos convencidos de que los buenos son muy pocos, por ello, hay que insistir, hay que trabajar, para que la mancha del bien se extienda y sea mayor en nuestros cuerpos colegiados.

La verdadera democracia, no su remedo, lo está exigiendo.


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LA PROPAGANDA EN LAS EMPRESAS DEL ESTADO

Por Hernán Saldarriaga A.

Los regímenes totalitarios de izquierda y de derecha, han basado siempre su fuerza política en la propaganda.

Invierten en ello sumas inmensas de dinero porque saben, a ciencia cierta, que la repetida incursión del panegírico político de sus ideas, en la mente, en la familia, en el trabajo y en los lugares de circulación y de recreación, termina por amansar a los pueblos.

Por eso, cuando uno ve a empresas de comunicaciones del Estado, hacer alardes publicitarios enormes y desaforados de sus ventajas o fortalezas, de sus propósitos y buenas intenciones, pero rezagadas en el cumplimiento de sus compromisos ofrecidos, no puede uno menos de pensar, que se está usando la propaganda como sistema totalitario para encubrir los errores.

Estas empresas, suelen incursionar pisando duro para entrar en los mercados, rayando inclusive en la propaganda desleal, para luego salir con realidades distintas a la que su propaganda ofrece, por lo que también inducen a engaño a las personas objetivos de su mensaje.

Los avisos de rendiciones de cuentas de los gobiernos, también se están convirtiendo en formas promocionales de pírricas realizaciones gubernamentales, más buscando la propia alabanza que la serena información que el mandatario debería entregar en reportajes, debates, presentaciones ante auditorios con capacidad de respuesta, y no en grandes avisos cuya verisimilitud quedará siempre en duda, o en presentaciones televisivas sin alternativas de interlocución.

La propaganda de los organismos del Estado tiene que responder y concordar con los conceptos y valores de la democracia, o ¿será que es mentira que lo nuestro es una democracia?


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CORRUPCION Y VIOLENCIA

Por Hernán Saldarriaga A.

Los corruptos, son en gran parte, responsables de la violencia de nuestros pueblos.

Estados modernos han encontrado que a través de la tributación equitativa, (donde quien más posee debe aportar más al bien común), pueden llegar a una mejor distribución del ingreso nacional y favorecer a los más necesitados.

Sin embargo, la voracidad de algunos políticos y servidores públicos corruptos, en sus componendas con empresarios del sector privado, se apropian de grandes sumas de dineros, billones y billones, que deberían ir a resolver problemas de asistencia ciudadana, planes de mejoramiento de condiciones de vida, vivienda, desplazados, inversión social.

Pero no, la pobreza de nuestros pueblos crece, la miseria se hace más extensa cada día, y la lucha contra la corrupción apenas como si le hiciera leves rasguños a un mal que hay que erradicar, caiga quien cayere.

Las cifras de la violencia también son elevadas, y aunque uno observa, tristemente, satisfacción de los gobernantes con la reducción estadística de los actos violentos, esta reducción no resulta tan significativa frente a los que todavía se siguen cometiendo. Porque cuando se dice que se han reducido en un 30% los homicidios, cuando se habla de decenas de miles de muertos al año, los rimbombantes porcentajes estadísticos de reducción se quedan cortos frente al grave mal que nos atormenta.

La Corrupción es necesariamente una de las causas objetivas de la violencia porque un pueblo en miseria y con hambre, ¿cómo podrá vivir en paz? Y esto no es demagogia.


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LOS ESTADOS FISCALES Y LA CORRUPCION

Por Hernán Saldarriaga A.

Se plantea en la dirección del Estado, diversas formas de orientar los destinos de los pueblos.

Una de ellas es el Estado Fiscal, denominado así por su direccionamiento fundamentado en financiar el gasto público a base de tributos de las personas y organizaciones dentro de sus límites territoriales.

Un Estado con esta concepción no cesa de crecer en sus gastos porque siempre pensará que la capacidad de endeudarse y de obtener ingresos provenientes de los impuestos es casi infinita.

Este tipo de Estado centra también su acción de lucha por la distribución del ingreso en la aplicación de impuestos irrigados de tal manera que quien tenga más, aporte más y quien tenga menos tribute menos.

Lo singular de este modelo es que la inversión social va quedando relegada a planos secundarios porque los gastos del Estado consumen el mayor porcentaje de sus ingresos.

Pero muy ligado a este modelo está el avance del monstruo de la corrupción, porque en un organismo de tan grandes proporciones difícilmente hay control y las grandes fugas de dinero no tienen freno, porque parecen ser parte del juego tolerado del establecimiento.

De todo esto se deduce que es necesario, sobre todo en épocas de mejoramiento de la economía nacional, reducir lo más posible el Estado para que las organizaciones privadas asuman aquellos servicios en los que la eficiencia y la eficacia de esta iniciativa puedan llegar a ser superiores. Para que el saco roto fiscal sea controlado; Para que el robo del erario sea descubierto y sancionado, y para que pueda haber inversión social a favor de los millones de pobres que el sistema viene arrojando año tras año, en forma creciente

De lo contrario, el Estado Fiscal es un monstruo devorador del capital privado, por ser Estado derrochador.


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LA BANCA PUBLICA

Por Hernán Saldarriaga A. Las entidades bancarias públicas tienen que poner más esmero en la capacitación de los servidores públicos que prestan sus servicios en estos organismos.

Parece que la ineficacia y la ineficiencia estatal, también contamina a las empresas de este sector y que la mala cara, la mala atención y el amiguismo de muchos servidores, se vaya constituyendo en el común denominador de estos organismos.

Hay bancas públicas que están recibiendo las mesadas de los pensionados. Estos adultos ya mayores requieren una atención especializada que los banqueros públicos, o desconocen o no quieren conocer, pero que de entrada se observa que son incapaces de relacionarse con la tercera edad.

El adulto mayor requiere mucha comprensión, tiene mucha necesidad de ser escuchado, de ser atendido, quiere ser agradable con su conversación, no tolera el rompimiento de las normas establecidas, demuestra especial interés en que se respete la fila y muchas veces llega con alta carga emocional por la generalizada pequeñez de su mesada.

Personas así, merecen un trato diferente al inicuo e indignante que algunas entidades bancarias públicas le prodigan. Trato que resulta muy diferente al que utilizaron cuando hicieron la apertura de su cuenta.


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EL CINISMO EN LA POLITICA

Por Hernán Saldarriaga A.

Es, por decir lo menos, asombroso el cinismo que manejan algunos políticos en sus respuestas o en sus apreciaciones, cuando se refieren a un funcionario público que no es de su agrado.

Peor aún, cuando estos políticos, en momento en que ostentaron cargos importantes, no fueron capaces, siquiera, de alcanzar el mínimo de logro que han obtenido aquellos a quienes critican.

No es su crítica leal, ni un esfuerzo sereno por ayudar a cambiar el rumbo de las cosas que consideran equivocado. No.

Es el afán de destruir a otro que está haciendo los esfuerzos que ellos no quisieron o fueron incapaces de hacer.

Uno se asombra de la incomprensión y de la violencia de los pueblos, pero ¿qué puede esperarse si quienes fueron sus máximos dirigentes mantienen el verbo encendido, la palabra hiriente y la cínica sonrisa, cuando un devoto servidor público busca, se esfuerza por cumplir a su leal saber y entender el compromiso patriótico que ha asumido?

No puede reducirse la democracia a hablar mal del otro, a cobijarse con el manto del fuero expresidencial o político para vejar, calumniar, o zaherir a otro con el sarcasmo, el cinismo y la ironía populachera.

Los políticos honestos, probos, hacen de la crítica una enseñanza, un sistema de ayuda para que un servidor público no se desvíe de sus objetivos, o corrige con franqueza y decisión a quien haya cometido error grave o leve, pero no recurre al verbo hiriente e injurioso y menos humillante, para rebajar al otro, hasta convertirlo en pedestal de su infame gloria.

Eso no es democracia.


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Construyendo la ética pública: un enfoque aplicado. (2) Jaime López Especialista anticorrupción Publicado en Internet por la revista Probidad. Apartes. En realidad, como lo ha mostrado la historia, el asunto de la ética pública, entendido en la práctica (claro, sin mayor profundización filosófica) como las modalidades para regular la conducta de los representantes o los agentes de poder, solo tiene solución al confrontar el encubrimiento contra la intolerancia, y lograr un balance positivo en favor de la última actitud. Es decir que lo sustancial a la cuestión de la ética pública, no lo declarativo, es la intima convicción que cada ciudadano adopte, y su consecuente decisión, de ser un sujeto intolerante hacia las conductas corruptas; y cuando los intolerantes articulan un cuerpo social para imponerse a los responsables pasivos y activos de la corrupción y sus daños.

Cuando ya existe la convicción de entrar y permanecer al lado de los intolerantes, el siguiente paso es darle sentido práctico: aplicar y demostrar esa convicción frente a las conductas cuestionables concretas de los servidores públicos. No es necesario esperar una ley, una oficina o que el gobierno nos trace la ruta para llegar a la región de la integridad. Es solamente, y no puede ser de otra forma, una decisión y disposición personal. Luego hay que identificarnos y reconocernos, para articular ese cuerpo social de intolerancia, y seguidamente imponernos a quienes practican y encubren la corrupción.

La cuestión de la ética pública está planteada, pero participar en su construcción es una decisión personal.


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Construyendo la ética pública: un enfoque aplicado

Por Jaime López Especialista anticorrupción Publicado en Internet por la revista Probidad. Apartes.

Las conductas pueden clasificarse en: (a) integras: que corresponden al deber ser; (b) hipócritas: que aparentan ser correctas sin serlo; y (c) cínicas: que son incorrectas y admitidas burlesca y abiertamente. Identificar la correspondencia de cada acto entre la integridad, la hipocresía o el cinismo, y el compromiso de desplazarse hacia la región de la integridad, constituye un efectivo código para evaluar la conducta de otros y la propia.

Claro, siempre hay cuestiones perplejas que escapan al sentido común, pero que afortunadamente son una minoría. En el caso de los servidores públicos -concepto que no se limita a los funcionarios y empleados gubernamentales- obviamente la conducta esperada corresponde a la honestidad, dignidad, decencia, idoneidad, responsabilidad, civilidad, consideración, respeto y otros valores positivos. Debería de bastar un ejercicio reflexivo, individual o colectivo, para sostener una tendencia de evolución y perfeccionamiento ético en el servicio público.

Pero cuando el comportamiento social se mueve, y se afianza, entre la hipocresía y el cinismo, la buena fe no basta. Y de ahí han surgido como primera respuesta, especialmente en las sociedades latinoamericanas, la idea de legalizar la ética y de investir a una oficina o a un "zar" como la autoridad moral de la nación. Sin embargo, cuando el Estado (o quienes lo manejan) no tienen la voluntad de moverse hacia la región de la integridad, las leyes y las oficinas de ética se convierten en una magnificación de la hipocresía, conduciendo a una situación donde lo que prevalecen son códigos silenciosos y perversos.


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La ética y los valores en el Sector Público como un imperativo de nuestros pueblos (3)

Por Mariela Columbié Santana, de Cuba
Apartes del artículo Publicado por la revista Probidad
El cuestionamiento ético es inherente al actuar humano, por lo que resulta cotidiano enfrentarse a estos aspectos en cualquiera de las esferas de la vida, en el orden individual y social. La toma de una decisión, tanto en la administración pública como en la empresa, que puede afectar a otras personas o a algún elemento del entorno, no es tarea sencilla. Ello comporta siempre tener en cuenta los principios éticos y obliga a plantearse una serie de preguntas que deben ser respondidas por los directivos y funcionarios antes de tomar una decisión, pues cualquiera de ellas, por simple que parezca, puede ser fuente de conflicto. Estas preguntas pueden ser del tipo de:

1.- ¿A quién o a quienes afecta la decisión?

2.- ¿En qué forma afecta a cada cual?

3.- ¿Están bien identificados los derechos y los intereses de cada grupo o persona afectada?

4.- ¿Qué normas utilizar y qué relaciones mantener para tomar la decisión?

La ética pública no es sólo el conocimiento teórico de lo que resulta ético o no, sino su práctica. No es sólo para las ocasiones principales y para los conflictos de conciencia; su campo es el común, el de la actuación diaria. La ética en la administración pública no puede, por tanto, verse como algo distinto, separado, divorciado, de la ética del hombre. No hay fronteras infranqueables entre la moral individual y la moral social, lo que se traduce en que la conducta privada debe ser consecuente con la conducta pública del hombre.

De manera práctica podemos plantearnos que el establecimiento de un código interno o de valores compartidos en cualquier organización es un complemento necesario de las leyes, que cubre una esfera en la que aquellas no actúan, en tanto que se refiere a los mecanismos internos que moldean las ideas, las acciones, las actuaciones de individuos, de organizaciones, de sociedades. El actuar de acuerdo a la ética exige que tengamos en cuenta no sólo la eficacia o justificación de los medios que empleamos para una decisión, sino también el valor de los fines, la justificación ética del objetivo que se persigue de acuerdo a los valores que compartimos.


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La ética y los valores en el Sector Público como un imperativo de nuestros pueblos (2)
Por Mariela Columbié Santana, de Cuba
Apartes del artículo Publicado por la revista Probidad
En la práctica vigente muchos países han adoptado leyes, códigos y otros instrumentos legales que regulen el actuar ético de los ciudadanos que ocupan cargos públicos y de las empresas. En otros se han creado instituciones, oficinas, comités y diferentes órganos oficiales para enfrentar la lucha contra la corrupción y las irregularidades administrativas. A nuestro juicio, todo eso es positivo y muy necesario; podría asegurarse que imprescindible, dado el nivel a que han llegado las cosas. Si son bien utilizados esos instrumentos pueden servir de freno a las actitudes y conductas violatorias.

Esos códigos se fundamentan en el sentimiento y la interpretación de la moralidad imperante, de lo que es bueno o malo individual o socialmente. Esto supone además un deseo de autorregular la propia actividad antes de que la legislación laboral aborde los problemas. Como expresa José Ma. Ortiz Ibarz, en su libro "La hora de la Etica Empresarial", la adopción y aceptación de un código de ética es algo más que una declaración de buenas intenciones, ya que nos introduce en una perspectiva moral diferente; representa unos contenidos objetivos fijos, admitidos por todos, no negociables, gracias a los cuales la actuación éticamente correcta pasa de entrañar un cierto riesgo de ser incomprendida, a ser socialmente reconocida y premiada, tanto en el ámbito individual, como en el empresarial y público .

Cuando uno analiza profundamente el asunto se percata de que todos esos instrumentos tienen la finalidad de poner remedio a los males ya existentes. Si lo miramos desde un ángulo más perspectivo, cabría preguntarse ¿No sería también necesario y beneficioso prevenir esos males, tomar medidas y adoptar acciones que ayuden a evitar que surjan?

Es aquí donde entra a jugar su papel la educación y la formación de valores, los programas dirigidos a la creación de una conciencia ética en los ciudadanos, que les permita incorporar en su forma de actuación, como algo intrínseco, el comportamiento ético. Pero este es un proceso largo y difícil, para el cual hay que disponerse con paciencia y sabiduría,


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La ética y los valores en el Sector Público como un imperativo de nuestros pueblos (1)

Por Mariela Columbié Santana, de Cuba
Apartes del artículo Publicado por la revista Probidad
Si entendemos la ética pública como el código de conducta, los patrones que rigen la actuación de los funcionarios y dirigentes del Estado y del Gobierno en el servicio público y que expresa los valores que caracterizan a la organización y a la sociedad de que se trate, nos damos cuenta de la enorme responsabilidad que recae en cada uno de aquellos que desempeñan una función pública, tanto desde el punto de vista de su ejemplo personal de conducta intachable, como en su accionar con el resto de la sociedad para que se cumplan y respeten los principios éticos y los valores que deben prevalecer.

Es por ello que la lucha contra la corrupción, como expresión de uno de los grandes dilemas a los que se enfrenta la humanidad actual, es un tema que convoca al debate y a la reflexión internacional y exige la búsqueda de soluciones radicales ante estos problemas. Existe el consenso de que ésta ha llegado a tales dimensiones, que se presenta como un obstáculo para el desarrollo económico y social en muchos países, por cuanto ha llegado a minar todos los ámbitos de actuación que comprometen la confianza pública, donde el funcionario utiliza su cargo o investidura para provecho personal. Son millonarias las sumas que se desvían del beneficio público a los bolsillos y las cuentas particulares, en detrimento de la vida del más necesitado y legítimo dueño, que es el pueblo.

En el discurso inaugural de la celebración del Foro Iberoamericano sobre Ética y Administración Pública, celebrado en la Isla Margarita, Venezuela se consigna: "Existe una profunda convicción de que la ausencia de principios y valores éticos en la Administración Pública es uno de los males que mayor daño producen a nuestras sociedades, erosionando la confianza de la sociedad civil en sus dirigentes"


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Hacia una ética global y una ética pública (2)

Apartes del artículo de Ricardo Morales Basadre, en internet

El ciudadano medio de hoy no tiene respuestas a preguntas fundamentales de índole moral como las siguientes: ¿En función de qué se distribuyen los beneficios del desarrollo? ¿Qué criterios norman el acceso a los puestos públicos? ¿Cómo se limita el poder político, y a quién y cómo dan cuenta de su desempeño los funcionarios? ¿Cómo se garantiza que las acciones del poder judicial sean independientes de intencionalidades políticas? ¿Qué salvaguardas protegen el derecho a la información y cómo impedir que los medios de comunicación sobre todo la televisión, manipulen a la opinión pública?

Construir una ética pública en la presente transición no será tarea fácil ni rápida. Subsisten y subsistirán en el país culturas éticas muy diversas: la del catolicismo tradicional y la del renovado, la de los libre pensadores anticlericales, la del agnosticismo ilustrado, la del laicismo militante, la de la modernidad científica y la del pragmatismo utilitarista; cada una tiene su propia definición de bien público y muchas alimentan intolerancias e incomprensiones. ¿Cómo construir una ética pública a partir de éticas privadas tan disímiles? ¿Cómo construirla, además, con un sistema político en transición y un proyecto económico que aún no se define?

La tarea corresponde a un amplio elenco de actores: al propio gobierno a quien corresponde definir, sobre todo con sus comportamientos, las reglas de juego de una auténtica democracia; los partidos políticos que debieran reelaborar los componentes éticos de sus idearios encarnándolos en la realidad del país; los líderes religiosos y sociales a quienes compete cotejar las nuevas propuestas de moral pública con la vivencias y credos de sus feligresías; y los investigadores especializados en filosofía política y filosofía moral de quienes se espera crítica, fundamentación y sistematización de este esfuerzo colectivo. Todos debieran converger en un debate abierto del que vayan brotando los planteamientos de la nueva ética pública que necesitamos.


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Hacia una ética global y una ética pública

Apartes del artículo de Ricardo Morales Basadre, en internet

En sus cincuenta años de existencia la ONU ha impulsado de muchas maneras la formación de una conciencia ética universal; sus esfuerzos por ordenar las relaciones internacionales y salvaguardar la paz han sido acompañados de la preocupación por lograr consensos, compromisos y responsabilidades, lo cual toca necesariamente la esfera de la conciencia moral. Desafortunadamente constatamos que el ideal de que el mundo se rija por principios morales comúnmente aceptados es aún utópico; una prueba más fue Copenhague.

El gran implícito en la Cumbre de Copenhague era precisamente de índole moral. Las demandas de los países en desarrollo, hoy en trágica espiral de miseria y desempleo, descansan en imperativos éticos supuestamente compartidos: la igualdad fundamental de todas las personas, su dignidad y derechos inalienables, y su solidaridad necesaria por pertenecer a una misma especie y tener un destino común. Sin estas referencias éticas, ni las aspiraciones a un desarrollo social justo ni los compromisos firmados tienen sentido.

Lo que buscamos en esta difícil transición, quizás sin saberlo, es una nueva idea del bien colectivo; una definición del bien global del que se desprendan los bienes particulares, que reciba consensos suficientes para fundamentar las conductas de gobernantes y gobernados y dar legitimidad moral al modelo de desarrollo.


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Hacia una sociología de la corrupción

De DIMAS RINCÓN PARRA, en su artículo en internet:

Glosario de términos

"Corrupción"
"Acción social ilícita o ilegítima encubierta y deliberada con arreglo a intereses particulares, realizada vía cualquier cuota de poder en espacios institucionales públicos (estatales o sociales) afectando deberes de función, intereses colectivos y/o la moral social".

(Definición más general de corrupción)
"Uso y abuso del poder público en provecho propio" (Eigen, 1995)

"Cultura de viveza"
Sistema de valores y creencias vinculadas a procesos de movilidad social sin sanción moral donde se valora a quien "inteligentemente" sabe aprovecharse de los "tontos" que creen en las reglas de juego social y las respetan. Hay el convencimiento, la creencia, que en la vida no triunfa el honrado, sino el vivo.

"Institucionalidad instrumentalizable utilitariamente"
Conjunto de estructuras normativas utilizables según intereses particulares crematísticos o de poder.

"Neomaquiavelismo político"
Nueva concepción de lo que se ha venido llamando maquiavelismo político; donde ya no sólo el fin (normalmente lícito) justifica los medios (aunque sean ilícitos) sino que un FIN ILÍCITO y/o ilegítimo es justificado y disfrazado con MEDIOS LEGALES y aparentemente INSTITUCIONALES.

GRADOS DE CORRUPCIÓN (Enciclopedia de las Instituciones Políticas):

"Individual-esporádico"
Son actos delictivos furtivos, esporádicos y oportunistas que circunstancialmente ocurren en un contexto político y administrativo.

"Sistemático - institucional"
Una actividad regular y generalizada en la que se hace caso omiso de los procedimientos y responsabilidades formales y donde los protagonistas, si no participan directamente en el soborno, deben estar en connivencia con el comportamiento de sus colegas. Se da a nivel de los ámbitos institucionales y en las organizaciones.

"Sistémico"
La corrupción sistémica se asocia normalmente con el funcionamiento global de los sistemas políticos de los países.


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CODIGO DE ETICA DE LA FUNCION PUBLICA DE ARGENTINA

Apartes(4)

PRINCIPIOS PARTICULARES

Parte tercera:

USO ADECUADO DE LOS BIENES DEL ESTADO. El funcionario público debe proteger y conservar los bienes del Estado. Debe utilizar los que le fueran asignados para el desempeño de sus funciones de manera racional, evitando su abuso, derroche o desaprovechamiento.

USO ADECUADO DEL TIEMPO DE TRABAJO. El funcionario público debe usar el tiempo oficial en un esfuerzo responsable para cumplir con sus quehaceres. Debe desempeñar sus funciones de una manera eficiente y eficaz y velar para que sus subordinados actúen de la misma manera. No debe fomentar, exigir o solicitar a sus subordinados que empleen el tiempo oficial para realizar actividades que no sean las que se les requieran para el desempeño de los deberes a su cargo.

COLABORACION. Ante situaciones extraordinarias, el funcionario público debe realizar aquellas tareas que por su naturaleza o modalidad no sean las estrictamente inherentes a su cargo, siempre que ellas resulten necesarias para mitigar, neutralizar o superar las dificultades que se enfrenten.

USO DE INFORMACION. El funcionario público debe abstenerse de difundir toda información que hubiera sido calificada como reservada o secreta conforme a las disposiciones vigentes. No debe utilizar, en beneficio propio o de terceros o para fines ajenos al servicio, información de la que tenga conocimiento con motivo o en ocasión del ejercicio de sus funciones y que no esté destinada al público en general.

OBLIGACION DE DENUNCIAR. El funcionario público debe denunciar ante su superior o las autoridades correspondientes, los actos de los que tuviera conocimiento con motivo o en ocasión del ejercicio de sus funciones y que pudieran causar perjuicio al Estado o constituir un delito o violaciones a cualquiera de las disposiciones contenidas en el presente Código.

DIGNIDAD Y DECORO. El funcionario público debe observar una conducta digna y decorosa, actuando con sobriedad y moderación. En su trato con el público y con los demás funcionarios, debe conducirse en todo momento con respeto y corrección.

HONOR. El funcionario público al que se le impute la comisión de un delito de acción pública, debe facilitar la investigación e implementar las medidas administrativas y judiciales necesarias para esclarecer la situación a fin de dejar a salvo su honra y la dignidad de su cargo. Podrá contar con el patrocinio gratuito del servicio jurídico oficial correspondiente.

EQUILIBRIO. El funcionario público debe actuar, en el desempeño de sus funciones, con sentido práctico y buen juicio.


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APARTES DEL CODIGO DE ETICA DE LA FUNCION PUBLICA DE ARGENTINA

PRINCIPIOS PARTICULARES

Parte segunda

TRANSPARENCIA. El funcionario público debe ajustar su conducta al derecho que tiene la sociedad de estar informada sobre la actividad de la Administración.

OBEDIENCIA. El funcionario público debe dar cumplimiento a las órdenes que le imparta el superior jerárquico competente, en la medida que reúnan las formalidades del caso y tengan por objeto la realización de actos de servicio que se vinculen con las funciones a su cargo, salvo el supuesto de arbitrariedad o ilegalidad manifiestas.

INDEPENDENCIA DE CRITERIO. El funcionario público no debe involucrarse en situaciones, actividades o intereses incompatibles con sus funciones. Debe abstenerse de toda conducta que pueda afectar su independencia de criterio para el desempeño de las funciones.

EQUIDAD. El empleo de criterios de equidad para adecuar la solución legal a un resultado más justo nunca debe ser ejecutado en contra de los fines perseguidos por las leyes.

IGUALDAD DE TRATO. El funcionario público no debe realizar actos discriminatorios en su relación con el público o con los demás agentes de la Administración. Debe otorgar a todas las personas igualdad de trato en igualdad de situaciones. Se entiende que existe igualdad de situaciones cuando no median diferencias que, de acuerdo con las normas vigentes, deben considerarse para establecer una prelación. Este principio se aplica también a las relaciones que el funcionario mantenga con sus subordinados.

EJERCICIO ADECUADO DEL CARGO. El ejercicio adecuado del cargo involucra el cumplimiento personal del presente Código, así como las acciones encaminadas a la observancia por sus subordinados.

El funcionario público, mediante el uso de su cargo, autoridad, influencia o apariencia de influencia, no debe obtener ni procurar beneficios o ventajas indebidas, para sí o para otros.

Asimismo, con motivo o en ocasión del ejercicio de sus funciones, no debe adoptar represalia de ningún tipo o ejercer coacción alguna contra funcionarios u otras personas, que no emane del estricto ejercicio del cargo.


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CODIGO DE ETICA DE LA FUNCION PUBLICA DE ARGENTINA

Apartes

PRINCIPIOS PARTICULARES

Parte primera

APTITUD. Quien disponga la designación de un funcionario público debe verificar el cumplimiento de los recaudos destinados a comprobar su idoneidad. Ninguna persona debe aceptar ser designada en un cargo para el que no tenga aptitud.

CAPACITACION. El funcionario público debe capacitarse para el mejor desempeño de las funciones a su cargo, según lo determinan las normas que rigen el servicio o lo dispongan las autoridades competentes.

LEGALIDAD. El funcionario público debe conocer y cumplir la Constitución Nacional, las leyes y los reglamentos que regulan su actividad. Debe observar en todo momento un comportamiento tal que, examinada su conducta, ésta no pueda ser objeto de reproche.

EVALUACION. El funcionario público debe evaluar los antecedentes, motivos y consecuencias de los actos cuya generación o ejecución tuviera a su cargo.

VERACIDAD. El funcionario público esta obligado a expresarse con veracidad en sus relaciones funcionales, tanto con los particulares como con sus superiores y subordinados, y a contribuir al esclarecimiento de la verdad.

DISCRECION. El funcionario público debe guardar reserva respecto de hechos o informaciones de los que tenga conocimiento con motivo o en ocasión del ejercicio de sus funciones, sin perjuicio de los deberes y las responsabilidades que le correspondan en virtud de las normas que regulan el secreto o la reserva administrativa.


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CODIGO DE ETICA DE LA FUNCION PUBLICA DE ARGENTINA

Apartes

PRINCIPIOS GENERALES

PROBIDAD. El funcionario público debe actuar con rectitud y honradez, procurando satisfacer el interés general y desechando todo provecho o ventaja personal, obtenido por sí o por interpuesta persona. También esta obligado a exteriorizar una conducta honesta.

PRUDENCIA. El funcionario público debe actuar con pleno conocimiento de las materias sometidas a su consideración, con la misma diligencia que un buen administrador emplearía para con sus propios bienes. El ejercicio de la función pública debe inspirar confianza en la comunidad. Asimismo, debe evitar acciones que pudieran poner en riesgo la finalidad de la función pública, el patrimonio del Estado o la imagen que debe tener la sociedad respecto de sus servidores.

JUSTICIA. El funcionario público debe tener permanente disposición para el cumplimiento de sus funciones, otorgando a cada uno lo que le es debido, tanto en sus relaciones con el Estado, como con el público, sus superiores y subordinados.

TEMPLANZA. El funcionario público debe desarrollar sus funciones con respeto y sobriedad, usando las prerrogativas inherentes a su cargo y los medios de que dispone únicamente para el cumplimiento de sus funciones y deberes. Asimismo, debe evitar cualquier ostentación que pudiera poner en duda su honestidad o su disposición para el cumplimiento de los deberes propios del cargo.

IDONEIDAD. La idoneidad, entendida como aptitud técnica, legal y moral, es condición esencial para el acceso y ejercicio de la función pública.

RESPONSABILIDAD. El funcionario público debe hacer un esfuerzo honesto para cumplir con sus deberes. Cuanto más elevado sea el cargo que ocupa un funcionario público, mayor es su responsabilidad para el cumplimiento de las disposiciones de este Código.


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ETICA O CORRUPCION

Jorge Luis Maiorano
Presidente del Observatorio de Derechos Humanos (FODHU)
Apartes del artículo publicado por la REVISTA PROBIDAD.

Dos elementos contribuyen, a mi juicio, al mantenimiento de altos niveles de corrupción:

a) Debilidad institucional. El primer problema es la debilidad institucional de los Estados para sancionar el fenómeno de la corrupción. Débiles sistemas de control dentro del Estado, y sistemas de justicia poco independientes, altamente burocráticos, e ineficientes han contribuido a mantener esta situación. Existe un gran número de reformas que se están implementando en la región para mejorar los sistemas de justicia, aunque los resultados de esas reformas sólo se verán en el largo plazo.

Adicionalmente, América Latina es la región más desigual del mundo y en donde históricamente han existido altos niveles de concentración de poder económico. Al existir instituciones débiles y pocos mecanismos de control, existen más posibilidades para que aquellos sectores poderosos incidan en las políticas públicas y en la política en general.

b) Débiles mecanismos de control social. Otro factor que contribuye a la corrupción es la debilidad de los mecanismos de control social. Por ejemplo, en varios países de América Latina se observa una alta concentración de medios, lo que bajo ciertas circunstancias, puede reducir las opciones de ejercer un control efectivo sobre las políticas públicas.


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EL SOBORNO: LA OTRA CARA DE LA CORRUPCION Por Andrea Costafreda
Licenciada en Ciencia Políticas y de la Administración. Ayudante de investigación Aparte del artículo Publicado en internet por IIG-BIBLIO La dimensión privada de la corrupción: el soborno

Desde esta nueva perspectiva, el soborno es una práctica desde la que el sector privado contribuye a perpetuar rutinas y hábitos informales, clientelistas y en definitiva, corruptos.

En palabras de Eleanor Roberts, principal asesora legal de Comercio Internacional del Departamento de Comercio de Estados Unidos, "El soborno crea una situación que corrompe a los gobiernos de estos países, causa trastornos en sus sistemas económicos y, a menudo, resulta en la asignación inapropiada de la asistencia para el desarrollo que reciben estos países." O como manifiesta Peter Eigen, presidente de Transparency International, "El soborno por parte de las corporaciones internacionales está debilitanto las economías nacionales, generando grandes desperdicios en los escasos fondos públicos y alentando a gran escala el abuso de los cargos públicos por empleados públicos y políticos de alto nivel."

Aparece entonces la necesidad de incorporar en la agenda de las estrategias anti-corrupción mecanismos, promovidos desde los poderes públicos y la ética privada, que desincentiven las prácticas indebidas y sobornos del sector privado que no hacen más que contribuir a agrandar el problema de la corrupción.


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DEBER SER Y DEBER TENER DEL SERVIDOR PUBLICO

Por Hernán Saldarriaga A.

Los servidores públicos, por serlo, tienen la imperiosa obligación de ser:

Responsables. Disciplinados.
Probos. Integros. Rectos. Honrados. Honestos.
Humildes.
Nobles.
Colaboradores. Comprensivos. Corteses.
Sinceros.
Justos.
Prudentes.
Respetuosos de los derechos humanos.
Respetuosos del medio ambiente.
Respetuosos de las leyes.

Los servidores públicos, por serlo, tienen la imperiosa obligación de tener:

Capacidad.
Iniciativa.
Entusiasmo.
Superación.
Vocación.
Independencia de criterio.
Apertura al cambio.
Interés en aprender.
Amor por la comunidad.

Los servidores públicos, por serlo, han de ser ejemplo de las virtudes ciudadanas que deben distinguir a un pueblo en proceso de desarrollo de su verdadera soberanía, respetada y reconocida por sus valores en el concierto internacional de naciones.


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ÉTICA O CORRUPCIÓN: EL DILEMA DEL NUEVO MILENIO

Por Rodolfo Arland

Licenciado en administración pública y en ciencias políticas. Miembro de Anticorrupción Sin Fronteras y Periodistas frente a la Corrupción (Apartes del importante artículo publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo)

La ética es la convicción humana de que no todo vale por igual, de que hay razones para preferir un tipo de actuación a otro. Fernando Savater

A partir de las constantes denuncias de corrupción de nuestra Latinoamérica contemporánea, la ética, disciplina que antes estaba reservada sólo a la filosofía, se ha convertido en una demanda común de nuestras sociedades.

Entiéndase bien que la demanda ética no sólo se focaliza al gobierno que, como representante de la mayoría, es quien debe dar el ejemplo sino también a toda la oposición (que representa al resto de la sociedad). Hoy la clase política está sospechada de corrupta, no porque todos roben sino porque muestran una imagen de autores, cómplices, encubridores o, lo que es peor aún, indiferente. Así la corrupción navega sobre el inconsciente colectivo y, si el modelo deseable estimula el éxito económico a cualquier costo, la corrupción se convierte en un subproducto casi inevitable que refleja, en palabras de Saltos Galarza, la epidemia de fin de siglo.

Definimos a la ética como el campo de la teoría filosófica que averigua los fundamentos racionales de las conductas y prácticas humanas y sociales. Cada grupo humano, en su idiosincrasia cultural e histórica modela esa ética en costumbres, modos de actuar y maneras de ser. Que es lo que se conoce como moral.

La diferencia entre ética y moral resulta muy clara al leer a Cortina (1995) cuando afirma que la ética, si bien incide también en las decisiones correctas de la conducta humana, lo hace a través de cánones o fundamentos morales, es decir, no señala lo que es bueno o malo hacer (moral) sino cuándo lo es (ética).

En realidad, la ética es un juicio que se expone socialmente sobre las conductas de los seres humanos que componen la sociedad. La ética trata sobre los principios del deber hacer, mientras que la moral modela esa ética en costumbres, modos y maneras de hacer. Resumiendo, la moral es lo que se practica y la ética piensa cómo debe ser esa moral.

Cuando un pueblo jerarquiza al desarrollo económico por sobre otros intereses, acude a cualquier medio para lograrlo perdiendo credibilidad frente a aquellos otros países que podrían contribuir con su capital a su desarrollo. En una sociedad donde todo el mundo se preocupa excesivamente por el bienestar económico inmediato, nadie piensa en el conjunto ni en el largo plazo, de esta manera se obtiene como resultado lo que nadie desea: el fracaso económico de la sociedad como un todo.

La reputación de las instituciones republicanas depende no sólo de la aplicación objetiva de las leyes, sino de la conducta de los funcionarios y empleados públicos. Esta debe sustentarse en forma permanente en los principios éticos y morales en los que se basa la “vocación de servicio” para salvaguardar y evitar contrariar el interés público cuya protección, promoción y defensa les ha sido asignadas. No se trata de la protección en forma exclusiva del erario público sino, fundamentalmente, de la mentada “confianza pública”, de la seriedad y rectitud en el ejercicio o la realización de acciones en el marco de los deberes y responsabilidades del estado. Debe hacerse realidad el aforismo de Hegel: el Estado es la realidad de la idea moral.

No basta con que el funcionario público cumpla con la ley, es necesario que dé cuenta a la sociedad de sus actos, aún en el caso de que esta no lo exija. Además del concepto de legalidad, hoy se impone un neologismo: “accountability”, como nota esencial en el ejercicio de la función publica. La idea de imparcialidad en la gestión de los asuntos públicos implica, no sólo la apoliticidad de las decisiones administrativas, sino también se sustenta en la idea del imperativo moral en sentido kantiano, como bien lo expresa Boladeros. Ya lo dijo Montesquieu: la democracia se convierte en el peor de los regímenes si carece de lo que es probablemente su requisito básico: la virtud.


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INDICE DE PERCEPCION DE LA CORRUPCION

Hernán Saldarriaga A.

Transparencia Internacional analiza a fondo los resultados de su investigación:

Peter Eigen identificó algunos de los cambios destacados por el Indice de Percecpción de la Corrupción. “A partir de la base de datos de fuentes que han sido utilizadas de manera consistente para el índice, se pueden observar mejoras para Alemania, Austria, Bélgica, Colombia, Francia, Irlanda, Malasia, Noruega, y Tunicia. Ejemplos notables de empeoramiento son Argentina, Bielorrusia, Chile, Canadá, Estados Unidos, Israel, Luxemburgo, Polonia, y Zimbabwe.”

“En varios países se puede ver hoy un compromiso político de alto nivel para luchar contra la corrupción,” afirmó Rosa Inés Ospina Robledo, Vicepresidente de Transparencia Internacional hablando desde Bogotá, Colombia. “En estos países el apoyo internacional, especialmente para la transparencia en la contratación pública, es fundamental para construir bases sólidas para eliminar la corrupción en el gobierno y el servicio público. El sector privado en particular debe responsabilizarse de su conducta dentro y fuera de su país y debe tomar medidas urgentes para eliminar el soborno. Para que esto se haga realidad, Transparencia Internacional y algunas compañías del sector privado han trabajado conjuntamente para desarrollar una serie de Principios Empresariales para Contrarrestar el Soborno, promoviendo entrenamientos antisoborno y códigos de conducta dentro de las compañías. Transparencia Internacional también ha implementado Pactos de Integridad contra el soborno en contrataciones públicas.”

“El nuevo Indice de Percepción de la Corrupción demuestra que la corrupción no está presente únicamente en países pobres,” dijo en Londres Laurence Cockcroft, Presidente de Transparencia Internacional (Reino Unido). “Hay niveles de corrupción preocupantemente altos en países europeos como Grecia e Italia, y en países potencialmente ricos en petróleo como Nigeria, Angola, Azerbaiyán, Indonesia, Kazajstán, Libia, Venezuela e Irak.”

Colombia, entonces, muestra mejorías, que han sido calificadas como pequeñas frente a la gran masa de corrupción que alienta en el país.

Por eso es por lo que tenemos que seguir luchando contra este flagelo nacional.


Semana anterior

EL ÍNDICE DE PERCEPCIONES DE CORRUPCIÓN 2003

Hernán Saldarriaga A.

Transparency International registra niveles de corrupción en 133 países.

Peter Eigen, Presidente de Transparency Internacional, manifestó que:

“El nuevo Indice de Percepciones de Corrupción señala altos niveles de corrupción en varios países ricos así como en otros más pobres, haciendo imperativo que los países desarrollados hagan respetar las convenciones internacionales para combatir el soborno por parte de las compañías internacionales, y que las empresas privadas cumplan sus obligaciones ante la Convención Antisoborno de la OCDE, a saber cesar el soborno de funcionarios públicos alrededor del mundo,”

Pero, continuó diciendo, “nueve de cada diez países en vías de desarrollo obtuvieron puntajes menores de 5 sobre un puntaje limpio de 10 en el IPC 2003 de Transparencia Internacional. Sus gobiernos deben implementar estrategias orientadas a obtener resultados para luchar contra la corrupción, pero también necesitan urgentemente de ayuda práctica hecha a la medida de las necesidades de sus estrategias nacionales para luchar contra la corrupción.”

Para que estas estrategias tengan éxito, dijo Eigen, “el apoyo debe ir de la mano de un respaldo internacional para que la sociedad civil pueda monitorear la implementación de estas estrategias”. Además, insistió, “los países donantes y las instituciones financieras internacionales deberían asumir una línea más firme, cortando el apoyo financiero a los gobiernos corruptos y poniendo en la lista negra a las compañías internacionales que hayan sido descubiertas pagando sobornos en el extranjero.”

Estas informaciones respaldadas por una ONG tan seria como Transparencia Internacional hacen que sigamos insistiendo en el combate contra la Corrupción, porque si bien el Gobierno colombiano está haciendo esfuerzos para erradicar este mal que es peor que todos los males del mundo, los pasos alcanzados son tan pequeños que da tristeza figurar entre los países de más bajos niveles de transparencia en los manejos de los recursos del Estado.


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CONTRA LA CORRUPCION

Hernán Saldarriaga A.

...más veeduría pública y privada.

Los organismos de control del Estado (los no corruptos) encargados de la vigilancia, la veeduría, la auditoría y la fiscalía de las acciones de los empleados públicos, tienen que aguzar su inteligencia y su diligencia y redoblar sus esfuerzos, para reducir esta maldita corrupción de “servidores públicos” descarados que están acabando con el empleo que brinda el sector privado.

Las mil formas como se disfraza la especie corrupta, las garras ocultas que utiliza, la manera sutil como induce a que se le retribuya por servicios que ya le compensa el Estado con el buen salario reconocido, están haciendo desistir, a empresas serias, de continuar en la brega, porque no sólo hay que luchar por la conquista de mercados nacionales e internacionales, ya de por sí difíciles, sino que también hay que luchar contra aquellos sinvergüenzas que en sus intervenciones de control de las empresas están teniendo actitudes intolerantes con quienes han definido con claridad que no van a pagar sobornos, y, que pase lo que pase, no van a contribuir a aumentar la corrupción.

Y el corrupto se ensaña contra esas empresas y convierte en graves, circunstancias de lenguaje, de presentación, de procedimientos que en otras admiten o toleran o ayudan a solucionar, para mantener su imperio de temor y beneficio.

Por eso es necesario que los organismos auditores y fiscalizadores del estado, no corruptos, revisen con gran lupa las intervenciones de los mandos medios públicos y de los analistas que los organismos de control envían a las empresas para que sus abusos no contribuyan a desalentar el mantenimiento y la creación de empleo. Con tanto enemigo, la industria privada no puede ser eficiente.

Pero también es preciso que dentro de las opciones democráticas, los empresarios honestos, solidarios, ejerzan acción de vigilancia y observen con especial cuidado acciones estatales en aquellas empresas que han definido no dar sobornos y que sistemáticamente están siendo demoradas, dilatas en aprobaciones necesarias para su funcionamiento.


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¿SE PUEDE DERROTAR LA CORRUPCION?

Hernán Saldarriaga A.

Transparencia Internacional para Latinoamérica y el Caribe, nos hizo reflexionar con los siguientes interrogantes:

¿Se puede evitar la corrupción?

¿Se puede lograr que el gobierno evite la corrupción?...

¿Se puede lograr que el gobierno y la oposición eviten la corrupción?...

¿Se puede lograr que el gobierno, la oposición y los ciudadanos eviten la corrupción?...

¿Se puede lograr que el gobierno, la oposición, los ciudadanos y los empresarios eviten la corrupción?...

¿Se puede lograr que el gobierno, la oposición, los ciudadanos, los empresarios y también los periodistas eviten la corrupción?...

Lo anterior pareciera como si fuera un juego de interrogantes, pero es la construcción literaria de una cadena real de promiscuidad malsana que desde muchos del gobierno, pasando por la oposición y los empresarios, llega hasta aquellos que desde el oficio del periodismo deberían levantar una tribuna transparente para arremeter contra quienes del Estado hacen su botín.

La verdad que nuestra respuesta inicial pese a nuestra permanente lucha contra la corrupción, era pesimista: La corrupción parece una hidra, de muchas cabezas, incapaz de ser derrotada, por más esfuerzos que hagamos

La transparencia en las contrataciones del Estado, es absolutamente necesaria en un régimen que busque mayor inversión social para sus conciudadanos, y no el beneficio de los depredadores que se enriquecen y que corroen las entrañas del Bien Común, con el beneplácito de gobiernos débiles.


Semana anterior

EL SERVIDOR PUBLICO Y EL REFERENDO

Hernán Saldarriaga A.

Un servidor público frente al referendo tiene que tomar una posición en conciencia muy clara y muy definida.

Primero el Servidor Público, como el político, no puede ser abstencionista, porque abstencionismo es negarle al país la posibilidad de la manifestación de la fuerza democrática.

Segundo, el Estado necesita de la participación de todos sus ciudadanos, en la expresión a través de las urnas, de sus acuerdos o desacuerdos sobre la forma como está cumpliendo su mandato popular.

Esta conciencia clara lo llevará, entonces a votar afirmativa o negativamente o en blanco lo que a su consideración se ha referido, como ciudadano en ejercicio de su derecho constitucional.

Tercero, el servidor público tiene que ser a su vez ejemplar en el cumplimiento de los deberes que el goce de sus derechos le impone.

Y cuarto, es preciso insistir que los países latinoamericanos tienen que cambiar sus viejos esquemas de hacer política, una política que instaló, en la cultura ciudadana, el soborno como reconocimiento a la exitosa intriga, al logrado tráfico de influencias, al tolerado “lobby”, y la corrupción como manera sagaz de enriquecerse raudamente.

Un servidor público tiene que rendirle admiración a la democracia como sistema digno de gobernarse un pueblo.